EN EL SOLSTICIO DE SAN JUAN.
Quisiera haber leído este pregón, a la luz o contraluz de los resplandores y llamaradas de una fogata o calentín, en la lúdica noche de San Juan. Pero esto no fue posible. La luz que nos alumbraba en aquellos momentos era la del Sol, la del supremo motor del Cosmos y de la Gravitación Universal, el fulgor que todo lo puede, el que nos calienta y activa, para darnos vida y valor en la lucha y disfrute de nuestra diaria existencia.
Quizá hayamos olvidado lo que significa el día de San Juan, el día diurno más largo del año; por estar el Sol, respeto a la Tierra, en el signo zodiacal de Cáncer en su máxima declinación. Era este día para los antiguos y hoy para nosotros, el paso a un nuevo ciclo anual, al renacimiento de la vida después del largo y frío invierno. Es esta fecha, cuando el Sol empieza a estimular la tierra, cuerpos y espíritus. Entonces los hombres y mujeres comienzan a sentir los impulsos y el ánimo en el ciclo anual existencial, al igual que los animales y plantas.
Antiguamente la noche mágica del Solsticio de San Juan, era propicia para sortilegios y conjuros. Estas prácticas y pensamientos dejaron de ser meramente pasatiempos y ritos ancestrales, al tiempo que el Mundo y la Sociedad se iban transformando en otra realidad más auténtica, debido a los avances científicos, sociales y evangélicos. Hoy muchos hombres y mujeres con personalidad, saben que la magia, superchería y engaño deben ser eliminados por los valores del humanismo, solidaridad y convivencia. Pero aún hay muchos senderos que se apartan del verdadero rumbo Norte. Su desvío de aguja solo lo puede compensar y posicionar la propia Naturaleza. La que día a día nos viene enseñando y demostrando la verdad de las formas que debemos adoptar, que no son otras que las líneas del orden, de la lógica y la razón en nuestra vida.
Por nuestras tierras altas y frías de la Península Ibérica, pero generosas en esta época del año; la fiesta de San Juan está vinculada al agua, a la tierra y a la vegetación; y estos elementos fundamentales son nuestros poderes, los que nos mantienen vivir en felicidad.





