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CUADERNO DE BITÁCORA TERRESTRE
Ensayos Biogeográficos, Aconteceres Históricos y Observaciones Sociológicas
Acerca de
Félix Fernández Rodríguez BURGOS Facultativo de Minas Oficial de la Marina Mercante
Sindicación
 
LOS MONTES OBARENES.

Hay montes aislados o sistemas montañosos, que sin ir a su encuentro, sales a nuestro paso para mostrarnos el paisaje y la grandiosidad de su naturaleza física, y si nos acercamos a ellos, nos sorprenderán con su naturaleza biológica.

Esta impresión nos las ofrece los Obarenes, la cordillera burgalesa de mediana altura, la más óptima,”la mejor altura”, que separa y limita la planicie de la Bureba (la mejor cabeza) con el espectacular surco del Alto Ebro. Esta alineación de los Obarenes está definida longitudinalmente y limitada entre sus dos fracturas trasversales o desfiladeros de los ríos que la atraviesan: El Oca de 80 km de curso, por Oña; y el Oroncillo de 25 km por Pancorbo. Dos ríos humildes, afluentes directos al Ebro, que desaguan, el primero por La Horadada de Trespaderne y el segundo en Miranda de Ebro; que han querido nacer y morir en tierras burgalesas de la Bureba. Hoy recordamos cómo la historia y actividad del río Oroncillo, a principios del Siglo XX , era apasionante al contar en sus orillas con 25 molinos, uno por cada km de su curso.

La diversidad geográfica y el potencial geobotánico de estos privilegiados espacios naturales de los Obarenes, es extraordinaria, por tal causa han sido incluidos como Paisaje Protegido en el primer catálogo de la Red de Espacios Naturales de Castilla y León.

La sabia Naturaleza, siempre esta presenta ante los sentimientos del ser humano, con sus misteriosos pero concebibles efectos y fenómenos de La Creación. Por eso todos los territorios aunque escondidos y recónditos, encierran en sus esencias, latentes pruebas para el conocimiento y desenvolvimiento del ser humano. Los Obarenes son unos de esos lugares que nos tentan e invitan a recorrer sus caminos y atalayas, para admirar el paisaje que los rodea. Hacia el Norte el surco del Ebro y Tobalina y hacia el Sur la Bureba. Pero los Obarenes no están solos en el territorio burgalés, junto a ellos, formando un gran espacio interesante, enlazado y entramado con idéntica constitución física y biológica, se encuentran: Los Páramos de Poza de la Sal, Las Caderechas, La Tesla, Pancorbo, Valdegobia y la generosa y serena llanura de la Bureba. Además si avanzamos hacia el Noroeste, encontraremos otro espacio fuera de serie, cual es: Los Cañones del Ebro y Rudrón, un espacio natural con unas grandes perspectivas para el futuro inmediato.

No se trata con estas notas descriptivas, diseñar ni ampliar la R.E.N, solo intentamos hacer un recordatorio de Poza de la Sal, para que no caiga en el olvido de los Poderes Públicos. En él hemos puesto todas las esperanzas en próximas actuaciones naturalistas, como atalaya y modelo en la divulgación del Medio Natural. Sugerimos que en el Plan Director de Desarrollo y Planificación del Paisaje Natural Protegido de los Obarenes, se anexione a Poza de la Sal, como Zona Natural de Interés Geológico Cultural y Sentimental, por los dos atributos esenciales que disfruta; el diapiro o pitón basáltico de ofitas y sal, observable como ninguno; y la obligada memoria a su hijo natal Félix Rodríguez de la Fuente.

Añadiendo Poza de Sal y Caderechas a los Obarenes, nos encontraremos con varios núcleos o biosistemas de elevado interés geológico y botánico, los cuales serían de un objetivo ideal para la divulgación y conocimiento de la geografía burgalesa. El diapiro de Poza de la Sal con su circo triásico y salinas; Caderechas con sus rocas jurásicas y caolines; Oña con su Mesa y las lagunas; Barcina de los Montes con el Pan Perdido y Crispalao; Sierra de Miraveche con el Galdanpio, Castromuño; Pico Amaya, Cantoña, Berdina; Cubilla con el Pico Humión y su caída vertical de 900 metro sobre el Ebro y Buey, y finalmente la Sierra de Pancorbo; representan un atlas de cultura y conocimiento muy importante.

Si analizamos territorialmente estos espacios mencionados y de verdad queremos aprovechar sus recursos en bien de la Sociedad, veremos que el único camino de supervivencia que les queda a algunos, por no decir muchos pueblos burgaleses y entre ellos Poza de la Sal, para no morir en la soledad y ostracismo, es el que tiene que venir por la protección de la Naturaleza y ser ella el imán y desarrollo turístico y cultural para su porvenir.

Este artículo fue editado en el Diario de Burgos el 31 de Mayo de 1995.
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