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CUADERNO DE BITÁCORA TERRESTRE
Ensayos Biogeográficos, Aconteceres Históricos y Observaciones Sociológicas
Acerca de
Félix Fernández Rodríguez BURGOS Facultativo de Minas Oficial de la Marina Mercante
Sindicación
 
VALDELATEJA ENTRE RÍOS

Entrambos ríos Rudrón y Ebro, se encuentra esta alquería, cobijada y respaldada por el macizo rocoso del Alticastro de Siero. Se sitúa este núcleo rocoso, emplazado y desgajado de la Plataforma Estructural de los páramos de Sedano y frente a la plataforma de La Lora de Sargentes; formándose así el cauce que aprovechó el río Rudrón para su desagüe natural en el periodo cuaternario. Tambien esta mole cretácica Turoniense de Siero, se ve circundada y velada por los tres vértices rocosos del Cornil (lado Lora), Pico Cabaña (lado Cortiguera) y Pico Revilla (lado Sedano), atalayas vigilantes permanentes de este agradable rincón.



Nuestro recorrido de observación por esta naturaleza de Valdelateja, fue por toda la ribera del río Rudrón; desde el balneario (aguas arriba del pueblo) hasta la desembocadura en el Ebro. El balneario lo pasamos de largo y atravesamos su puente de servicio peatonal. El balneario es todo un recuerdo de sus años de actividad y de esplendor. Hoy está dedicado a albergue social de acampada veraniega, para las parroquias regentadas por Los Paules de la Villa de Madrid y otras de Burgos. El edificio es una ruina y sus instalaciones muy envejecidas. Los manantiales de aguas termales no son lo que eran. Hoy estas aguas requieren unos severos análisis y tratamiento de filtrado y depuración sanitaria, porque arrastran gran cantidad de materia mineral y orgánica diluida y en suspensión, que es necesario eliminar, sobre todo para el servicio de agua de bebida.

Las aguas buenas del río Rudrón (Ur-on) siguen siendo aparentemente cristalinas, pero el álveo pedregoso del río presenta unos tintes negruzcos con impregnación de algas, síntomas producidos por la sequía estacional y los vertidos de los saneamientos de los pueblos ribereños. Tambien se nota bastante espuma sobre las aguas después del batido en los rápidos y presas.

Todo el camino por el Rudrón esta arbolado, no tan intensamente como las riberas del Ebro por Orbaneja, pero sí algo más que por las orillas del río Sedanillo- Moradillo. Por el camino avenan varias fuentes; una de ellas llamada fuente del Pito, nos trae aguas de la Lora de Sargentes. Tambien nos llamó la atención las ruinas de la antigua central eléctrica (propiedad privada local) y el canal por donde circulaban las aguas a velocidad normal hacia las turbinas Siemens instaladas.

Seguimos avanzando por la zona del Cañamar con sus núcleos sedimentarios tobizos sobre el cauce del Rudrón, con apariencias violentadas y horadadas de siglos. Después en la zona de las Barbudas, observamos la piedra labrada que el pueblo de Valdelateja dedicó en el año 1923 el amor “ilegal” entre el indiano rico Ricardo de Turrientes y su amante Josefina. A este ricacho, el pintor burgalés Marceliano Santamaría le dedicó un óleo. Pasamos después al aguanal (aguas del poblado de Siero) y llegamos al centro rural; donde la vaguada del Cárcavo, ribera derecha del Rudrón, desagua las grandes crecidas de las aguas del Páramo de Sedano.

Desde aquí a través del buen puente con su espléndido arco de medio punto, pasamos a la margen izquierda del Rudrón, donde la vegetación va en aumento, al igual que el espesor de suelo en las terrazas y riberas del río, producido por las avenidas. Estas terrazas que fueron antaño exquisitos pastizales, hoy están erias e invadidas de helechos aulagas y oréganos, y los linderos cementerios de olmillos secos.

Este último trayecto, junto al río Ebro es de gran espesura. Por aquí está el Casar del Arroyo, con sus aguas puras y cristalinas, procedentes del arroyo que desciende desde la Pechuga y del Cuerno de Lora (Sargentes), y tambien el rumor de cascada de un pie de presa diagonal es impresionante. Esta presa servía antaño para alimentar el molino y central de luz de la Junta Vecinal de Valdelateja. Aquí tambien se observa otra acumulación de toba. Continuamos el camino ya sobre el Ebro, y notamos un ensanchamiento en el cauce del Rudrón, con masas de toba petrificada y donde una exuberante y diversa masa forestal, semeja una vegetación tipo selvática con apariencias de manglar. Las orillas con cuevas y oquedades producidas por la corriente de los dos ríos, son auténticos tremedales, formando la llamada “Mina de Oro”.

En esta confluencia, el Rudrón se hace oír más que el Ebro, por la pequeña diferencia de nivel entre ambos, a pesar del caudal que es muy inferior. La altura de las masas de toba-trabentina adosadas al Rudrón y sobre el Ebro alcanzan unos 20 metros, y todo parece indicar que en tiempo prehistóricos, aquí pudo existir un pequeño embalse sobre el río Rudrón, con su dique natural de toba petrificada en la cascada, sobre el Ebro.

El conjunto forestal de este espacio de Valdelateja es netamente protector, con una densidad baja pero aceptable. Veíamos las laderas y derrubios del Páramo de la Lora cubiertas con una masa de robles quejigos, encinas y enebros y escasos acebos, vegetando sobre los derrames húmedos de San Antonio y las tobas de Valleruz. Por las Parrillas y Ceniceros de Lora, la vegetación más xerófila la cubría el encinar rotundifolio e ilex, junto a los enebros comunes y oxicedrus. En las laderas del Pico Revilla, Las Peñicas y Pedro Campo, (Covanera-Sedano) que en su tiempo estuvieron pobladas de hayas y enebros, hoy es un terreno pelado, con la sola muestra del haya centenaria de Canticio.

Al terminar este itinerario en compañía de nuestro amigo Rafael Ruiz, nos encontramos con el joven alcalde venido de latitudes vascas, en busca de la vida silvestre, campesina y auténtica del Norte de Burgos. Donde este joven siempre respirará los vientos saludables de los páramos, los perfumes de las madreselvas y sentirá el canto del cuco, al despertar en los amaneceres placenteros y primaverales de los valles del Rudrón.

Artículo publicado el día 6 de Septiembre del año 1986, en el Diario de Burgos



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