OH! PETRÓLEO
Esta enigmática esencia, con su fuerza vital de insospechados recursos nos tiene muy preocupados y sigue ocultándose misteriosamente bajo las entrañas de nuestro suelo, y mundial. Todos los vaticinios se vuelven dramáticos y parecen vislumbrar, que las reservas mundiales de los afortunados países explotadores, se van debilitando cada día, a pesar de que al petróleo se le va estrechando el cerco y son mayores los conocimientos, que por la Química se tienen de su origen y composición orgánica; así como por la Geología y Geofísica de su existencia y localización. Estas ciencias nos vienen revelando muchos de sus secretos, tales como; que los depósitos subterráneos yacen y están bordeando a las cadenas montañosas o sistemas paleo-geográficos. Que los movimientos tectónicos de la corteza terrestre y la erosión perseverante de los tiempos, por los elementos atmosféricos, fueron arrastrando y depositando en los primitivos geosinclinales o depresiones, los sedimentos de aquellos núcleos pétreos. También se conoce que tales yacimientos de petróleo, se encuentran cautivos, entre las capas que forman las estructuras impermeables del subsuelo, rocas de cobertura y rocas almacén, que atraparon y enterraron en surcos subsidentes, las grandes acumulaciones de seres biológicos o materia orgánica; para más tarde, iniciarse en presencia y contacto con el agua y determinados minerales, margas o arcillas de las rocas madre, la digestión hidro-carbonosa (catalítica y enzimático).
La investigación y búsqueda del petróleo es relativamente reciente. Fueron los americanos los pioneros, que en el año 1859 iniciaron el primer sondeo y explotación en Oil City (Pensilvania); bajo las honduras sedimentarias de la cuenca, que se sitúa entre los núcleos montañosos de los Apalaches del Norte y el gran Lago Erie. Pero es a principios del siglo XX (1900) cuando se comenzaría a obtener del petróleo, por destilación, los subproductos de gran interés industrial. Es precisamente en esta fecha, cuando en España se perfora el primer pozo petrolífero en Huidobro (Burgos). A partir de entonces, los estudios e investigaciones del subsuelo español, se vienen haciendo amplia e insistentemente, y es nuestro humilde propósito, hacer un esquema geológico general, y un análisis subjetivo sobre los campos burgaleses, así como los de la depresión del Ebro; donde creemos se han podido desarrollar, al igual que en otros campos extranjeros, las mismas condiciones, elementos y circunstancias en la formación de hidrocarburos.
Geológicamente algunas zonas de la Península Ibérica son semejantes a una gran parte de Europa. Nuestro suelo emergió del fondo de los mares, por la acción de los primeros movimientos orogénicos Hercinianos y Varísticos. Facies y fenómenos del periodo Carbonífero y Pérmico, que actuaron principalmente en Europa, extendiéndose también a otros sistemas montañosos mundiales. Las cordilleras de los Apalaches, Cárpatos, Urales, Andes, etc, y en nuestro país el macizo Galaico, el Sistema Central, Montes de Toledo y Sierra Morena, sufrieron la orogenia Herciniana, con grandes intrusiones graníticas y moles metamórficas. También algunos núcleos aislados de Pirineos, Cantábricos, Astures, Sistema Ibérico con la Demanda y algún otro, recibieron la influencia de estas orogénesis. No obstante fueron rejuvenecidos y consolidados por los movimientos posteriores.
A partir de este periodo, comienza la gran fase de denudación y erosión de estos macizos primarios o paleozoicos, que poco a poco fueron rellenando con sus sedimentos los primitivos geosinclinales o diques; estratificando las diferentes épocas geológicas de la era Cretácica o Mesozoica. Más tarde se originan los últimos e interesantes movimientos de orogénesis Alpina, que abarcando varias fases, desde el Jurásico al Terciario inferior, van configurando con siglos de actividad, la actual morfología de las cadenas montañosas y rocosas de: Pirineos, Cantábrica, Astúrica, Sistema Ibérico, Meseta Central y Sistema Bético; así como los relieves mundiales ya mencionados. Apuntamos como un sistema aislado de excepcionales caracteres, la cordillera del Caucaso, que siendo un primitivo geosinclinal (depresión) resistió las grandes dislocaciones y plegamientos Alpinos, en sus diferentes épocas del Cretácico; para más tarde en el Terciario, convulsionarse definitivamente en un anticlinal gigantesco, prosiguiendo en el Cuaternario, una constante actividad sísmica y volcánica.
