Tema 9. Mac Intyre.
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¿ Cómo puede aprender una persona amiga a hablar en nombre de otra? En términos generales, aunque la respuesta parezca sorprendente, se puede decir que uno aprende a hablar en nombre de otro a la vez que aprende a hablar por sí mismo.
- Como ha señalado anteriormente Mac Intyre aprender a hablar por uno mismo, como razonador `práctico independiente, obliga a enfrentar distintos obstáculos. La incapacidad para reeducar el deseo infantil de agradar a los demás puede tener como consecuencia que uno se convierta en un individuo de opiniones indefinidamente flexibles, guiadas por una presión que las obliga a ajustarse a las opiniones de cierto tipo de personas; no se trata de que uno sea capaz de ofrecer razones, incluso razones alambicadas, para sostener una determinada opinión, sino de que eso que se presenta como una buena razón está determinada por la necesidad inconsciente de aprobación.
- El ser humano aprende a examinarse a sí mismo cuando es examinado por los demás y aprende a entenderse a sí mismo cuando tratan de entenderlo los emás sometiendo a discusión su razonamiento y pidiéndole explicaciones sobre su conducta. Por eso los demás le piden que haga inteligibles sus acciones, con el fin de saber cómo responder a ellas. A veces, al intentar hacerse inteligible para los demás, uno descubre que también le hace falta hacerse inteligible para sí mismo.
- Cada individuo tiene una historia que es específicamente suya, y pedir a un individuo que se haga inteligible, como paso previo quizá para la justificación de sus acciones, significa pedirle que cuente todo lo que haga falta de esa historia.
- Cuando se conoce bien a otra persona, cuando se ha conocido a un individuo en el desempeño de distintas funciones en diferentes momentos de su vida, generalmente no hace falta pedirle una explicación semejante sobre su comportamiento: uno es capaz de figurársela, pero a veces incluso la gente a quien se conoce bien resulta desconcertante. Para que un individuo pueda justificar sus acciones ante otros, hace falta que ofrezca al menos una explicación parcial de su manera de juzgar, como razonador práctico, tanto lo que considera que es su propio bien como el bien común, para llegar a los juicios que moldean y orientan sus acciones en ese momento.
- Al hacerse efectivamente responsable uno aprende no sólo a hablar al otro, sino a hablar por el otro. En ese momento, dos individuos llegan a ser amigos en el sentido preciso de la palabra, tanto en el hogar como en el lugar de trabajo o en cualquier otra actividad que compartan; aprendan así a desempeñar el papel de representante.
- Lo primero que se debe a los demás, en las explicaciones que se ofrezcan, es una veracidad fundamental, que permita que los demás aprendan de uno y que uno aprenda de ellos.
- La jactancia consiste no sólo en exagerar lo que uno ha hecho, sino también en negarse a reconocer hasta qué punto lo que uno haya podido hacer dependió de la contribución de otros. En parte, el menospreciarse también supone reforzar el reconocimiento de otros, no permitir que reconozcan la contribución que uno ha hecho para que ellos alcancen sus logros. Ambos vicios centran la atención en el sujeto y ocultan su relación con los demás. De modo que la veracidad resulta ser una de las virtudes del reconocimiento de la dependencia.
· Una primera agresión contra la veracidad consiste en impedir injustamente que los demás aprendan lo que necesitan aprender, y una segunda, en ocultar la naturaleza de las relaciones que tiene uno con los demás. Una tercera agresión, a la que llamó “ironía” de acuerdo con la definición de Richard Rorty, se refiere a la relación que se tiene con el lenguaje compartido en que se habla con los demás y en el que se da cuenta de los actos. Rorty ha denominado “vocabulario final” al “conjunto de palabras” que el ser humano “utiliza para justificar sus acciones, sus creencias y su vida”, y ha elogiado a quienes denomina ironistas, que son aquellas personas que mantienen hacia su propio vocabulario final una actitud de “duda radical y permanente”.
- Según Rorty, los ironistas “se dan cuenta de que, al describir de nuevo cualquier cosa, es posible hacer que parezca bien o mal” y de ellos dice que “no son del todo capaces de tomarse nunca en serio porque... siempre son conscientes de la contingencia y fragilidad de sus vocabularios finales y, por ende, de su propio yo”
- Rorty diría que él ha elogiado la actitud irónica con respecto al vocabulario final de uno mismo, pero no una actitud irónica con los compromisos y vínculos de solidaridad que son la base para la confianza que los demás pueden depositar en nosotros. Saber si es posible o no, en última instancia, separar la actitud que uno tiene hacia el vocabulario en que se articulan sus compromisos y las vinculaciones, de la actitud que uno tiene hacia esos compromisos y vinculaciones.
