EL JARDÍN BOTÁNICO DE BARACALDO
EN LA NATURALEZA VASCO CANTÁBRICA
Hoy día la singularidad de la Naturaleza del País Vasco, está condicionada por las acciones del hombre, y por el desarrollo a ultranza de especies forestales mercantiles exóticas, como el pino negral (Pinus insignis) y por las influencias climáticas, mas marítimas que terráqueas. Aunque la vegetación se ha ido adaptando en el tiempo por la Evolución; con especies bien determinadas (auctótonas), pudiera ser interesante, que algunas especies de otros países (alóctonas) vegetaran en buenas condiciones en el suelo y clima bascongado; como lo ocurrido después de 50 años, con los alerces alpinos, los cupresus europeos, los abetos Dowglas y robles rojos de Norteamérica .Estos árboles vegetan extraordinariamente y cubren amplios espacios por Urkiola, Barazar, Ochandiano y Monte Oiz.
La vegetación Vasco-Cantábrica (Atlántico-Euro- siberiana) ha ido poco a poco colonizando su territorio de acuerdo a la Geología, Topografía, Edafología y otros factores climáticos; y sobre todo por su competencia y familiaridad en comunidad y alianzas; cubriendo el litoral arenoso, laderas arcillosas, barrancas umbrosas y cumbres rocosas (ácidas o carbonatadas) con una muestra de su diversidad biológica y funcional muy interesante, diferenciada del resto meridional de la Península Ibérica, estando esta última, considerada como semi-continental y mediterránea.
En un Jardín Botánico, es materialmente imposible que se puedan implantar todas los diferentes árboles y especies silvestres que vegetan en su comarca o sector geográfico; pero lo que el parque o jardín debe albergar, son aquellos árboles, arbustos y plantas que signifiquen alguna variedad singular e importante, o que marquen la verdadera esencia, afinidad, asociación y carácter evolutivo y positivo de la vegetación de su territorio. Las plantas deben estar distribuidas y catalogadas por familias, géneros y especies, en sus idiomas de identidad. También se deben catalogar en clave, otros valores notables, como los medicinales, aromáticos, estéticos y coloristas.
Lo que sí es conveniente, no replantar plantas invasoras y parásitas, ya que pueden desvirtuar o alterar la normal evolución y desarrollo de las especies vulnerables y más próximas tales como Hiedras, Biderdikias y Lianas etc. Tampoco es necesario y conveniente el implante de especies venenosas, en evitación de riesgos o peligros, sobre todo para los niños que puedan manipular sus hojas, frutos o simientes. Como ejemplo, no recomendamos la vara de oro, hiedra, acónito, ortiga, adelfa, belladona, ruda, tabaco, tejo, yezgo, yuca, etc.
En el Jardín Botánico de Baracaldo, al comienzo del año 2003, recientemente inaugurado, hemos podido catalogar varios árboles y arbustos alóctonos o exóticos y alguno no natural, procedente de hibridación en viveros. Estas especies, según criterio personal solo se deben exhibir en jardines de las grandes metrópolis (Madrid, Barcelona, Valencia, Málaga, Lisboa, Torremolinos etc) porque allí, sus habitantes, algunos extranjeros, demandan costumbres cosmopolitas; las cuales rebasan los ámbitos geográficos locales, provinciales y nacionales. Además estos jardines superiores, están dotados de invernaderos para la conservación, experimentación y desarrollo de cualquier especie vegetal. Las continuas averiguaciones y observaciones de los Biólogos y expertos botánicos del País Vasco y sobre todo el trabajo de mis entrañables amigos el asturiano S.J. Manuel Lainz y el vasco Javier Loidi Arregui, demuestran que en el País Vasco y Norte Cantábrico, vegetan suficientes especies botánicas para abarrotar el Parque de Baracaldo y dar a conocer la Naturaleza Cantábrica. No obstante nuestro litoral vasco y sus cercanías, con una climatología templada, condicionan un buen hábitat y biosistema para conservar especies vegetales subtropicales. Hemos podido observar, precisamente en Bilbao, el efecto y el arraigo urbano de dos árboles alóctonos y de gran belleza que rivalizan con cualquier espécimen autóctono: Estos dos árboles son: Sicomoro y Liquidambar.
