El RÍO ARLANZA POR CASTROVIDO.
Cuando los invasores romanos rebautizaron el Macizo de la Demanda y los núcleos de La Campiña y Urbión, con el bonito nombre de Montes Idubeda (cuyo significado etimológico, ya deformado, se corresponde con lugar afortunado) no se imaginaban que los ríos que nacen en sus vertientes iban a ser las venas hidráulicas que apagaran la sed de media España. Hoy ya solo quedan en plena libertad dos ríos burgaleses, el Pedroso y el Arlanza. Al primero se pretende extraer una parte de su sangre arterial en su cabecera y al segundo le van a frenar sus impulsos naturales, estrangulándole con un murallar ciclópeo a su paso por Terrazas de Castrovido. Una aldea cárdena y serrana, que aun sigue sin cura ni escuela; pero ello no ha sido obstáculo para sus vecinos, estén instruidos para conservar y defender sus raíces ancestrales y el terruño que les dio luz y cuna.
Por un azar del destino hemos podido recorrer de cerca este territorio del río Arlanza (Salas de los Infantes), vasto en montañas y vaguadas, además de cautivador en panoramas y arboledas. Han sido necesarios dos itinerarios para observar y captar las singularidades de un pequeño tramo de las riberas del río Arlanza. Así fue, ver y sentir en ese recorrido, toda la armonía vital de una Naturaleza, cuya configuración física de sus declives montañosos encauzan al río Arlanza
En el primer itinerario partimos de Salas de los Infantes, y por el camino entre Cuestalomo, Peñas Negras y Crestas, nos asomarnos y ver el cauce hundido del Arlanza, a su paso bajo y entre Monasterio de la Sierra y tenadas de Rasallana y Gustillo; terrenos estos pertenecientes a la ledanía de: Salas de los Infantes, Hacinas, Castrillo de la Reina y Castrovido. Desde esta atalaya cómoda y elevada, veíamos con amplia visibilidad y hacia la ladera del NE, los vestigios ruinosos y desamparados de lo que fuera antaño el Monasterio de Alviente. En aquel refugio contemplativo, jalonado en sus días primaverales con rústicos lirios silvestres germánicos, aromados con jaras, tomillos y brezos, vivieron los monjes franciscanos los últimos avatares de Alviente.
Allí en aquella soledad de ultratumba, mortificados por las enfermedades infecciosas y las acechanzas de los invasores galos y las intrigas de traidores de nuestra patria; los monjes oraron mil plegarias, para disipar la melancolía de su vida, como agradecimiento al tributo espiritual que recibían del Cielo. Hoy solo quedan en aquellos parajes de Alviente; algunas piedras erráticas, el rumor del agua del río Arlanza, los vientos saludables de La Campiña y los matices abigarrados, limpios y glaucos de las salcinas y bardagueras, destacando en la ribera, junto a los tonos oscuros de los alisos del río Arlanza. Por las alturas hacia Oriente, la cima de Cabeza de San Vicente, sigue velando en silencio la nostalgia del Monasterio que se llamó Alviente.
En el segundo itinerario fuimos directamente el pueblo de Terrazas, al otro margen del río Arlanza, con el objeto de analizar el terreno por donde se intenta cimentar el muro presa del embalse del río Arlanza. Recorrimos la línea de sondeos geotécnicos entre el Alto de Eroles y el roble de las Cruces, pisando una vegetación muy agostada y casi moribunda por el estío. Nos llamó la atención; cómo el roble melojo o pirenaico dejaba libertad de suelo y vuelo al roble quejigo. Aquí el fenómeno de adaptación edafológica, de suelo silicio a calizo, se veía desbordada por la influencia o condición xerófila del quejigo en situación de Sur y sobre todo por la proximidad de las calizas jurásicas de de la cantera de Castrovido.
El río Arlanza es de un régimen hidráulico irregular y según los estudios de estiaje y avenidas, requiere una regulación de sus aguas. Sabemos que el aumento de su caudal se agrava en determinadas ocasiones a partir de la donación del río Pedroso, por Barbadillo del Mercado. Consideramos que la retención de un gran volumen de agua, en cotas altas de la confluencia del río Pedroso, será positiva. El objetivo principal del embalse regulador, va a ser la retención de aguas para abastecer los regadíos del curso medio y bajo del Arlanza. No sabemos si se va a aprovechar su potencial energético y nos figuramos que este Proyecto, contribuirá con el río Arlanzón, en el desembalse de aguas, vía Pisuerga hacia el río Duero en épocas de estío.
