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CUADERNO DE BITÁCORA TERRESTRE
Ensayos Biogeográficos, Aconteceres Históricos y Observaciones Sociológicas
Acerca de
Félix Fernández Rodríguez BURGOS Facultativo de Minas Oficial de la Marina Mercante
Sindicación
 
SEDANO ENTRE FLORA Y FAUNA

Caía la tarde de un tórrido día del mes de julio. El Sol aún alumbraba las cumbres y laderas de los oteros del Valle de Sedano y Covanera, demostrando los poderes de su apogeo sideral, en este verano auténtico burgalés del año 1984.

Habíamos escogido el paseo vespertino, por un camino arbolado orientado al Norte, fresco y sombreado por la floresta de robles y otras especies. Aún sentíamos las suaves áureas terrales, que continuaban calurosas sin ser agobiantes. Nos habíamos detenido en un pequeño manantial de agua fresca, que brotaba en una cárcava biológica a orillas del camino (Fuente Navín), para refrescar nuestras gargantas; cuando momentos después apareció en el centro del camino a Valdebárcena, en situación de alerta, un hermoso cárabo, que con sus ojos grandes y llamativos, parecía esperar el momento de atrapar algún ratoncillo para su subsistencia.

Al instante nos alcanzó nuestro amigo Miguel Delibes, acompañado de sus inseparables perros; un “coquer” negro de grandes orejas colgantes y estilo airoso y un sabueso más rústico de pelo erizado y áspero, y con destacados pedúnculos genitales. Desde este momento. la conversación conmigo y mi esposa, giró en este marco silvestre y agradable, en torno a los problemas generales del Campo, tales como repoblación forestal, medio ambiente biológico, incendios forestales etc. Nuestras opiniones sobre estos asuntos, casi siempre son coincidentes, por el conocimiento del medio que nos rodea.

Hablamos de cómo habíamos sido testigos ambos, en mañanas alternas, de la presencia del lobo en el comedero de las “Puertas de Nocedo” en Sedano; allí donde el carnicero local, Carlos Ruiz, deposita el despojo de las reses. Es este un lugar apartado y semi estéril que no molesta a nadie. Únicamente, si alguien pasa cerca por el camino, debe tener en cuenta tomar una rama de espliego o tomillo, para neutralizar los olores nauseabundos

Comentamos después que algo raro le pasa al lobo, para comer carroña. O esta herido o ya no hay comida natural por los montes, tal como liebres, conejos etc. Esta ausencia de conejos, que tantos y tantos ha habido en Sedano, le preocupaba en gran medida a Miguel Delibes, porque según me contó en alguna ocasión, una pequeña historia de conejos y sus enfermedades; porqué su hijo, el biólogo Juan Domingo, al haber desarrollado una extensa y documentada tesis universitaria sobre liebres y conejos silvestres, comprobó tal fenómeno. Este comedero es muy positivo, ya que con el tambien se viene manteniendo una pequeña fauna de buitres y alimoches (baribañuelas o gundillas), los cuales anidan sobre las rocas de “Las Puertas de Sedano”. Hemos catalogado una reserva de 30 ejemplares, 10 alimoches y 20 buitres leonados, bien dotados y de gran envergadura y peso.

De la repoblación forestal, salió el tema de los aterrazamientos mecánicos que se vienen operando en Sedano y otras zonas del suelo español para plantar pinos. Delibes comentó, que repetidas veces ha hablado con responsables de montes, de la necesidad de repoblar con especies autóctonas, y siempre ha obtenido la misma respuesta, silencio y mutismo, no ha sido contestado con argumentos razonables. Yo insinué que en estos tiempos modernos de computadoras, informática, conocimiento botánico y teorías complejas, se debiera experimentar las sistemas de repoblación por medio de ordenador, procesando los datos de suelo, clima, zona geobotánica, altitud, precipitación, soleamiento real de la parcela o monte, cubierta vegetal inferior, especies arbóreas circundantes, etc. Además es interesante repoblar con especies naturales adaptadas al medio, para no perturbar el desarrollo biológico de animales y plantas, así como el índice hidrológico zonal. Las repoblaciones autóctonas, como comentaba Delibes no son una utopía, pues en Sedano aún quedan vestigios, por desgracia pocos, de hayas, robles y enebros, árboles centenarios y ejemplo de un bosque que existió, quedando estas reliquias diseminados por vallejadas y páramos de Sedano.

Hablamos del río Sedanillo y de los vertidos sólidos y líquidos que vienen tirando las gentes cómodas y desaprensivas, a pesar de existir una recogida municipal de basuras domésticas en contenedores. La imagen del río es denigrante, ya que sus aguas, siempre claras y cristalinas, contrastan con los colgajos de plásticos y botellas en su ribera. Salió tambien a relucir el pinar que existe entre Sedano, Nidáguila y Masa. Una mancha forestal importante que ambos aplaudimos; y como ya va siendo un pinar adulto, cumple unas funciones económicas y biológicas, muy importantes dentro del dominio forestal. Hay que considerar que este bosque vegetando en un “climax” ideal, participa de una clase de suelo imponente del Cretáceo, calizo cuarteado-areniscoso del piso Campaniense.

Tambien comentamos las recientes y actuales excavaciones arqueológicas, desarrolladas por los páramos en cotas altas de Sedano, bajo la gestión de su hijo Germán Delibes. En estas excavaciones se viene descubriendo parte de la Historia y Civilización Ibérica de los dólmenes (do-il-men) monumento a varios muertos. Los primitivos pobladores erigían estos monumentos megalíticos de enterramientos colectivos, en las partes altas de su poblado, para que sus muertos estuvieran más cerca del Cielo. Van siendo descubiertos ya seis dólmenes: Sedano, Nocedo…, Mozuelos…, Moradillo…, Gredilla de Sedano y Villascusa del Butrón. Es interesante el dolmen de Ciella, en la cumbre de la Tobaza de Sedano, del que se ha podido averiguar una antigüedad de 3.600 años A.C.. Se supone a este, el más antiguo descubierto en la zona. Los dólmenes de Valdelateja y Cortiguera, probablemente estén escondidos o enterrados bajo las encinas o las hayas.

Retornamos de nuevo nuestro camino, andando con la serenidad y templanza que impone la contemplación de la Naturaleza, en estos atardeceres estivales de Sedano. Ya entrada la noche, un crepúsculo maravilloso nos seguía iluminando; pero poco a poco el Cielo iba perdiendo el color azul con cejos rojos, y apareciendo el negro con las primeras luces en el firmamento. Las primeras, por su magnitud y brillo eran las de los planetas Venus y Júpiter y un poco más débil Marte, que en este año de 1984 aparecen juntos y visibles, cabalgando con la misma pausa y dirección de siempre sobre la órbita zodiacal del Sol, y observando como la “Tierra” trata de alcanzar lo imposible, con una vertiginosa aceleración.

Este recordatorio a Miguel Delibes Setién, apareció editado en el Diario de Burgos el día 2-8-1984.

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