UNA SINGLADURA POR EL NERVIÓN.
Han transcurrido sesenta años desde que las aguas salobres de la Ría del Nervión, dejaran de ser bio-marismeñas para convertirse en aguas residuales y atornasoladas por las ingentes zaborras líquidas y sólidas que llegaron a su cauce. Tambien hoy, los muelles y fábricas que jalonaron totalmente ambas riberas de la Ría, y que fueron hitos en la actividad minera, industrial y naval, con su empleo humano indefinido, son reliquias de un pasado ya olvidado; ahora solo quedan escombros del uso y abuso del ayer, y desuso y abandono de sus ruinas actuales. Esta imagen desoladora y triste y su impresión laboral-socio-económica, la hemos percibido navegando por la Ría del Nervión a bordo de un moderno y funcional barco holandés; en una corta singladura de 8 millas, desde la bocana del Abra hasta los muelles del Canal de Deusto.
Invitado por nuestro gentil amigo portugalujo, José Mª Mendieta, práctico del puerto de Bilbao, embarcamos en la lancha rápida del Servicio de Prácticos, en “Las Barras” de Portugalete, con rumbo hacia el través de Punta Galea y abarloar por barlovento el pantoque del costado de babor del barco holandés BREEHORN. Al subir abordo directamente por una escala, al puente de navegación, el Capitán del barco Mr.Pols, cedía la palanca manual del timón automático al Práctico Mendieta, para que este se hiciera responsable de dirigir y maniobrar el barco hasta los muelles de atraque en Deusto.
La Ría del Nervión no ofrece dificultades para la navegación inter-canal y menos para un experimentado práctico, mi amigo el portuario Mendieta, el cual conoce a fondo la hidrografía del Nervión y su cauce paleográfico, hoy colmatado de lodos y materiales hundidos por las orillas de la Ría. Estos fondos fueron antaño algo aminorados por los gánguiles, los cuales se ilustran bien documentados en el libro sobre A.H.V. del Capitán Marcos Merino. Ahora Mendieta tenía entre sus manos la rueda del timón de un barco, el BREEHORN, con unas particularidades de navegación buenas; equipado con dispositivos de máxima utilidad, estabilidad y eficiencia de maniobra para manejarlo perfectamente. El tipo naval de esta reciente y moderna moto-nave, es de buque de carga seca (Dry cargo vessel), de cubierta corrida, con diez escotillas estancas y semi-automáticas, maniobradas por un transferidor puente sobre sus bodegas; el cual se desplaza sobre las brazolas corridas de proa a popa, dejando un estrecho paso por los trancaniles de las regalas de babor y estribor, para el paso de los dos marineros. El desplazamiento o peso muerto es de 3.200 Tm y la carga a transportar de 2.000 Tm. Tiene una eslora total de 88 metros y va equipado con un motor de 1.000 Kw. La cubierta la condiciona un pequeño castillo a proa, otro más grande a popa, con el puente de mando, sobre el cuarto de motores y máquinas. La tripulación restringida, la componen el capitán con dos oficiales y dos marineros, total cinco personas.
Los instrumentos náuticos del puente y cuarto de bitácora, comparados con los que se usaban en los antiguos barcos de vapor y motor, son de “moderna astronomía”. Ahora no es necesario hacer ningún cálculo astronómico para obtener las coordenadas azimutales uranográficas (altura meridiana del Sol, declinación, almicantarat, ascensión recta etc) y con ellas las coordenadas geográficas de latitud y longitud terrestre. Un simple contacto de botón sobre el ordenador de abordo, telecomunicado con un satélite de circunnavegación astronómica, nos da directamente la situación del barco. Únicamente las cartas náuticas de aproximación a la costa continúan con la importancia y vigencia de siempre.
No sabemos ciertamente si el fenómeno industrial de la Ría del Nervión, y todos los cambios y trasformaciones sociales y laborales, han sido fraguados o dirigidos por intereses económicos particulares y ambiciosos o han ocurrido por la necesidad imperiosa de la evolución de los tiempos y sistemas, en bien de la Ciudadanía. Era lógico y razonable que todo sistema industrial, social, urbano, arquitectónico etc, siempre envejece; porque la evolución, al cambiar o desaparecer los hombres que la sustentan, y sus congéneres no tienen la vocación industrial continuadora, pierde su acción; y además la caducidad de los materiales y sistemas, creados a tal fin, también se acaban con el paso de los años.
Este proceso ocurrido en la Ría del Nervión, según nuestro criterio, había que considerarlo como una involución, modificada por una “revolución económica” diseñada para conseguir una “evolución sostenible”; por lo que yo me pregunto ¿No es acaso este proceso, una acción dirigida por intereses económicos, donde muchos se han enganchado para conseguir las plusvalías y subvenciones del Estado, que añadidas al capital heredado, especulativo y dinero fácil; poder dominar la “evolución sostenible pero engañosa”, sin participación y para perjuicio del proletariado? Esto es la acción más probable frente a los hombres desheredados, los que desean vivir solamente con el Fuero del Trabajo, de Conciencia, del Amor y Bienestar Social-Natural.
Esta observación fue desarrollada hace 15 años, en 1993.





