MADRESELVAS EN FLOR
Me confesaba hace ya muchos años, mí querido amigo Manuel Lainz S.J. experto botánico y editor general de Flora Ibérica; que la vida para él es una auténtica y buena exhalación, al igual que las brisas tonificantes de verano en su litoral cántabro-astur. Este hombre como observador botánico primero, e investigador después; considera que a la Naturaleza hay que tenerla controlada durante tres meses al año y obtener de ella todo su esplendor floral. No nos sorprendieron estas manifestaciones del Padre Lainz, religioso, humilde, pensador, teólogo y naturalista; que dedica su “entrecortada vida” impartiendo a los seres humanos sus deberes religiosos y su sabiduría científico-biológica. Para él la esencia sorprendente de La Creación, esta contenida en los resultados de las investigaciones fenomenales del campo, que lleva a cabo por la Cordillera Cantábrica y otros enclaves de la Península.
La vida con sus fenómenos y enseñanzas, nos viene demostrando, como todo en nuestro Mundo está compensado y equilibrado a través de sus leyes físicas, biológicas y psicológicas de nuestros sentidos. Las sensaciones que experimenta el Padre Lainz durante los tres meses floridos de primavera, representan el “summum” de la felicidad, la cual habrá que promediarla con el resto del año, donde tambien descubre buenos alicientes en el Real Jardín Botánico de Madrid y en el C.S.I.C. Con toda esta actividad la media resultante de su vida es normal, satisfactoria y muy agradable.
Las curvas o altibajos de la felicidad, están latentes en muchos fenómenos de la Naturaleza. Un ejemplo de grata satisfacción es; la estimulación que reciben muchas personas de los aromas de las madreselvas en flor. Probablemente los olores de este arbusto silvestre y prolífero, son inigualables a otras vegetales; pero a veces la contemplación de sus lindas y coloristas flores y el éxtasis sobre el sentido del olfato, se ven perturbados por la pasión hipersensible que se produce en los órganos olfatorios (coriza espasmódica) de algunas personas sensibles y vulnerables a los aromas y pólenes de primavera.
La madreselva es una maravillosa y funcional planta, que se manifiesta con gran esplendor por setos y borduras de caminos y linderos junto al río Sedanillo (Burgos). Es toda una exhibición de la Madre Naturaleza en tres especies vegetales. Si famosos fueron los jardines colgantes de Babilonia por sus exquisitos aromas de las hortensias, azahares y claveles; hoy en Sedano rivalizan con sus aromas las madreselvas, aligustres saúcos y claveles rojos, exhalando sus fragancias al aire, por ribazos vallejos y alcores de Sedano. Durante el mes de junio, no solo las madreselvas sensibilizan los sentidos, sino tambien otras plantas silvestres, jalonan y engalanan ese edén castellano. No exageramos cuando pregonamos las excelencias naturales y silvestres de Sedano, solo decimos la verdad con las siguientes razones.
Sedano es un enclave geográfico distinguido y especial para la flora silvestre arbustiva, arbórea y humilde. Su configuración topo-orográfica, su climatología (la más fría de España a igualdad de altitud) su composición caliza de variada forma y profundidad de suelos, su red hidrográfica de acuíferos, fuentes y ríos, su distribución demográfica-rural y su baja densidad agropecuaria; le infieren un equilibrio natural como pocos lugares de la Península.
Sedano es un paraíso de la bio-diversidad vegetal, sobre todo para las familias botánicas de leguminosas, labiadas, crasuláceas, orquidáceas etc. Como detalle significativo existen seis especies de tomillo, otras seis de mentas, cuatro de salvias e infinidad de otras especies. Por los territorios anexos a Sedano hay infinidad de reducidos biosistemas micro climático o biotopos; donde las plantas prosperan con un sistema de jerarquía, dominio o comunidad de las especies vegetales. Todo influenciado por la capacidad de suelo y exposición climática Norte-Sur. Allí donde prevalece un suelo fértil, profundo y soleado, son los arbustos silvestres de brezos, leguminosas y rosáceas los que marcan las asociaciones vegetales; permitiendo a las hierbas gramíneas su asentamiento a reducidas plantas individualizadas. Donde predomina un suelo arenoso o arcilloso, que todavía no lo han invadido las gramíneas, los grupos o cepellones de plantas en flor son espléndidas. En suelos de páramos de poco espesor pero estabilizados, son las diminutas plantas de cistáceas, liliáceas, orquidáceas y rosáceas las que presentan un orden bio-cenológico excelente.
Amigo Lainz, Sedano no es tan forestal como la Cordillera Cantábrica que tú bien conoces. Si algún día vienes por estos parajes castellanos, te encontrarás con un hábitat, que sin ser Asturias, tambien sabrá darte otros alicientes y emociones que se esconden a hurtadillas, en la Naturaleza.
Artículo editado en el Diario de Burgos el 30 de Junio de 1994.