¿ Cómo puede aprender una persona amiga a hablar en nombre de otra? En términos generales, aunque la respuesta parezca sorprendente, se puede decir que uno aprende a hablar en nombre de otro a la vez que aprende a hablar por sí mismo.
- Como ha señalado anteriormente Mac Intyre aprender a hablar por uno mismo, como razonador `práctico independiente, obliga a enfrentar distintos obstáculos. La incapacidad para reeducar el deseo infantil de agradar a los demás puede tener como consecuencia que uno se convierta en un individuo de opiniones indefinidamente flexibles, guiadas por una presión que las obliga a ajustarse a las opiniones de cierto tipo de personas; no se trata de que uno sea capaz de ofrecer razones, incluso razones alambicadas, para sostener una determinada opinión, sino de que eso que se presenta como una buena razón está determinada por la necesidad inconsciente de aprobación.
- El ser humano aprende a examinarse a sí mismo cuando es examinado por los demás y aprende a entenderse a sí mismo cuando tratan de entenderlo los emás sometiendo a discusión su razonamiento y pidiéndole explicaciones sobre su conducta. Por eso los demás le piden que haga inteligibles sus acciones, con el fin de saber cómo responder a ellas. A veces, al intentar hacerse inteligible para los demás, uno descubre que también le hace falta hacerse inteligible para sí mismo.
- Cada individuo tiene una historia que es específicamente suya, y pedir a un individuo que se haga inteligible, como paso previo quizá para la justificación de sus acciones, significa pedirle que cuente todo lo que haga falta de esa historia.
- Cuando se conoce bien a otra persona, cuando se ha conocido a un individuo en el desempeño de distintas funciones en diferentes momentos de su vida, generalmente no hace falta pedirle una explicación semejante sobre su comportamiento: uno es capaz de figurársela, pero a veces incluso la gente a quien se conoce bien resulta desconcertante. Para que un individuo pueda justificar sus acciones ante otros, hace falta que ofrezca al menos una explicación parcial de su manera de juzgar, como razonador práctico, tanto lo que considera que es su propio bien como el bien común, para llegar a los juicios que moldean y orientan sus acciones en ese momento.
- Al hacerse efectivamente responsable uno aprende no sólo a hablar al otro, sino a hablar por el otro. En ese momento, dos individuos llegan a ser amigos en el sentido preciso de la palabra, tanto en el hogar como en el lugar de trabajo o en cualquier otra actividad que compartan; aprendan así a desempeñar el papel de representante.
- Lo primero que se debe a los demás, en las explicaciones que se ofrezcan, es una veracidad fundamental, que permita que los demás aprendan de uno y que uno aprenda de ellos.
- La jactancia consiste no sólo en exagerar lo que uno ha hecho, sino también en negarse a reconocer hasta qué punto lo que uno haya podido hacer dependió de la contribución de otros. En parte, el menospreciarse también supone reforzar el reconocimiento de otros, no permitir que reconozcan la contribución que uno ha hecho para que ellos alcancen sus logros. Ambos vicios centran la atención en el sujeto y ocultan su relación con los demás. De modo que la veracidad resulta ser una de las virtudes del reconocimiento de la dependencia.
· Una primera agresión contra la veracidad consiste en impedir injustamente que los demás aprendan lo que necesitan aprender, y una segunda, en ocultar la naturaleza de las relaciones que tiene uno con los demás. Una tercera agresión, a la que llamó “ironía” de acuerdo con la definición de Richard Rorty, se refiere a la relación que se tiene con el lenguaje compartido en que se habla con los demás y en el que se da cuenta de los actos. Rorty ha denominado “vocabulario final” al “conjunto de palabras” que el ser humano “utiliza para justificar sus acciones, sus creencias y su vida”, y ha elogiado a quienes denomina ironistas, que son aquellas personas que mantienen hacia su propio vocabulario final una actitud de “duda radical y permanente”.
- Según Rorty, los ironistas “se dan cuenta de que, al describir de nuevo cualquier cosa, es posible hacer que parezca bien o mal” y de ellos dice que “no son del todo capaces de tomarse nunca en serio porque... siempre son conscientes de la contingencia y fragilidad de sus vocabularios finales y, por ende, de su propio yo”
- Rorty diría que él ha elogiado la actitud irónica con respecto al vocabulario final de uno mismo, pero no una actitud irónica con los compromisos y vínculos de solidaridad que son la base para la confianza que los demás pueden depositar en nosotros. Saber si es posible o no, en última instancia, separar la actitud que uno tiene hacia el vocabulario en que se articulan sus compromisos y las vinculaciones, de la actitud que uno tiene hacia esos compromisos y vinculaciones.