En este Jardín Botánico de Baracaldo, emplazado en el Sector Biográfico Euskaldun-Atlántico-Ibérico- Cantábrico, no se pueden olvidar los diferentes brezos autóctonos que vegetan por algunos espacios del territorio. Los brezos son arbustos humildes, algunos rastreros otros mas arbóreos; de suave y tierno tacto, olor agradable y aspecto cromático como ninguno. Los brezos algunas veces nos sirven como alfombras o tapices, cuando caminamos por alcores, ribazos y landas de nuestros montes; y también para los animales silvestres y domésticos. Los caracteres botánicos de los brezos marcan como ninguna otra especie botánica muchas utilidades y funcionalidades de la Naturaleza, que algunas vamos a identificar
RESPECTO AL SUELO. Generalmente la mayoría de los brezos tienen afinidad por el suelo ácido; no solo por el componente silicio del terreno, sino por la facultad orgánica autogeneradora del humus nitrogenado que le sustenta. Únicamente hay un brezo en la Península Ibérica (Erica multiflora mediterráneo) naturalizado al suelo calizo. Algunos otros, afines o neutrales al sustrato silicio del Cretácico inferior, toleran suelos descalcificados, sobre todo el Erica vagans netamente calizo.
RESPETO AL CROMATISMO. El colorido de las flores de los brezos es diverso y muy contemplativo; su abigarramiento con los matices de otras plantas, sobre todo leguminosas, representa el expresionismo cromático mas distinguido de la Naturaleza; sobre todo en las combinaciones escalonadas en el tiempo, como ocurre anualmente. Blanco con el verde en invierno. Rojo y rosado con el amarillo de las leguminosas en primavera. Púrpura-violáceo con el amarillo, blanco o azul en verano y cárdeno seco con el verde en otoño A principios del verano es muy llamativo el combinado de las almohadillas de rojo carmesí con los verdes oscuros de las brecinas sin flor. Estos colores naturales no dudamos ejercen en algunos momentos, influencias miméticas para orientación de los insectos...
RESPECTO A SU ESENCIA Y AROMA. Es importante la capacidad de las infinitas flores de los brezos para generar polen, tan beneficioso y útil para las abejas. El fenómeno floral del escalonamiento de la floración, desde Enero a septiembre de los diferentes brezos, proporciona polen en cualquier momento y en diferentes lugares, con una particularidad positiva de mixtura del polen con otras flores y plantas. Otra facultad de los brezos es su disposición morfológica enana y tupida, condición para atraer como un imán, el polvo atmosférico de los labrantíos agrícolas de terrenos resecados y próximos, para incorporarlos junto y sobre sus cepellones enraizados. También el aroma de estas flores y plantas, sobre todo de los brezos tardíos de agosto, (Erica vagans) y más soleados, es inconfundible y notorio para los caminantes de las landas cantábricas y paramos de Burgos (Masa y Lora). Este aroma sensitivo, suave y tonificante contribuye en buena medida al bienestar natural de los seres humanos y la atracción para insectos y animales.
RESPECTO A SU UTILIDAD. Desde tiempo inmemorial los brezos de la Cordillera Cantábrica y de sus proximidades, han servido para fabricar escobas y barrederas. También se han empleado para cubrir toldillas y parasoles, y hoy día son un gran atractivo para los micólogos, en la recolección entre sus cepellones de las sabrosas setas de brezo (Clitocybe nebulares). No debemos olvidar el empleo de la madera de los tacones de brezo, para fabricar pipas y otros objetos culinarios y de adorno; y también la utilización de sus cepellones secos para el calentamiento de hornos, glorias, salamandras y barbacoas.
