Un cafecito para recuperar el aliento

No sé qué sería de mí si no estuvieras ahí para desatar los nudos que me hago en la cebeza...
Yo no sé si será porque soy muy enrollada, o muy responsable, o muy histérica, o muy.... muy..... (uff!!!)..... pero este cambio de pega, sobre todo al principio, fue agotador!!!
Yo creo que todos los cambios son para mejor, sobretodo después de largos períodos en que todo es más o menos igual, pero también creo que ese remezón tiene una cuota bastante grande de stress...
Es que lo que estoy haciendo ahora fue tirarse a la piscina a algo nuevo, sola, sin saber nada de nada, y más encima contra el tiempo!!! Tiene muchas cosas buenas, pero como el horario me lo hago yo, parece que estoy trabajando las 24 horas del día!!! ... y todos los días!!! ...y pensando en trabajo todo el rato.... ufff!!! Si ni yo me soportaría así!!!
Pero de las grandes cosas buenas que tiene, es que estoy instalada en la oficina de mi flaquis.... así que obviamente nos vemos muuucho más que antes, lo que es exquisito!
Uno de nuestros grandes miedos era cómo iba a ser el tiempo juntos con este cambio... Es que antes yo salía de mi oficina, apagaba el computador y con eso mi cabeza se apagaba de la pega también.... estábamos pocas horas del día juntos, pero eran buenas horas dedicadas a los dos...
Con el cambio, las primeras dos semanas, lo único que hacía yo era hablar de trabajo y hacerle preguntas al flaquito, y contarle mis dramas de no entender cosas y de no saber qué hacer en otras.... todo el díaaaaa!!!! Terminaba de trabajar como a las 10 de la noche y ni siquiera descansaba soñando con los pendientes del día siguiente....
Pero de a poco, y con mucha ayuda, me he ido acostumbrando a este nuevo ritmo, y empiezo a ser casi yo de nuevo.... A disfrutar esos almuerzos juntos, por ejemplo...
Y, aunque todas las cosas buenas que me ofrecía esta pega las tomé en cuenta para cambiarme, nunca pensé en la principal: una parte del corazón de mi flaquis que no conocía de la forma en que lo veo hoy...
....con todos mis angustias y problemas, él llega, y con dos palabras me soluciona todo...
Nunca voy a poder terminar de agradecerle su enorme paciencia, comprensión, ilimitada generosidad, tiempo, incondicional apoyo y fé en mi, y todo el amor que me dá...
Flaquito, no sé que habría hecho si no hubieras estado para desenrredar mi vida a cada rato, en estos días... Gracias a tí, ahora puedo parar a tomarme una tacita de café.... y disfrutarla!
PD: Los extrañaba demasiado.... y a mi pequeño espacio también!!!
PD2: Imagen de Christopher Gilbert.