TEMA 8. MAALOUF.
El concepto de identidad. Es el problema esencial de la filosofía desde el “conócete a ti mismo”.
Mi identidad es lo que hace que yo no sea idéntico a ninguna otra persona.
La identidad de una persona está constituida por infinidad de elementos que evidentemente no se limitan a los que figuran en los registros oficiales.
Si bien en todo momento hay, entre los componentes de la identidad de una persona, una determinada jerarquía, ésta no es inmutable, sino que cambia con el tiempo y modifica profundamente los comportamientos.
Además, las pertenencias que importan en la vida de cada cual no es siempre las que cabría considerar fundamentales, las que se refieren a la lengua, al color de la piel, a la nacionalidad, a la clase social o a la religión.
“Examen de identidad”.
Cada una de mis pertenencias me vincula con muchas personas; y sin embargo, cuanto más numerosas son las pertenencias que tengo en cuenta, tanto más específica se revela mi identidad.
Extrapolando un poco, diré que con cada ser humano tengo en común algunas pertenencias, pero que no hay en el mundo nadie que las comparta todas, ni siquiera que comparta muchas de ellas; de las decenas de criterios que podría enumerar, bastaría con unos cuantos para establecer con claridad mi identidad específica, que es distinta de la de cualquier otra persona, incluso de la de mi propio hijo o de la de mi padre.
Todos los seres humanos, sin excepción alguna, poseemos una identidad compuesta; basta con que nos hagamos algunas preguntas para que afloren olvidadas fracturas e insospechadas ramificaciones, y para descubrirnos como seres complejos, únicos, irremplazables.
La identidad de cada cual: compleja, única, irremplazable, imposible de confundirse con ninguna otra.
No que todos los hombres sean parecidos, sino que cada uno es distinto de los demás. Un serbio es sin duda distinto de un croata, pero también cada serbio es distinto de todos los demás serbios.
Las personas no son intercambiables.
La identidad no se nos da de una vez por todas, sino que se va construyendo y transformando a lo largo de toda nuestra existencia.
Los elementos de nuestra identidad que ya están en nosotros cuando nacemos no son muchos – algunas características físicas, el sexo, el color... Y además, ni siquiera entonces todo es innato.
Lo que determina que una persona pertenezca a un grupo es esencialmente la influencia de los demás; la influencia de los seres cercanos – familiares,... que quieren apropiarse de ella, y la influencia de los contrarios, que tratan de excluirla. Todo ser humano ha de optar personalmente entre unos caminos por los que se lo empuja a ir y otros que le están vedados de trampas; no es él desde el principio, no se limita a “tomar conciencia” de lo que es, sino que se hace lo que es; no se limita a “tomar conciencia” de su identidad, sino que la va adquiriendo paso a paso.
El aprendizaje se inicia muy pronto, ya en la primera infancia. Voluntariamente o no, los suyos lo modelan, lo conforman, le inculcan creencias de la familia, ritos, actitudes, junto a sentimientos tanto de pertenencia como de no-pertenencia.
Y enseguida también, en casa, en el colegio se producen las primeras heridas en el amor propio. Los demás le hacen sentir, con sus palabras, que es pobre o cojo.
Son las innumerables diferencias, mínimas o mayores, que trazan los contornos de cada personalidad, que forjan los comportamientos, las opiniones, los temores y las ambiciones, que a menudo resultan eminentemente edificantes pero que a veces producen heridas que no se curan nunca.
Nunca se sabe dónde acaba la legítima afirmación de la identidad y dónde se empieza a invadir los derechos de los demás.
Todos estamos obligados a vivir en un mundo que se parece muy poco al terruño del que venimos; todos hemos de aprender otros idiomas. Otros lenguajes, otros códigos; y todos tenemos la impresión de que nuestra identidad, tal como nos la venimos imaginando desde la infancia, se encuentra amenazada.
El inmigrante es la primera víctima de la concepción “tribal” de la identidad.
Antes de ser inmigrante, se es emigrante; antes de llegar a un país se ha tenido que abandonar otro, y los sentimientos de una persona hacia la tierra que abandona no son nunca simples. Si se va es porque hay cosas que rechaza: la represión, la inseguridad, la pobreza, la falta de horizontes. Pero muchas veces ese rechazo está acompañado por un sentimiento de culpabilidad.
