POR EL MONTE OIZ.
Pocos montes de la Península Ibérica ofrecen unos caracteres geológicos tan espectaculares como el monte Oiz. Generalmente todos los núcleos rocosos culminares de la Cordillera Pirenaica, y en su prolongación la Vasco Cantábrica y Picos de Europa, se corresponden a la geología sedimentaria de la Era Primaria (Paleozoica) y a la Secundaria (Mesozoica). Sin embargo el monte Oiz es una excepción, es una individualidad de la Era Terciaria (Cenozoica). Está constituida petrográfica mente por areniscas y arcillas paleocenicas; rocas que aunque más débiles y perecederas que las calizas arrecifales del Amboto y sus crestas adyacentes, han servido durante siglos para demostrar la habilidad y pericia de los arrilariak o arrigilleak, expertos euskaldunes en la traza y cantería, reflejo y huella en las sillerías de los arcos carpanel-peraltados de los caseríos vascos del Duranguesado.
La alineación montañosa del Oiz (sinclinorio vizcaíno), que se extiende desde La Galea del Abra hasta Ermua, es paralela a la alineación del Amboto (anticlinorio vizcaíno), que va desde Punta Lucero hasta Aitzgorri en Guipúzcoa. Configuran un espacio “compartido” cuya orografía de estructuras paralelas desde el litoral Cantábrico, inspiró a los naturalistas euskaldunes y pastores primitivos, el nombre de Bizkaia (Bi-aitz-kaia), dos alineaciones rocosas.

El monte Oiz es tambien un espacio geobotánico de gran interés científico-natural, cuyas condiciones biológicas y ambientales, en colaboración con la Topografía del lugar, propician a la Naturaleza que rodea el Oiz, un ubérrimo vergel silvestre. A pesar de ello, sigue clamando a voz en grito por una ordenación forestal científico –técnica más selectiva (abetos douglas, alerces y pinsapos), como le hubiera gustado a mi amigo Mateo Mendicute de Zaldibar. Tambien una distribución de pastizales más razonables y landas productivas, con una protección de sus caminos y aparcaderos. Todo esto es un ruego a la defensa del hábitat natural y biosistema del Oiz para evitar los abusos y la sin razón.
Al observar las faldas y barrancos de la vertiente occidental del Oiz, hemos visto una diversidad floral muy destacada de la vegetación Atlántico-Eurosiberiana y la aclimatación biológica de algunas pocas especies mediterráneas, lo que nos ha demostrado la potencia y vigorosidad del biosistema del Oiz (Cántabro-Euskaldum). Sin embargo se observan determinadas acciones negativas que no favorecen el esplendor, biología y paisaje de importantes lugares.
OIZKO TONTOR U OIZKO PUNTIE. La cumbre alargada del Oiz, presenta un gran impacto visual en el paisaje. Se recomienda a la Diputación Foral, que para eso cobra, obligue a racionalizar las excesivas torres metálicas, eliminando las innecesarias y piratas.
MUÑOARRIETAKO AITZ-MONTOR. Esta ladera con alud de derrubios de areniscas cuarteadas es todo un monumento natural a proteger, y en parte a embellecer con forestación propia del lugar (robles pirenaicos, abedules y acebos). Se requiere restaurar sobre todo la zona próxima a la balsa de agua, que se ha producido allí un fuerte impacto natural de erosión, alterando la topografía, el paisaje y degradando el matorral.
ITURRIZURI. Este espacio natural es una landa cómoda y horizontal, cuyo suelo son turbas sobre sustrato arenoso, hoy repoblada con pinos silvestres, que en comparación de repoblaciones contiguas de pinos radiata, en Erribaso y Chopobaso, parece que aquellos no crecen. Recomendamos que sobre estas landas turbosas, en claros y despoblados, se experimenten abedules y abetos Douglas. Esta zona de fuente y abrevadero está abandonada, es un estercolero, a pesar que es uno de los lugares más panorámicos y recreativos.
ARLABAN. Zona recreativa muy concurrida pero incómoda, poblada de robles rojos americanos. Se han entresacado a lo bestia algunos robles, creemos que ha sido para solear el lugar de laberritoki y arroyo Arlaban. Recomendamos que muy cerca de este rincón pasando el arroyo, se pueda acondicionar un espacio llano para aparcadero de vehículos y zona más cómoda entre pinos.
Como conclusión final creemos que las limitaciones de los montes en pro del bienestar socio-natural son siempre beneficiosas para la ciudadanía; ello no puede mermar los recursos vitales y económicos de los basoerritarras; al contrario, debe aumentarlos. La disminución de los espacios agrarios, añadida a la inversión en innovaciones razonables, debe ser apoyada por la Administración y recompensada muy pronto por el valor en alza de los productos agropecuarios y de alimentación excelentes.
Artículo editado en el periódico Egin, el día 3 de Febrero de 1995, con seudónimo Gastelako Beretar





