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CUADERNO DE BITÁCORA TERRESTRE
Ensayos Biogeográficos, Aconteceres Históricos y Observaciones Sociológicas
Acerca de
Félix Fernández Rodríguez BURGOS Facultativo de Minas Oficial de la Marina Mercante
Sindicación
 
EN FIRESTONE HISPANIA



Yo trabajé durante muchos años en Bilbao y luego en Burgos, como técnico en Delineación y Proyectos de Ingeniería Industrial. También ejercí labores sindicales de alto nivel socio-laboral. Primero como miembro técnico del Jurado de Empresa (sindicato amarillo) y luego como tal, en el Comité de Empresa con las centrales sindicales, representando a empleados y técnicos no afiliados. Con estos atributos o facultades representé también a empleados y técnicos en el Comité de la Caja de Previsión Socio-Laboral y después en el Consejo de Administración de Firestone Hispania, donde mi nómina anual pasaba directamente a engrosar, la Caja de Previsión Socio-Laboral del conjunto de trabajadores.

Mi solicitud a la empresa para trabajar en Burgos fue en el año 1966, por causas sanitarias de fuerza mayor, huyendo de la contaminación por azufre de AHV; justamente al inicio de la construcción de la Fábrica de Gamonal. Aquí me ocupé desde el primer día, de la nueva oficina técnica y sus proyectos, así como colaborador activo bajo las órdenes y confianza del Director Agustín Tellería Egurrola, en la inspección y orientación de algunas ejecuciones y actuaciones de la construcción y control de contratistas, ya que el Proyecto General estaba custodiado por mi en la oficina técnica de Firestone.

Se debe saber que mi participación en el escenario sindical no obedeció a ninguna causa política, económica o ambiciosa de cargo alguno, ni nada. Sólo fue causa de defender, en tierra a conquistar, mi actual categoría profesional, mi nivel económico, mi dignidad y mi fuero interno de justicia social. Yo defendía en Burgos, que el nivel de trabajo de los burgaleses, una vez adaptados con su responsabilidad laboral, fuera igual o superior a la de Bilbao, ya que la tecnología fabril en aquellos inicios, era distinguida y sobresaliente en España, en técnica y productividad. También pensaba que la energía humana, que procedía del agro burgalés, venía con un entusiasmo desbordante para iniciar su nueva vida industrial.

Mi participación en el Consejo de Administración, no fue necesariamente activa por la situación económica ralentizada de Firestone, debido a la integración en ella de la General de Neumáticos de Torrelavega; pero con su Presidente, Ignacio Gómez Acebo, tuve intervenciones cruzadas de preguntas y peticiones de salvaguarda social para el colectivo de trabajadores, sobre todo en accidentes, pleno empleo y accionariado. Con los otros Consejeros, americanos y españoles, como Basagoiti, Zubiría, Conde de Cadagua, Arturo Echevarría, Lorenzo Hurtado de Saracho, José Gandarias, Juan Sitges y el mismo Agustín Tellería, que fui testigo a favor de su nombramiento como Consejero Director General, tuve siempre unas relaciones amistosas y respetuosas.

Pasaron los años y aquellos avatares, pero el Director General Agustín Tellería se fue a Bilbao y dejó otro Director en Burgos, cuya relación conmigo fue distanciada y malvada, poniendo freno a mis deseos razonables de valoración de puestos y condiciones económicas iguales a mis compañeros de Bilbao, colocándome degradado en nivel, a pesar de tener yo dos títulos universitarios Facultativo de Minas y Fábricas Metalúrgicas y Oficial de la Marina Mercante. Una prueba evidente es que mi jubilación actual no alcanza los 1.000 euros, igual que el último e inferior obrero del escalafón de Firestone que se jubiló conmigo el mismo día.
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