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CUADERNO DE BITÁCORA TERRESTRE
Ensayos Biogeográficos, Aconteceres Históricos y Observaciones Sociológicas
Acerca de
Félix Fernández Rodríguez BURGOS Facultativo de Minas Oficial de la Marina Mercante
Sindicación
 
LOS POETAS MUERTOS

Cuando ya va feneciendo el año 1978, tan sacudido por los acontecimientos políticos; cuando ya el pueblo español quiere reposar el cansancio padecido por tanta odisea política; cuando ya las buenas gentes solo quieren ver un rayo de luz y esperanza en su vida, y sentir las áureas tonificantes y confortables de paz y oír el inefable mensaje de Dios; yo me dirijo a Madrid. Allí en la urbe capitalina, me encuentro con un hombre entusiasta, un ser humano impregnado de poesía y de “alforjas serranas”, un hombre como los demás con cuerpo y alma y con sus defectos y virtudes.

Este hombre llamado Conrado Blanco, paisano burgalés de la serranía de Quintanar de la Sierra, tiene el día 13 de Diciembre, fiesta conmemorativa de San Juan de la Cruz, un gran recuerdo para los poetas muertos, escribiendo en el diario “ABC” una emotiva y nostálgica esquela, hacia todos los poetas muertos. Era un recuerdo espiritual cargado de sentimiento para aquellos hombres que dedicaron su pensamiento y su palabra escrita a lo trascendental y a las ideas excelsas de la vida, a los caminos alumbrados por el resplandor crepuscular del Cielo, y a las acciones vivificadoras del ser humano cuando defiende el Universo y Naturaleza.

Aquella esquela fue como un laudo providencial a favor de todos los poetas muertos. Su efecto iba a estremecer los corazones de sus deudos y alumbrar a flor de sus ojos, el sentimiento de los que un día lloraron su emigración hacia el Cielo. Pero el silencio de una esquela y la frialdad de un papel impreso con un grueso trazo negro, había que acompañarlos con la voz espiritual y entrañable de un amoroso poeta, y así fue.

Por azares del destino fuimos testigos entusiasmados por el pregón “in eclesia” dirigido para aquellos poetas muertos, y para todos los hombres de buena voluntad que aún continúan en la brecha, experimentando los misterios de la vida. El poeta, magnífico, fue nuestro buen amigo de Aguilar de Campoo, el Padre Agustino Félix García, un ser humano de 83 años de larga y dilatada existencia, impregnada por tantos acontecimientos en su vida espiritual y docente en el “Buen Consejo”. El escenario ideal para este evento fue la capilla de la iglesia de San Juan de la Cruz en Madrid, y el lema poético “Lección de Vida”.

Comenzó el Padre Félix en la homilía de la misa, con el recuerdo humano a los poetas que participaron en vida con belleza y consuelo hacia las cosas divinas. Citó primero a Santa Teresa, para hacer patente a ella y a nosotros, de la gran verdad de la Santa, cuando decía traer memoria de Dios en la distancia y cercanía. Citó luego a San Agustín, de cómo el Santo se esforzaba en hacer comprender a los hombres, que caminen sin decaimiento y dan cara acara defendiendo y amando la Patria común con ejemplo de buenas lecciones de generosidad, consuelo y sacrificio ante Dios, no retrocediendo ante el bien de las cosas terrenas.

Por último citó a San Juan de la Cruz, como ejemplo de bien andar por la vida con merecimiento, participando en las mismas luchas, miserias y dolores que los poetas; con el refuerzo y la defensa de Dios, ya que la vida sin ente espiritual no merece la pena. La lección que nos han dejado los poetas muertos es una lección de consuelo y de bondad. Actualmente el Mundo no sabe utilizar las cosas materiales y su beneficio, con espiritualidad. El Mundo es un esclavo de la vida cotidiana. El Mundo comienza a notar muestras de desvalimiento humano y espiritual. El Mundo anda a ciegas y trompicones con su alma atribulada y herida, parece como no poder encontrar la gracia inmutable de Dios para seguir caminando por los senderos del bien y del amor.
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