TIPOS DE BREZOS. Después de estas particularidades generales de los brezos, diremos que estas plantas pertenecen a la familia de las Ericaceas, agrupadas en sus tres géneros de Erica, Calluna y Daboecia. La descripción y los caracteres de las 10 especies que vegetan en el territorio del País Vasco, son de las más importantes de la Península Ibérica; únicamente superadas por los brezos de la provincia de Burgos (11 especies) que es el territorio más destacado en la Flora Ibérica. Solo falta en estos territorios un brezo interesante y muy atractivo, que vegeta en terreno calizo y templado, siendo éste el Erica multiflora, abundante en la costa levantina y sus montañas peri y pre- litorales de Alicante y Valencia.
ERICA ARBOREA.- Brezo con hábitat en bosques y montañas arboladas, alcanza una altura de 1 a 4 metros; es de color blanquecino; florece a partir de febrero hasta junio, colonizando amplias zonas del Gorbea, Altube, Barambio y montañas litorales.
ERICA LUSITANICA.- Brezo muy parecido y mezclado con el anterior, algo más pequeño, con flor blanco-rosada y más escaso, siendo su hábitat principal en Galicia, Portugal y algunos cepellones en Altube; florece a partir del invierno.
ERICA CILIARIS.- Brezo con hábitat por landas y argomales silicios y húmedos; alcanza una altura de 0,20 a 0,80 metros; es de color rosado claro y purpúreo; florece en primavera y verano y coloniza pequeñas zonas del Gorbea, Urkiola, Monte Oiz y montes de Vitoria.
ERICA TETRALIX.- Brezo con hábitat en turberas, areniscas y arcillas húmedas y silíceas; alcanza una altura de 0,10 a 0,70 metros; es de color rosado-purpúreo; florece en verano por zonas Urkiola y montes de Vitoria.
ERICA SCOPARIA.- Brezo de escobas y toldillas con hábitat en matorrales subcosteros y bosques aclarados; sobre sustrato silicio; alcanza una altura entre 0,50 a 2,50 metros; es de color amarillento-verdoso y rosado pálido; florece en primavera por Urkiola, Maeztu y Lequeitio.
ERICA CINEREA.- Brezo ceniciento, nazareno y almohadillado con hábitat en landas y argomales silicios y en algunos terrenos cretáceos areniscosos algo descarbonatados; alcanza una altura de 0,20 a 0,60 metros; es de color rosado-purpúreo y rojo carmesí, encontrando excepcionalmente alguno de flores blancas (Huidobro-Burgos) florece a finales de primavera y su floración se mantiene hasta agosto, cubriendo parte de las landas y zonas del Gorbea y Urkiola.
ERICA VAGANS.- Brezo vagabundo y melífico, con hábitat en landas y páramos; en terrenos cretáceos, algunos descarbonatados, areno-arcillosos; alcanza una altura de 0,20 a 0,80 metros; es de color rosado claro-amoratado-lila. También hemos encontrado de color blanco en Sedano; florece en agosto y septiembre, cubriendo zonas del Gorbea, Urkiola, Okina, Amboto y sobre todo los páramos de Masa y Sedano en Burgos.
CALLUNA VULGARIS.- Brecina negra con hábitat en landas y argomales silicios y raras veces en páramos descarbonatados; alcanza una altura de 0,20 a 1 metros; es de color blanquecino tirando a lila o amoratado; florece desde finales de primavera a verano, cubriendo zonas del Gorbea, Sierras de Elgueta, Aitzgorri etc.
DABOECIA CANTABRICA.-Brezo vizcaíno con hábitat en landas areniscosas o arcillosas, alcanza una altura de 0,20 a 0,50 metros; es de color rosado-purpúreo y acompaña a los brezos ya mencionados, sobre todo a los de mediana altura, floreciendo igual que el cinerea y vegetando igualmente en las mismas zonas y otras, donde se intercala entre los brezos de primavera y verano..
ERICA AUSTRALIS.- Brezo de montañas, con hábitat en suelos de geología antigua de pizarras, conglomerados cámbricos y formaciones carboníferas y en alturas de suelo triásico; alcanza una altura de 0,30 a 2 metros; florece de mayo a julio. Dudamos que este brezo exista en el País Vasco, aunque Flora Ibérica lo situa en Vizcaya. Es muy abundante en la Sierra de la Demanda (Logroño y Burgos) y también en las montañas altas de Reinosa de Peña Labra Estos brezos se corresponden con la especie denominada Aragonensis.
