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CUADERNO DE BITÁCORA TERRESTRE
Ensayos Biogeográficos, Aconteceres Históricos y Observaciones Sociológicas
Acerca de
Félix Fernández Rodríguez BURGOS Facultativo de Minas Oficial de la Marina Mercante
Sindicación
 
EL HOMBRE Y SU AVENTURA

Cuando los antiguos filósofos griegos consideraron al Hombre como el Ser primordial y consciente de la Creación y Universo, emplearon toda su sabiduría en analizar y clasificar las conductas y adaptaciones del hombre. Entonces nació la Antropología, como ciencia primigenia, algo teórica e imaginativa, que se ocupó de la investigación integral del hombre y de toda su evolución anterior y posterior.

Poco a poco y con la experiencia y resultados de la Evolución, la Antropología, aplicada principalmente sobre la esencia biológica y cultural, consustancial con el hombre, se fue adaptando y atesorando en su saber las diversas disciplinas científicas que se iban descubriendo, definidas y relacionadas con el comportamiento del hombre; por los agentes físicos que operaban en el Mundo y por las nuevas acciones individuales y colectivas de la Sociedad. Todas estas actividades se generaban o se complementaban por los movimientos de expansión territorial del hombre, por la evolución del medio de vida, por los cambios y adaptaciones a los diferentes climas y lenguajes, por los avances culturales, las religiones, las catástrofes naturales etc.



El hombre, como ser biológico, ha vivido durante siglos al ritmo de la Naturaleza (antes imperturbable), que le dio el bautismo y le abrió su camino. Tambien el hombre recibió con felicidad las vibraciones e influencias etéreas que actuaban sobre su espíritu. Con estos alicientes murieron los hombres y los sabios; después nacieron otros más cercanos a nosotros en el tiempo, y todos vamos naciendo y muriendo por el agotamiento y proceso finito de nuestra energía y materia.

No sabemos ciertamente si los tiempos vividos en el pasado fueron mejores que los actuales. Lo que sí sabemos es que la ciencia que más ha avanzado y ha contribuido, hasta hoy, en el bienestar natural y social del hombre, ha sido sin duda alguna la Medicina, pero esta seguirá rindiéndose ante la mortalidad.

Los avances culturales (algunos exentos de humanismo) han sido buenos para nuestro espíritu. Los avances tecnológicos, la mayoría opuestos al Naturalismo, han sido excelentes para unos pocos, buenos para muchos y malos para algunos más. Solamente es necesario echar una mirada a las guerras, para ver los dramas caóticos producidos por los armamentos sofisticados. Todo esto provocado por la ambición materialista y aberración de algunos seres humanos poderosos, cuya maldad la pagan justos por pecadores.

Esto que opinamos no es un argumento para quedarnos anclados en el pasado, ni un freno a las buenas ideas de progreso y bienestar. Todo proyecto, avance o evolución no son eternos, tienen su final de acuerdo a las leyes inexorables de la constitución física de la materia y un límite en su desarrollo y magnitud, marcados por el enigma de la Creación. Hoy los sabios actuales son afortunados, al tener a su alcance todos los medios (universidades, laboratorios, bibliotecas, conocimientos, información, etc.) los cuales deben dar a conocer a la Sociedad el laudo definitivo, el que alerte del acabamiento final, si no rectificamos y exigimos con rigor, la defensa y conservación de la Naturaleza, Hidrosfera y Biosfera.

La experiencia vivida hace varios años nos demuestra la verdad de algunas causas y fenómenos. Vivir entonces en un entorno rural o urbano no representaba grandes diferencias, porque las zonas urbanas estaban interconectadas y en equilibrio con los espacios naturales. Desde las ventanas de un balcón o mirador, el ser humano alcanzaba toda la demanda biológica y naturalista, es decir, satisfacía plenamente sus sentidos. La Naturaleza era la savia providencial y el imán para desarrollar las aventuras humanas y recibir sus impulsos: Como el bucólico de las aguas cristalinas de arroyos y ríos; el ambiental al respirar el aire oxigenado y puro; el odorífico al oler los aromas vírgenes de las madreselvas y tomillos; el cromático al observar los paisajes, relieves y la floración silvestre; el meteorológico al mirar las nubes nítidas en el Cielo y los crepúsculos resplandecientes sobre los horizontes de mares, montañas y mesetas.

¡Adonde vamos¡ Hoy todo el panorama existencial esta trastocado y sus valores invertidos. La Naturaleza en Cibernética; el conocimiento en información; el pensamiento en inconsciencia; la imaginación en aberración; la contemplación en pasión; la admiración en culto a la personalidad y así todo.



Hoy el Hombre, al poner los pies en el suelo de la Naturaleza, respirará gases de vida, pero si lo hace en el suelo de la polis, solo respirará gases envenenados. Con estos alicientes y perspectivas, ya no encontraremos detrás de las montañas un valle bucólico, lo probable es que encontremos un precipicio diabólico.
No