Los movimientos Alpinos y la degradación glaciar del periodo Cuaternario, influyeron notablemente en el actual relieve orográfico de la Península Ibérica, que quedó aparentemente consolidada. Hoy geológicamente esta, ha quedado dividida en varias zonas, facies observables, con caracteres favorables o adversos, para los yacimientos petrolíferos. Entre los primeros destacan; la cuenca Cantábrica con el Alto Ebro y el Maestrazgo con el Delta del Ebro, que han alumbrado esperanzas de energía autóctona. Se descartan de la existencia petrolífera, el macizo paleozoico del Oeste de España, ya que las rocas cristalinas, metamórficas y graníticas no presentan indicios. Otra zona, la cuenca del Duero, de sedimentación terciaria con grandes intercalaciones de sulfatos, tampoco ofrece posibilidades de hallazgo; porque los hidrocarburos se descomponen al contacto con el sulfato cálcico. Hoy sin embargo se miran con marcado optimismo, la plataforma marítima Cantábrica, la cuenca Pirenaica y parte del surco Sub-Bético; que con los lógicos métodos de vibro sísmica, se vienen auscultando las estructuras calizas próximas a Cazorla y Segura.
El suelo de Burgos, que comenzó alumbrando las chapapoteras asfálticas y arenosas de Zamanzas; la perforación del primer pozo de petróleo de Huidobro a 500 m de profundidad; las bolsas y pozos de Rampalay; los sondeos de Ayoluengo y Valdeajos con profundidades aproximadas hasta el nivel del mar, y que dieron con lentejones aislados de discreta producción de crudos; los dos pozos precintados, más modernos, de Huidobro junto a las arenas cupríferas del Albiense; los cuatro pozos de Hontomín, profundizados hasta el Lías calizo; los pozos de Polientes y Basconcillos del Tozo y el sondeo de Cubillo del Rojo, para reconocimiento estructural, marcaron el comienzo de la era del desarrollo petrolífero español.
CAMPSA desde los años veinte, viene siendo pionera en la investigación y hallazgo de hidrocarburos en el suelo español. No desmayó en los tiempos heroicos, de restringida y escasa tecnología o ante los resultados negativos de su empeño. La sabiduría, entusiasmo e imaginación razonada y documentada de Don Ruperto Sanz; prestigioso Ingeniero de Minas de CAMPSA, contribuyó a que la Lora de Burgos no fuera un campo estéril, sino el primer surtidor petrolífero de España.
Todas las investigaciones se centran en buscar y dar con las grandes estructuras; sobre todo de los periodos Jurásico marino, Triásico en facies Keuper, así como las estructuras del Lías calizo en facies Dogger y las series del Cretácico inferior. Creemos que tales estructuras se esconden en la gran Virgación Cántabro Ibérica; Plataforma Cantábrica y costera (Asturias hasta Guipúzcoa); borde Pirenaico por Huesca y Lérida; El Maestrazgo y costa Mediterránea. No obstante, la técnica Geofísica de sísmica terrestre y marítima; además de los sondeos de gran profundidad, nos irán dando los datos lógicos y científicos, para un resultado final que todos deseamos.
Este artículo fue editado en el Diario de Burgos el 22de Octubre de 1977, para participar en el cincuentenario de CAMPSA, pero no fue premiado ni recibió ninguna mención. Los 25 premios fueron a parar a algunos periodistas de Madrid, muy conocidos en ese mundillo capitalino y de compadreo, pero sus artículos no entusiasmaban. Mi decepción también fue sentida por mi admirado y recordado amigo, El Padre Agustino Félix García, el cual me dijo que si hubiera continuado de Presidente de CAMPSA el antiguo Ministro de Obras Públicas Silva Muñoz, el premio habría venido a Burgos.