Sin embargo a este designio de primera magnitud, se han levantado voces que solicitan sean oídas. Piden los ciudadanos de Palacios de la Sierra, cabecera del embalse, una disminución de la cota de nivel rasante, dejándola en 1.035 m.s.n.m. la cual garantiza no inundar Los Vados de Palacios, la cañada ovina y la carretera a Quintanar de la Sierra. Tambien el pueblo de Terrazas solicita se le atiendan algunas demandas y revisiones al Proyecto, ya que van a ser ellos los que soporten el mayor impacto de la presa.
Ante este dilema, de fácil entendimiento, el Proyecto no ofrece dudas a estas peticiones, según nuestro criterio. La rebaja de cota, entre1.035 m a 1.040 m, no es fundamental, porque hay medios técnicos para que las aguas de la cola del embalse, no invadan el Vado de Hornillos. El muro presa junto al pueblo de Terrazas, habrá que dotarlo con alguna perspectiva y aspecto peñascal, para que la faz fría y lúgubre del hormigón se integre y configure con disimulo en su entorno natural.
(Artículo editado en el Diario de Burgos el día 19 de Noviembre de 1986)

El EMBALSE DE CASTROVIDO.
En el artículo precedente apuntábamos los aspectos del espacio geográfico del río Arlanza, y como el Proyecto del Embalse se ralentizaba, consideramos entonces volver a nombrar algunos detalles recordatorios. La cota de 1.040 m.s.n.m. la considerábamos la ideal para proteger el Vado de Hornillos, la cañada ovina y la servidumbre de la carretera. Ha transcurrido un tiempo valioso y las cosas no se han solucionado. Desde Salas de los Infantes y aguas abajo hasta Oporto, nos llegan los clamores para que este embalse del río Arlanza se inicie lo más pronto posible
En nuestro ensayo de entonces, cargábamos las tintas sobre dos fines específicos, que podrían beneficiar a muchos. Uno era la regulación del río Arlanza frente a catastróficas riadas, y el otro favorecer el flujo constante de caudal en el estío, hacia el Duero camino de Portugal. Los regadíos y abastecimientos y otros usos, que algunos necesitan hoy, están garantizados, porque para ellos el agua se puede obtener de acuíferos subterráneos zonales; so pena que el embalse, con dimensiones convenientes, le sobre capacidad de reserva en todo tiempo.
Este futuro embalse que va a inundar el cauce y los estrechos márgenes del río Arlanza, desde los linderos de Palacios de la Sierra, hasta Terrazas en una longitud de 12.000 metros, tiene algunos caracteres geográficos que pueden afectar a la eficacia del Proyecto. Estas causas son de tipo topográfico, geológico e hidrográfico. Sin entrar en consideraciones discordantes, sino de contribución y deseo unánime a su ejecución; vamos a dar nuestra opinión en bien de una pronta solución al problema, el cual nos tiene preocupados por su tardanza.
Se observa en la configuración del espacio del Embalse, cómo la zona inundada es algo cohibida de capacidad y anchura, por lo cual puede estar afectada a alguna acción sedimentaria tipo embudo. El espacio va a ocupar un terreno constituido por arcillas, arenas y cuarzo arenitas, mezcladas con bolos y conglomerados bastante erosivos, como lo demuestran las sedimentaciones erráticas aguas abajo del río Arlanza. Para solucionar estas premisas y el litigio de la cota de coronación, ligada a la capacidad del Embalse; recomendamos que sería lógico trasladar el muro presa, próximo a las canteras de Castrovido descansando sobre las calizas y rocas jurásicas-
Este cambio del muro presa, que representaría un gran costo para el Embalse, supondría un efecto multiplicador de su capacidad, con una cota de coronación de 1.040 m. La topografía del cauce del río Arlanza, en esos 12.000 metros, desde el Vado de Hornillos hasta Terrazas, discurre con una suave pendiente constante. Esta singularidad que puede producir algún efecto de embudo, no es nada favorable para las presas de los embalses; estos requieren junto a la presa, una geometría amplia y horizontal, para el reposo y represada de las avenidas, así como la sedimentación de lodos y su limpieza.
(Artículo editado en el Diario de Burgos el día 4 de Diciembre de 1999)
Conclusión:
Frente a estos comentarios subjetivos, el tiempo ha trascurrido, pero ya se esta acercando el día que veremos brillar la luz del Sol reflejada sobre las aguas del Embalse. Hemos de recordar que el Proyecto de este Embalse de Castrovido, ha tenido como ninguno otro, una serie de cambios y avatares que han sido la causa de su retraso y ejecución. Pero hoy después de varios años de espera, por fin estamos viendo moverse en ida y vuelta, el andarivel metálico automotriz, con su cuba de hormigón armado, por encima del muro presa, para descargarla sobre los encofrados del Embalse de Castrovido.