Paralelamente, no son menos ambiguos sus sentimientos hacia el país de acogida. Si se ha ido a vivir a él es porque espera allí una vida mejor, para sí mismo y para los suyos; pero junto a esa esperanza ve con recelo lo desconocido.
El primer reflejo no es pregonar su diferencia, sino pasar inadvertido. Su tentación inicial es imitar a sus anfitriones. Al no tener el acento correcto, ni el tono adecuado en la piel, ni el nombre y apellido ni los papeles que necesitarían.
La palabra clave es “reciprocidad”: si acepto a mi país de adopción, si lo considero como mío, si estimo que en adelante forma parte de mí y yo formo parte de él, entonces tengo derecho a criticar todos sus aspectos; paralelamente, si ese país me respeta.
Mi identidad es lo que hace que yo no sea idéntico a ninguna otra persona.
La identidad de una persona está constituida por infinidad de elementos que evidentemente no se limitan a los que figuran en los registros oficiales.
Si bien en todo momento hay, entre los componentes de la identidad de una persona, una determinada jerarquía, ésta no es inmutable, sino que cambia con el tiempo y modifica profundamente los comportamientos.
Además, las pertenencias que importan en la vida de cada cual no es siempre las que cabría considerar fundamentales, las que se refieren a la lengua, al color de la piel, a la nacionalidad, a la clase social o a la religión.
“Examen de identidad”.
Cada una de mis pertenencias me vincula con muchas personas; y sin embargo, cuanto más numerosas son las pertenencias que tengo en cuenta, tanto más específica se revela mi identidad.
Extrapolando un poco, diré que con cada ser humano tengo en común algunas pertenencias, pero que no hay en el mundo nadie que las comparta todas, ni siquiera que comparta muchas de ellas; de las decenas de criterios que podría enumerar, bastaría con unos cuantos para establecer con claridad mi identidad específica, que es distinta de la de cualquier otra persona, incluso de la de mi propio hijo o de la de mi padre.
Todos los seres humanos, sin excepción alguna, poseemos una identidad compuesta; basta con que nos hagamos algunas preguntas para que afloren olvidadas fracturas e insospechadas ramificaciones, y para descubrirnos como seres complejos, únicos, irremplazables.
La identidad de cada cual: compleja, única, irremplazable, imposible de confundirse con ninguna otra.
No que todos los hombres sean parecidos, sino que cada uno es distinto de los demás. Un serbio es sin duda distinto de un croata, pero también cada serbio es distinto de todos los demás serbios.
Las personas no son intercambiables.
La identidad no se nos da de una vez por todas, sino que se va construyendo y transformando a lo largo de toda nuestra existencia.
Los elementos de nuestra identidad que ya están en nosotros cuando nacemos no son muchos – algunas características físicas, el sexo, el color... Y además, ni siquiera entonces todo es innato.
Lo que determina que una persona pertenezca a un grupo es esencialmente la influencia de los demás; la influencia de los seres cercanos – familiares,... que quieren apropiarse de ella, y la influencia de los contrarios, que tratan de excluirla. Todo ser humano ha de optar personalmente entre unos caminos por los que se lo empuja a ir y otros que le están vedados de trampas; no es él desde el principio, no se limita a “tomar conciencia” de lo que es, sino que se hace lo que es; no se limita a “tomar conciencia” de su identidad, sino que la va adquiriendo paso a paso.
El aprendizaje se inicia muy pronto, ya en la primera infancia. Voluntariamente o no, los suyos lo modelan, lo conforman, le inculcan creencias de la familia, ritos, actitudes, junto a sentimientos tanto de pertenencia como de no-pertenencia.
Y enseguida también, en casa, en el colegio se producen las primeras heridas en el amor propio. Los demás le hacen sentir, con sus palabras, que es pobre o cojo.
Son las innumerables diferencias, mínimas o mayores, que trazan los contornos de cada personalidad, que forjan los comportamientos, las opiniones, los temores y las ambiciones, que a menudo resultan eminentemente edificantes pero que a veces producen heridas que no se curan nunca.
Nunca se sabe dónde acaba la legítima afirmación de la identidad y dónde se empieza a invadir los derechos de los demás.
Todos estamos obligados a vivir en un mundo que se parece muy poco al terruño del que venimos; todos hemos de aprender otros idiomas. Otros lenguajes, otros códigos; y todos tenemos la impresión de que nuestra identidad, tal como nos la venimos imaginando desde la infancia, se encuentra amenazada.
El inmigrante es la primera víctima de la concepción “tribal” de la identidad.