Hoy día la singularidad de la Naturaleza del País Vasco, está condicionada por las acciones del hombre, y por el desarrollo a ultranza de especies forestales mercantiles exóticas, como el pino negral (Pinus insignis) y por las influencias climáticas, mas marítimas que terráqueas. Aunque la vegetación se ha ido adaptando en el tiempo por la Evolución; con especies bien determinadas (auctótonas), pudiera ser interesante, que algunas especies de otros países (alóctonas) vegetaran en buenas condiciones en el suelo y clima bascongado; como lo ocurrido después de 50 años, con los alerces alpinos, los cupresus europeos, los abetos Dowglas y robles rojos de Norteamérica .Estos árboles vegetan extraordinariamente y cubren amplios espacios por Urkiola, Barazar, Ochandiano y Monte Oiz.
La vegetación Vasco-Cantábrica (Atlántico-Euro- siberiana) ha ido poco a poco colonizando su territorio de acuerdo a la Geología, Topografía, Edafología y otros factores climáticos; y sobre todo por su competencia y familiaridad en comunidad y alianzas; cubriendo el litoral arenoso, laderas arcillosas, barrancas umbrosas y cumbres rocosas (ácidas o carbonatadas) con una muestra de su diversidad biológica y funcional muy interesante, diferenciada del resto meridional de la Península Ibérica, estando esta última, considerada como semi-continental y mediterránea.
En un Jardín Botánico, es materialmente imposible que se puedan implantar todas los diferentes árboles y especies silvestres que vegetan en su comarca o sector geográfico; pero lo que el parque o jardín debe albergar, son aquellos árboles, arbustos y plantas que signifiquen alguna variedad singular e importante, o que marquen la verdadera esencia, afinidad, asociación y carácter evolutivo y positivo de la vegetación de su territorio. Las plantas deben estar distribuidas y catalogadas por familias, géneros y especies, en sus idiomas de identidad. También se deben catalogar en clave, otros valores notables, como los medicinales, aromáticos, estéticos y coloristas.
Lo que sí es conveniente, no replantar plantas invasoras y parásitas, ya que pueden desvirtuar o alterar la normal evolución y desarrollo de las especies vulnerables y más próximas tales como Hiedras, Biderdikias y Lianas etc. Tampoco es necesario y conveniente el implante de especies venenosas, en evitación de riesgos o peligros, sobre todo para los niños que puedan manipular sus hojas, frutos o simientes. Como ejemplo, no recomendamos la vara de oro, hiedra, acónito, ortiga, adelfa, belladona, ruda, tabaco, tejo, yezgo, yuca, etc.
En el Jardín Botánico de Baracaldo, al comienzo del año 2003, recientemente inaugurado, hemos podido catalogar varios árboles y arbustos alóctonos o exóticos y alguno no natural, procedente de hibridación en viveros. Estas especies, según criterio personal solo se deben exhibir en jardines de las grandes metrópolis (Madrid, Barcelona, Valencia, Málaga, Lisboa, Torremolinos etc) porque allí, sus habitantes, algunos extranjeros, demandan costumbres cosmopolitas; las cuales rebasan los ámbitos geográficos locales, provinciales y nacionales. Además estos jardines superiores, están dotados de invernaderos para la conservación, experimentación y desarrollo de cualquier especie vegetal. Las continuas averiguaciones y observaciones de los Biólogos y expertos botánicos del País Vasco y sobre todo el trabajo de mis entrañables amigos el asturiano S.J. Manuel Lainz y el vasco Javier Loidi Arregui, demuestran que en el País Vasco y Norte Cantábrico, vegetan suficientes especies botánicas para abarrotar el Parque de Baracaldo y dar a conocer la Naturaleza Cantábrica. No obstante nuestro litoral vasco y sus cercanías, con una climatología templada, condicionan un buen hábitat y biosistema para conservar especies vegetales subtropicales. Hemos podido observar, precisamente en Bilbao, el efecto y el arraigo urbano de dos árboles alóctonos y de gran belleza que rivalizan con cualquier espécimen autóctono: Estos dos árboles son: Sicomoro y Liquidambar.
