El misticismo
El misticismo
Debemos asumir, y aceptar que es verdad la existencia de otra realidad a la que nosotros generalmente estamos acostumbrados a ver, existen en realidad los famosos OVNIS, o los extraterrestres o simplemente seres u objetos que no son de los que generalmente observamos, tal vez en otro lugar son tan comunes como los buses o un carro ultimo modelo, o un niño o un anciano. Bajo este término, con el que se ha querido denominar toda manipulación de la mística, se ha colocado casi todo lo que de cualquier modo tiene que ver con ésta. Es que la mística, el trato directo con Dios, es un privilegio vivenciad, nunca doctrinal ni menos de mando, que por su propia naturaleza es excepcional, reservado efectivamente a un número muy exiguo a lo largo de la historia de la Iglesia. Digamos, pues, que se llama misticismo a toda fórmula generalizadora de la experiencia mística. Otro síntoma léxico del recelo que despierta la mística, es la propia existencia de los términos mistificar y mistificación, galicismos que no necesitábamos para nada, y que con toda probabilidad se introdujeron en nuestra lengua porque encajaban en el campo léxico de la mística y venían ya con el significado de embaucar, engañar, para lo que la afectación de místico se presta de maravilla. Últimamente son muchas las personas que se interesan por este tipo de temas, pero será que como dicen “…es mejor dejar quieto, lo que esta quieto.”. Pero si desde las sociedades antiguas esta presente por que no ahora, que existe tanta controversia?
Debemos asumir, y aceptar que es verdad la existencia de otra realidad a la que nosotros generalmente estamos acostumbrados a ver, existen en realidad los famosos OVNIS, o los extraterrestres o simplemente seres u objetos que no son de los que generalmente observamos, tal vez en otro lugar son tan comunes como los buses o un carro ultimo modelo, o un niño o un anciano. Bajo este término, con el que se ha querido denominar toda manipulación de la mística, se ha colocado casi todo lo que de cualquier modo tiene que ver con ésta. Es que la mística, el trato directo con Dios, es un privilegio vivenciad, nunca doctrinal ni menos de mando, que por su propia naturaleza es excepcional, reservado efectivamente a un número muy exiguo a lo largo de la historia de la Iglesia. Digamos, pues, que se llama misticismo a toda fórmula generalizadora de la experiencia mística. Otro síntoma léxico del recelo que despierta la mística, es la propia existencia de los términos mistificar y mistificación, galicismos que no necesitábamos para nada, y que con toda probabilidad se introdujeron en nuestra lengua porque encajaban en el campo léxico de la mística y venían ya con el significado de embaucar, engañar, para lo que la afectación de místico se presta de maravilla. Últimamente son muchas las personas que se interesan por este tipo de temas, pero será que como dicen “…es mejor dejar quieto, lo que esta quieto.”. Pero si desde las sociedades antiguas esta presente por que no ahora, que existe tanta controversia?