Antes de ser inmigrante, se es emigrante; antes de llegar a un país se ha tenido que abandonar otro, y los sentimientos de una persona hacia la tierra que abandona no son nunca simples. Si se va es porque hay cosas que rechaza: la represión, la inseguridad, la pobreza, la falta de horizontes. Pero muchas veces ese rechazo está acompañado por un sentimiento de culpabilidad.
Paralelamente, no son menos ambiguos sus sentimientos hacia el país de acogida. Si se ha ido a vivir a él es porque espera allí una vida mejor, para sí mismo y para los suyos; pero junto a esa esperanza ve con recelo lo desconocido.
El primer reflejo no es pregonar su diferencia, sino pasar inadvertido. Su tentación inicial es imitar a sus anfitriones. Al no tener el acento correcto, ni el tono adecuado en la piel, ni el nombre y apellido ni los papeles que necesitarían.
La palabra clave es “reciprocidad”: si acepto a mi país de adopción, si lo considero como mío, si estimo que en adelante forma parte de mí y yo formo parte de él, entonces tengo derecho a criticar todos sus aspectos; paralelamente, si ese país me respeta.
Patriotismo y Cosmopolitismo.
Patriotismo:
En el artículo de Rorty, el principal contraste que se esbozaba en el proyecto era existente entre una política basada en las diferencias étnicas, raciales y religiosas y una política basada en una identidad nacional compartida.
Tagore estaba en lo cierto al observar que, en el fondo, el nacionalismo y el particularismo etnocéntrico no son ajenos uno al otro, sino que son afines; que el apoyar los sentimientos nacionalistas llega, en última instancia, a subvertir incluso los valores que mantienen unida a una nación, puesto que tales sentimientos sustituyen los valores universales y sustantivos de la justicia y el derecho por un pintoresco ídolo.
Tagore estaba en lo cierto al observar que el nacionalismo y el particularismo no son ajenos, sino que son afines; que al apoyar los sentimientos nacionalistas llega a subvertir incluso los valores,...
Los partidarios del nacionalismo político y educativo acostumbran a hacer una débil concesión al cosmopolitismo.
El énfasis en los derechos humanos es ciertamente necesario en un mundo en el que las naciones interactúan constantemente, en términos de justicia y respeto mutuo.
Cosmopolitismo:
Cada uno de nosotros habita en dos comunidades: la comunidad local en la que nacemos, y la comunidad de deliberación y aspiraciones humanas que “es verdaderamente grande y verdaderamente común”.
Los estoicos, para quienes la buena educación cívica es la que educa para la ciudadanía mundial, recomendaban:
- En primer lugar, sostenían que el estudio de la humanidad tal como ésta se manifiesta en todo el mundo es valioso para el conocimiento de nosotros mismos: podemos vernos con mayor claridad al comparar nuestras formas de ser con las de otras personas razonables.
- En segundo lugar, los estoicos sostenían que nuestra capacidad para resolver nuestros problemas mejoraría si los afrontábamos de esta manera.
- Por último, los estoicos recalcan el valor intrínseco de la postura del Kosmou Politês, puesto que reconoce en las personas aquello que les es especialmente fundamental. Sus aspiraciones a la justicia y al bien y sus capacidades de razonamiento acerca de esta conexión.
Los estoicos para ser ciudadano del mundo uno no debe renunciar a sus identificaciones locales, sugieren que pensemos en nosotros mismos no como seres carentes de filiaciones locales, sino como seres rodeados por una serie de círculos concéntricos. El primero de estos círculos rodea el yo; el segundo la familia inmediata, y a éste le sigue el de la familia extensa.
Hay cuatro argumentos para hacer de la ciudadanía mundial el núcleo de la educación cívica.
1. La educación cosmopolita nos permite aprender más acerca de nosotros mismos.
2. Avanzamos resolviendo problemas que requieren la cooperación internacional.
3. Reconocemos obligaciones morales con el resto del mundo que son reales y que de otro modo pasarían desapercibidas.
4. Elaboramos argumentos sólidos y coherentes basados en las distinciones que estamos dispuestos a defender.
En resumen, la propia cuestión del respeto multicultural en el seno de una nación se ve debilitada al no lograr que la educación contemple, como uno de sus elementos centrales, un respeto mundial más amplio.
En la novela de Tagore el llamamiento a favor de la ciudadanía mundial fracasa. Fracasa porque el patriotismo está lleno de colorido, intensidad y pasión, mientras que el cosmopolitismo parece tener que enfrentarse a la ardua tarea de excitar la imaginación.
Opinión personal:
La clase del lunes me gustó por el debate que salió entre los Cosmopolitas y los Patriotas. A mí me tocó defender el Patriotismo. Yo no puedo decir que este a favor de unos o de otros, más bien acepto las dos posturas.
