logotipo

img_google
CUADERNO DE BITÁCORA TERRESTRE
Ensayos Biogeográficos, Aconteceres Históricos y Observaciones Sociológicas
Acerca de
Félix Fernández Rodríguez BURGOS Facultativo de Minas Oficial de la Marina Mercante
Sindicación
 
EL TRATADO DEL MAR

Se cumplían 500 años de una fecha importante en los anales de Castilla. Fue cuando quedó impresa en la Historia de España, una página con uno de los episodios más sobresalientes para la Marina de nuestro país. Con ella se demostró, no solo los atributos y la grandeza de Castilla respecto al poderío de sus tierras y condados, sino tambien, los méritos en las hazañas y descubrimientos por el mar-océano, los cuales representaban una hegemonía de primer orden.

La fecha del 7 de junio de 1494, significó el acontecimiento por el cual los Reyes Católicos, frente al Rey Juan II de Portugal, capitularon en las riberas del Duero el Tratado de Tordesillas. Fue este un Documento- Ley que pudo apagar los celos y recelos de nuestro vecino y siempre querido país de Portugal; por el hecho reciente y trascendental del Descubrimiento de América. Motivo por el cual, Portugal se sentía envidioso y prepotente por su ambicioso Proyecto de Indias y los descubrimientos de Enrique el Navegante.

Por estas causas Portugal pretendía monopolizar las hazañas de los descubrimientos por todos los mares y océanos y con la ayuda de algunas intrigas de países marítimos europeos, como: Inglaterra, Francia y Holanda, que no veían con buenos ojos las conquistas y el auge español por el ancho mar. En este asunto tuvo que intervenir la Iglesia como juez árbitro, y fue el Pontífice español Alejandro VI, el que resolvió el litigio de los descubrimientos, dando fe y confianza a las partes con el Tratado del Mar en Tordesillas. Este no fue fácil, sino que este necesitó de muchos esfuerzos y compromisos, como así lo atestigua la Colección de Documentos Inéditos.

Este tratado o bula alejandrina no contentó a las partes; estipulaba una línea divisoria de dominio marítimo, a efecto de descubrimientos y colonizaciones, para ambos contendientes España y Portugal. Esta línea consistía en un meridiano o eje atlántico de polo a polo, que pasaba a 370 leguas al Oeste del Archipiélago de las Azores e islas del Cabo Verde, correspondiendo a España los descubrimientos a poniente de este meridiano y a Portugal los situados a levante. El tratado fue más beneficioso para Portugal que para España, porque prematuramente asignaba ya a Portugal, el dominio de parte del Brasil, cuyo descubrimiento tardío no se hizo hasta el año 1500.

A partir del Tratado Atlántico de Tordesillas, se declino la preponderancia y el horizonte marítimo del Mar Mediterráneo; el espacio náutico original que había sido durante decenas de siglos el escenario de primitivas civilizaciones. Primero los fenicios, con su organización de imperio marítimo (Talasocracias cretenses), fueron los pioneros en los periplos por el “Mare Clausum”con sus galeras de 50 remos (pentecóntoras). Luego los griegos que navegaron con sus intrépidos argonautas, pilotando las naos denominadas birremes y trirremes. Después los cartagineses, bizantinos y romanos que navegaron con el influjo de los periplos de Himilcon y las “Constelaciones de Arato” y de la Ora Marítima de Avieno; y sobre todo con las Leyes Rodias, que les dotaba de las normas de echazón de mercaderías en circunstancias de escoras, naufragios y varadas.

Tambien en el Mar Mediterráneo, los usos marítimos en materia de abordajes y responsabilidad en el arte de marear, eran las ordenanzas de abordo en aquellos tiempos. Mas tarde en la Edad Media, se van ampliando los preceptos del Derecho Marítimo Internacional, con las Leyes de Oleron (Siglo XII) y el Libro del Consulado del Mar de Burgos (Siglo XIII) cuyo contenido e instrucciones, garantizaban el comercio y otras prácticas, al igual que por los mares del Norte, Atlántico y Mediterráneo.

No podemos olvidar a nuestra Marina de Aragón en la Edad Media, tan destacada y victoriosa en las gloriosas hazañas por el Mar Mediterráneo; con aquella flota de galeras de batalla y transporte con velas latinas, que gobernara el gran Almirante Roger de Láuria, el marino infatigable que hizo sucumbir a todas las galeras beligerantes, provenzales, napolitanas, calabresas y sicilianas.

El Tratado de Tordesillas representó el epílogo del Descubrimiento de América y el preámbulo (por 45 días) del Consulado del Mar de Burgos. Con la patente de navegación del Consulado, las carabelas y galeones cántabros, marcaron su estela por las rutas del Atlántico Norte. Tambien por los puertos y costas europeas ondearon con color y brillo los gallardetes de la Nación de Burgos y Nación de Castilla, sobre todo en Brujas, cuando España no era aun un Estado sino un Reino establecido.

Artículo editado en el Diario de Burgos el día 25 de Marzo del año 1994
No