En este Jardín Botánico de Baracaldo, emplazado en el Sector Biográfico Euskaldun-Atlántico-Ibérico- Cantábrico, no se pueden olvidar los diferentes brezos autóctonos que vegetan por algunos espacios del territorio. Los brezos son arbustos humildes, algunos rastreros otros mas arbóreos; de suave y tierno tacto, olor agradable y aspecto cromático como ninguno. Los brezos algunas veces nos sirven como alfombras o tapices, cuando caminamos por alcores, ribazos y landas de nuestros montes; y también para los animales silvestres y domésticos. Los caracteres botánicos de los brezos marcan como ninguna otra especie botánica muchas utilidades y funcionalidades de la Naturaleza, que algunas vamos a identificar
RESPECTO AL SUELO. Generalmente la mayoría de los brezos tienen afinidad por el suelo ácido; no solo por el componente silicio del terreno, sino por la facultad orgánica autogeneradora del humus nitrogenado que le sustenta. Únicamente hay un brezo en la Península Ibérica (Erica multiflora mediterráneo) naturalizado al suelo calizo. Algunos otros, afines o neutrales al sustrato silicio del Cretácico inferior, toleran suelos descalcificados, sobre todo el Erica vagans netamente calizo.
RESPETO AL CROMATISMO. El colorido de las flores de los brezos es diverso y muy contemplativo; su abigarramiento con los matices de otras plantas, sobre todo leguminosas, representa el expresionismo cromático mas distinguido de la Naturaleza; sobre todo en las combinaciones escalonadas en el tiempo, como ocurre anualmente. Blanco con el verde en invierno. Rojo y rosado con el amarillo de las leguminosas en primavera. Púrpura-violáceo con el amarillo, blanco o azul en verano y cárdeno seco con el verde en otoño A principios del verano es muy llamativo el combinado de las almohadillas de rojo carmesí con los verdes oscuros de las brecinas sin flor. Estos colores naturales no dudamos ejercen en algunos momentos, influencias miméticas para orientación de los insectos...
RESPECTO A SU ESENCIA Y AROMA. Es importante la capacidad de las infinitas flores de los brezos para generar polen, tan beneficioso y útil para las abejas. El fenómeno floral del escalonamiento de la floración, desde Enero a septiembre de los diferentes brezos, proporciona polen en cualquier momento y en diferentes lugares, con una particularidad positiva de mixtura del polen con otras flores y plantas. Otra facultad de los brezos es su disposición morfológica enana y tupida, condición para atraer como un imán, el polvo atmosférico de los labrantíos agrícolas de terrenos resecados y próximos, para incorporarlos junto y sobre sus cepellones enraizados. También el aroma de estas flores y plantas, sobre todo de los brezos tardíos de agosto, (Erica vagans) y más soleados, es inconfundible y notorio para los caminantes de las landas cantábricas y paramos de Burgos (Masa y Lora). Este aroma sensitivo, suave y tonificante contribuye en buena medida al bienestar natural de los seres humanos y la atracción para insectos y animales.
RESPECTO A SU UTILIDAD. Desde tiempo inmemorial los brezos de la Cordillera Cantábrica y de sus proximidades, han servido para fabricar escobas y barrederas. También se han empleado para cubrir toldillas y parasoles, y hoy día son un gran atractivo para los micólogos, en la recolección entre sus cepellones de las sabrosas setas de brezo (Clitocybe nebulares). No debemos olvidar el empleo de la madera de los tacones de brezo, para fabricar pipas y otros objetos culinarios y de adorno; y también la utilización de sus cepellones secos para el calentamiento de hornos, glorias, salamandras y barbacoas.
TIPOS DE BREZOS. Después de estas particularidades generales de los brezos, diremos que estas plantas pertenecen a la familia de las Ericaceas, agrupadas en sus tres géneros de Erica, Calluna y Daboecia. La descripción y los caracteres de las 10 especies que vegetan en el territorio del País Vasco, son de las más importantes de la Península Ibérica; únicamente superadas por los brezos de la provincia de Burgos (11 especies) que es el territorio más destacado en la Flora Ibérica. Solo falta en estos territorios un brezo interesante y muy atractivo, que vegeta en terreno calizo y templado, siendo éste el Erica multiflora, abundante en la costa levantina y sus montañas peri y pre- litorales de Alicante y Valencia.