Yo entiendo por Patriotismo, como un sentimiento individual. En cambio, el Cosmopolitismo es el sentimiento social.
Yo soy Patriota porque estoy orgullosa de mi país, y de las costumbres que tenemos, pero también me gusta pensar que todos somos iguales y tenemos los mismos derechos.
En el artículo de Rorty, el principal contraste que se esbozaba en el proyecto era existente entre una política basada en las diferencias étnicas, raciales y religiosas y una política basada en una identidad nacional compartida.
Tagore estaba en lo cierto al observar que, en el fondo, el nacionalismo y el particularismo etnocéntrico no son ajenos uno al otro, sino que son afines; que el apoyar los sentimientos nacionalistas llega, en última instancia, a subvertir incluso los valores que mantienen unida a una nación, puesto que tales sentimientos sustituyen los valores universales y sustantivos de la justicia y el derecho por un pintoresco ídolo.
Tagore estaba en lo cierto al observar que el nacionalismo y el particularismo no son ajenos, sino que son afines; que al apoyar los sentimientos nacionalistas llega a subvertir incluso los valores,...
Los partidarios del nacionalismo político y educativo acostumbran a hacer una débil concesión al cosmopolitismo.
El énfasis en los derechos humanos es ciertamente necesario en un mundo en el que las naciones interactúan constantemente, en términos de justicia y respeto mutuo.
Cosmopolitismo:
Cada uno de nosotros habita en dos comunidades: la comunidad local en la que nacemos, y la comunidad de deliberación y aspiraciones humanas que “es verdaderamente grande y verdaderamente común”.
Los estoicos, para quienes la buena educación cívica es la que educa para la ciudadanía mundial, recomendaban:
- En primer lugar, sostenían que el estudio de la humanidad tal como ésta se manifiesta en todo el mundo es valioso para el conocimiento de nosotros mismos: podemos vernos con mayor claridad al comparar nuestras formas de ser con las de otras personas razonables.
- En segundo lugar, los estoicos sostenían que nuestra capacidad para resolver nuestros problemas mejoraría si los afrontábamos de esta manera.
- Por último, los estoicos recalcan el valor intrínseco de la postura del Kosmou Politês, puesto que reconoce en las personas aquello que les es especialmente fundamental. Sus aspiraciones a la justicia y al bien y sus capacidades de razonamiento acerca de esta conexión.
Los estoicos para ser ciudadano del mundo uno no debe renunciar a sus identificaciones locales, sugieren que pensemos en nosotros mismos no como seres carentes de filiaciones locales, sino como seres rodeados por una serie de círculos concéntricos. El primero de estos círculos rodea el yo; el segundo la familia inmediata, y a éste le sigue el de la familia extensa.
Hay cuatro argumentos para hacer de la ciudadanía mundial el núcleo de la educación cívica.
1. La educación cosmopolita nos permite aprender más acerca de nosotros mismos.
2. Avanzamos resolviendo problemas que requieren la cooperación internacional.
3. Reconocemos obligaciones morales con el resto del mundo que son reales y que de otro modo pasarían desapercibidas.
4. Elaboramos argumentos sólidos y coherentes basados en las distinciones que estamos dispuestos a defender.
En resumen, la propia cuestión del respeto multicultural en el seno de una nación se ve debilitada al no lograr que la educación contemple, como uno de sus elementos centrales, un respeto mundial más amplio.
En la novela de Tagore el llamamiento a favor de la ciudadanía mundial fracasa. Fracasa porque el patriotismo está lleno de colorido, intensidad y pasión, mientras que el cosmopolitismo parece tener que enfrentarse a la ardua tarea de excitar la imaginación.
Opinión personal:
La clase del lunes me gustó por el debate que salió entre los Cosmopolitas y los Patriotas. A mí me tocó defender el Patriotismo. Yo no puedo decir que este a favor de unos o de otros, más bien acepto las dos posturas.
Yo entiendo por Patriotismo, como un sentimiento individual. En cambio, el Cosmopolitismo es el sentimiento social.
Yo soy Patriota porque estoy orgullosa de mi país, y de las costumbres que tenemos, pero también me gusta pensar que todos somos iguales y tenemos los mismos derechos.
comentario de texto.
COMENTARIO DE TEXTO:
- El autor que yo pienso que a escrito este texto es Mac Intyre.
- La idea principal; El texto se basa en la distribución desigual de poder en las instituciones. El hombre se desarrolla a través del poder que ejerce hacia los demás.
- Las palabras claves son: Distribución desigual del poder, virtudes, corrupción, aprender a vivir y luchar.
