"SOY AMA DE CASA, CANTO, VOY AL GIMNASIO"
Noelia habla de un amor, del dolor, de la vida “normal”
Por Ingrid Thiacodimitris
La cantante tropical Noelia llegó a la Capital con un pan debajo del brazo, con muchas ilusiones y un largo e inesperado camino por recorrer. “Tuve suerte -dice mientras reflexiona con un gesto de satisfacción-. No tengo nada que envidiarle a nadie”.
La solista se hizo conocida por el tema que cantaba Florencia de la V en la comedia televisiva Los Roldán. ¿Se acuerdan? Soy la gata, decía. Se reconoce talentosa: “mi imagen da para un par de cosas, dicho por los representantes”, aclara. Pero a pesar de eso, “la imagen”, “el marketing” es lo que venden los medios. Como todos, también tiene sus días malos, en los que quiere bajar la cortina y dormir todo el día: “Cuando entramos a casa somos todos iguales”, afirma.
En la vida cotidiana “soy ama de casa, canto, voy al gimnasio. Tengo problemas, como todos. Somos humanos”, confiesa. Tiene una vida sacrificada. Se pierden muchas cosas por la fama. Pero la vara del destino ya tocó a su puerta.
En Córdoba, ciudad en la que nació, era amiga de Rodrigo. “Lo conocí, fui su amiga, tuvimos algo, pero no fue mi gran amor” comenta. Para Noelia el Potro fue “un artista, un grande en todo, porque tenía corazón. Él me trajo hasta acá por primera vez. Cuando llegué, a la gente le gustaba otro ritmo, no tanto el cuarteto”.
Su proyecto es ambicioso e interesante: “la cumbia llega mucho a otros países, por eso estoy tratando de hacer giras en Uruguay, Montevideo, Paraguay”.
Es una mujer simple, pero resuena en la cabeza de todos. Quizá se deba a la letras de sus canciones, donde canta entre maullidos: “Soy felina, pero no lastima/ porque soy amiga del que bien me trate/ pero si de pronto/ alguien me hace daño/ enseguida araño, porque soy la gata”.
Por Ingrid Thiacodimitris
La cantante tropical Noelia llegó a la Capital con un pan debajo del brazo, con muchas ilusiones y un largo e inesperado camino por recorrer. “Tuve suerte -dice mientras reflexiona con un gesto de satisfacción-. No tengo nada que envidiarle a nadie”.
La solista se hizo conocida por el tema que cantaba Florencia de la V en la comedia televisiva Los Roldán. ¿Se acuerdan? Soy la gata, decía. Se reconoce talentosa: “mi imagen da para un par de cosas, dicho por los representantes”, aclara. Pero a pesar de eso, “la imagen”, “el marketing” es lo que venden los medios. Como todos, también tiene sus días malos, en los que quiere bajar la cortina y dormir todo el día: “Cuando entramos a casa somos todos iguales”, afirma.
En la vida cotidiana “soy ama de casa, canto, voy al gimnasio. Tengo problemas, como todos. Somos humanos”, confiesa. Tiene una vida sacrificada. Se pierden muchas cosas por la fama. Pero la vara del destino ya tocó a su puerta.
En Córdoba, ciudad en la que nació, era amiga de Rodrigo. “Lo conocí, fui su amiga, tuvimos algo, pero no fue mi gran amor” comenta. Para Noelia el Potro fue “un artista, un grande en todo, porque tenía corazón. Él me trajo hasta acá por primera vez. Cuando llegué, a la gente le gustaba otro ritmo, no tanto el cuarteto”.
Su proyecto es ambicioso e interesante: “la cumbia llega mucho a otros países, por eso estoy tratando de hacer giras en Uruguay, Montevideo, Paraguay”.
Es una mujer simple, pero resuena en la cabeza de todos. Quizá se deba a la letras de sus canciones, donde canta entre maullidos: “Soy felina, pero no lastima/ porque soy amiga del que bien me trate/ pero si de pronto/ alguien me hace daño/ enseguida araño, porque soy la gata”.