ERICA ARBOREA.- Brezo con hábitat en bosques y montañas arboladas, alcanza una altura de 1 a 4 metros; es de color blanquecino; florece a partir de febrero hasta junio, colonizando amplias zonas del Gorbea, Altube, Barambio y montañas litorales.
ERICA LUSITANICA.- Brezo muy parecido y mezclado con el anterior, algo más pequeño, con flor blanco-rosada y más escaso, siendo su hábitat principal en Galicia, Portugal y algunos cepellones en Altube; florece a partir del invierno.
ERICA CILIARIS.- Brezo con hábitat por landas y argomales silicios y húmedos; alcanza una altura de 0,20 a 0,80 metros; es de color rosado claro y purpúreo; florece en primavera y verano y coloniza pequeñas zonas del Gorbea, Urkiola, Monte Oiz y montes de Vitoria.
ERICA TETRALIX.- Brezo con hábitat en turberas, areniscas y arcillas húmedas y silíceas; alcanza una altura de 0,10 a 0,70 metros; es de color rosado-purpúreo; florece en verano por zonas Urkiola y montes de Vitoria.
ERICA SCOPARIA.- Brezo de escobas y toldillas con hábitat en matorrales subcosteros y bosques aclarados; sobre sustrato silicio; alcanza una altura entre 0,50 a 2,50 metros; es de color amarillento-verdoso y rosado pálido; florece en primavera por Urkiola, Maeztu y Lequeitio.
ERICA CINEREA.- Brezo ceniciento, nazareno y almohadillado con hábitat en landas y argomales silicios y en algunos terrenos cretáceos areniscosos algo descarbonatados; alcanza una altura de 0,20 a 0,60 metros; es de color rosado-purpúreo y rojo carmesí, encontrando excepcionalmente alguno de flores blancas (Huidobro-Burgos) florece a finales de primavera y su floración se mantiene hasta agosto, cubriendo parte de las landas y zonas del Gorbea y Urkiola.
ERICA VAGANS.- Brezo vagabundo y melífico, con hábitat en landas y páramos; en terrenos cretáceos, algunos descarbonatados, areno-arcillosos; alcanza una altura de 0,20 a 0,80 metros; es de color rosado claro-amoratado-lila. También hemos encontrado de color blanco en Sedano; florece en agosto y septiembre, cubriendo zonas del Gorbea, Urkiola, Okina, Amboto y sobre todo los páramos de Masa y Sedano en Burgos.
CALLUNA VULGARIS.- Brecina negra con hábitat en landas y argomales silicios y raras veces en páramos descarbonatados; alcanza una altura de 0,20 a 1 metros; es de color blanquecino tirando a lila o amoratado; florece desde finales de primavera a verano, cubriendo zonas del Gorbea, Sierras de Elgueta, Aitzgorri etc.
DABOECIA CANTABRICA.-Brezo vizcaíno con hábitat en landas areniscosas o arcillosas, alcanza una altura de 0,20 a 0,50 metros; es de color rosado-purpúreo y acompaña a los brezos ya mencionados, sobre todo a los de mediana altura, floreciendo igual que el cinerea y vegetando igualmente en las mismas zonas y otras, donde se intercala entre los brezos de primavera y verano..
ERICA AUSTRALIS.- Brezo de montañas, con hábitat en suelos de geología antigua de pizarras, conglomerados cámbricos y formaciones carboníferas y en alturas de suelo triásico; alcanza una altura de 0,30 a 2 metros; florece de mayo a julio. Dudamos que este brezo exista en el País Vasco, aunque Flora Ibérica lo situa en Vizcaya. Es muy abundante en la Sierra de la Demanda (Logroño y Burgos) y también en las montañas altas de Reinosa de Peña Labra Estos brezos se corresponden con la especie denominada Aragonensis.