- Contexto histórico; En el tema 5 hablamos de la importancia del poder. El texto da a entender que el ser humano no puede vivir sin expresar hacia los demás el poder que tiene. Este es un problema que todavía perdura en la actualidad, ya que no debería de destacar del ser humano sólo el poder que tiene en la sociedad o en las Instituciones, sino destacar su desarrollo moral, sus virtudes,.... .
- Aplicación pedagógica del texto; yo considero que este texto no tiene ninguna relación educativa.
La clase de ayer me pareció un poco estresante, ya que no pensaba que fuese tan complicado comentar un texto filosófico.
Por eso estoy pensando en hacer el examen. No me encuentro capacitada para hacerlo, ya que se tendrían que haber hecho más comentarios de textos en el cuatrimestre. La metodología de los blogs es muy buena, ya que te obliga a trabajar durante todo el curso, y a ir analizando los textos de los autores. Pero yo no podría presentarme al examen sin repasar un poco todos los apuntes.
- El autor que yo pienso que a escrito este texto es Mac Intyre.
- La idea principal; El texto se basa en la distribución desigual de poder en las instituciones. El hombre se desarrolla a través del poder que ejerce hacia los demás.
- Las palabras claves son: Distribución desigual del poder, virtudes, corrupción, aprender a vivir y luchar.
- Contexto histórico; En el tema 5 hablamos de la importancia del poder. El texto da a entender que el ser humano no puede vivir sin expresar hacia los demás el poder que tiene. Este es un problema que todavía perdura en la actualidad, ya que no debería de destacar del ser humano sólo el poder que tiene en la sociedad o en las Instituciones, sino destacar su desarrollo moral, sus virtudes,.... .
- Aplicación pedagógica del texto; yo considero que este texto no tiene ninguna relación educativa.
La clase de ayer me pareció un poco estresante, ya que no pensaba que fuese tan complicado comentar un texto filosófico.
Por eso estoy pensando en hacer el examen. No me encuentro capacitada para hacerlo, ya que se tendrían que haber hecho más comentarios de textos en el cuatrimestre. La metodología de los blogs es muy buena, ya que te obliga a trabajar durante todo el curso, y a ir analizando los textos de los autores. Pero yo no podría presentarme al examen sin repasar un poco todos los apuntes.
texto
Los textos de Henry Giroux “Educación y Postmodernidad”se divide en:
1 comentario. La educación actividad política:
El primer texto plantea que cualquier discurso necesita cuestionarse, mediarse y apropiarse críticamente para poderlo emplear dentro de contextos específicos por parte de quienes ven en él algún valor.
Por el contrario, la teoría como una forma de práctica apunta hacia la necesidad de construir un discurso crítico que constituya, la naturaleza de nuestras experiencias y los Este texto representa una perspectiva de la teoría como forma de práctica y los objetos por los que nos preocupamos, a manera de mejorar y de dar aún más fuerza a las condiciones ideológicas e institucionales que precisa una democracia radical.
El autor cree que la educación es una actividad política. Se cree el discurso de sociedad moderna.
2º comentario. Negaciones Posmodernas:
Dick Hebdige señala algunos de los problemas que se han de afrontar al usar este término. Puesto que dicho uso va en aumento tanto dentro como fuera del ámbito académico para designar diversos discursos, su predominio político y semántica se convierte repetidamente en objetivo de fuerzas en conflicto y de tendencias divergentes.
El posmodernismo se resiste a ser inscrito en ningún principio articulado único encaminado a explicar, bien la mecánica de la dominación, bien la dinámica de la emancipación
Las cuestiones que el posmodernismo ha planteado se pueden ver, a través de sus diversos rechazos de todas las <>y pretensiones trascendentales que, intentan escapar de cualquier tipo de fundamentación histórica y normativa.
El concepto posmoderno es un concepto complicado. El posmodernismo deja de ser útil, tener sentido sí lo absolutizas. Esta bien como crítica, pero no propone nada, sólo destruye.
3 comentario. Pedagogía fronteriza: introducción.
La pedagogía fronteriza está atenta a desarrollar una filosofía pública democrática que respete la noción de diferencia como parte de una lucha común por extender la calidad de la vida pública.
¿Qué significa esto a la hora de definir de nuevo la teoría práctica educacional radical como una forma de pedagogía fronteriza?
- En primer lugar, la categoría de frontera denota un reconocimiento de esos márgenes epistemológicos, políticos, culturales y sociales que estructuran el lenguaje de la historia, el poder y la diferencia.
- En segundo lugar, habla de la necesidad de crear las condiciones pedagógicas en que los estudiantes se conviertan en cruzadores de fronteras a fin de entender la alteridad en sus propios términos, y además crear zonas fronterizas donde los diversos recursos culturales permitan la confección de nuevas identidades dentro de las configuraciones existentes de poder.
- En tercer lugar, la pedagogía fronteriza pone de manifiesto los puntos fuertes y los límites, construidos histórica y socialmente, de los lugares y fronteras que heredamos y que enmarcan nuestros discursos y relaciones sociales.
La pedagogía fronteriza indica un lenguaje para hablar con los otros, y no exclusivamente por los otros.
4º comentario. Estudios culturales como práctica pedagógica.
Los estudios culturales son importantes para los educadores críticos porque sientan los cimientos para convertir varias cuestiones en fundamentales para una teoría radical de la escolarización.
5º comentario. La cultura como lugar de lucha y relaciones de poder.
El proyecto se basa en la construcción de una práctica educacional que expanda las capacidades humanas a fin de permitir que la gente participe en la formación de sus propias subjetividades y sea capaz de ejercitar el poder para favorecer la transformación de las condiciones ideológicas y materiales de dominación en prácticas sociales que promuevan la capacitación social y demuestren posibilidades.
1 comentario. La educación actividad política:
El primer texto plantea que cualquier discurso necesita cuestionarse, mediarse y apropiarse críticamente para poderlo emplear dentro de contextos específicos por parte de quienes ven en él algún valor.
Por el contrario, la teoría como una forma de práctica apunta hacia la necesidad de construir un discurso crítico que constituya, la naturaleza de nuestras experiencias y los Este texto representa una perspectiva de la teoría como forma de práctica y los objetos por los que nos preocupamos, a manera de mejorar y de dar aún más fuerza a las condiciones ideológicas e institucionales que precisa una democracia radical.
El autor cree que la educación es una actividad política. Se cree el discurso de sociedad moderna.
2º comentario. Negaciones Posmodernas:
Dick Hebdige señala algunos de los problemas que se han de afrontar al usar este término. Puesto que dicho uso va en aumento tanto dentro como fuera del ámbito académico para designar diversos discursos, su predominio político y semántica se convierte repetidamente en objetivo de fuerzas en conflicto y de tendencias divergentes.
El posmodernismo se resiste a ser inscrito en ningún principio articulado único encaminado a explicar, bien la mecánica de la dominación, bien la dinámica de la emancipación
Las cuestiones que el posmodernismo ha planteado se pueden ver, a través de sus diversos rechazos de todas las <
El concepto posmoderno es un concepto complicado. El posmodernismo deja de ser útil, tener sentido sí lo absolutizas. Esta bien como crítica, pero no propone nada, sólo destruye.
3 comentario. Pedagogía fronteriza: introducción.
La pedagogía fronteriza está atenta a desarrollar una filosofía pública democrática que respete la noción de diferencia como parte de una lucha común por extender la calidad de la vida pública.
¿Qué significa esto a la hora de definir de nuevo la teoría práctica educacional radical como una forma de pedagogía fronteriza?
- En primer lugar, la categoría de frontera denota un reconocimiento de esos márgenes epistemológicos, políticos, culturales y sociales que estructuran el lenguaje de la historia, el poder y la diferencia.
- En segundo lugar, habla de la necesidad de crear las condiciones pedagógicas en que los estudiantes se conviertan en cruzadores de fronteras a fin de entender la alteridad en sus propios términos, y además crear zonas fronterizas donde los diversos recursos culturales permitan la confección de nuevas identidades dentro de las configuraciones existentes de poder.
- En tercer lugar, la pedagogía fronteriza pone de manifiesto los puntos fuertes y los límites, construidos histórica y socialmente, de los lugares y fronteras que heredamos y que enmarcan nuestros discursos y relaciones sociales.
La pedagogía fronteriza indica un lenguaje para hablar con los otros, y no exclusivamente por los otros.
4º comentario. Estudios culturales como práctica pedagógica.
Los estudios culturales son importantes para los educadores críticos porque sientan los cimientos para convertir varias cuestiones en fundamentales para una teoría radical de la escolarización.
5º comentario. La cultura como lugar de lucha y relaciones de poder.
El proyecto se basa en la construcción de una práctica educacional que expanda las capacidades humanas a fin de permitir que la gente participe en la formación de sus propias subjetividades y sea capaz de ejercitar el poder para favorecer la transformación de las condiciones ideológicas y materiales de dominación en prácticas sociales que promuevan la capacitación social y demuestren posibilidades.





