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Olvidos recordados
Hay sueños, pensamientos, personas, que ocupan nuestra mente (no se en que orden)
Acerca de
Estas son simples palabras desordenadas. Sentimientos que fluyen a borbotones. No me molestaré en ordenarlos porque así es como siento y así quiero decirlo. No existen normas, sólo sensaciones.
Sindicación
 
Cambios


Duerme acurrucada entre mi cuerpo y mi brazo. Acaricio su espalda. El vaivén de mis dedos mecen sus sueños. Silencio. Las luces del patio interior se han apagado. El ladrido, que aún no se de que piso proviene, enmudece. Cierro los ojos. Pienso que dentro de quince días ya no estaremos aquí. Muchos besos y caricias se quedarán en esta habitación. Casi 8m2 en los que no he dejado de sonreir, de hablar, de mirarte...
"Me da igual la zona, no me importa cómo esté el piso, lo importante es que estaré contigo", me sonrojé al oir esas palabras de su boca. Viviremos juntas, quién nos lo iba a decir. No tengo miedo, todo lo contrario. Estoy muy ilusionada y lo más importante, quiero seguir siendo feliz a su lado.
 
...cierra los ojos


Después de un día tonto, una buena canción.
 
Pongamos que hablo de Madrid


Las vueltas que da la vida. Hace unos meses sabia que mi estancia en Madrid iba a ser corta. Apenas entregase mi trabajo final de carrera y e hiciese un examen volvería a mi ciudad. Aquella ciudad en la que los últimos 6 años pisaba algunos fines de semanas y las vacaciones.
Mi relación con Madrid no se puede considerar amor&odio. Para nada. Tengo que reconocer que me costó adaptarme. Me veía como un grano de arena en una playa. Nueva ciudad, nuevos amigos, nadie encima de ti pera que hagas una cosa u otra. Todo suena bien, muy bien, pero....siempre hay un pero. La ciudad pasó por encima de mi, no alrevés. No disfruté de todas esas cosas que día a día te ofrece. En mí cabeza sólo tenía la idea de volver al Norte. Hasta que no cambié ese "chip", saborear Madrid me fue imposible.
Poco a poco, y no me pregunteis por qué la cosa se tornó. Quería estar aquí. Pasar desapercibida, la diversidad de gente y sus opiniones creo que me envolvió. Me encanta pasear por Gran Vía, perderme por calles estrechas e interminables. No me molesta el ruido, los atascos. Me encantan los parques y descubrir que en Madrid se pueden ver las mejores puestas de sol que nunca había visto.
Pocos, pero grandes amigos han hecho que mi estancia aquí haya y sea mejor que mejor. Conversaciones interminables, muchas risas y también alguna lágrima. Nunca se lo he dicho pero los quiero y también quiero estar aquí y ser feliz. Creo que puedo serlo.
 
Pequeñas cosas


El día a día se compone de pequeñas cosas. Me encanta verte sonreir cuando despiertas, robar al despertador unos minutos de la mañana. Desperezarme poquito a poquito y volverte abrazar. Enrredar las yemas de mis dedos entre tus rizos. Parar el tiempo mientras ahí fuera llueve.
Sentimientos, gestos o palabras que apenas perciben los que están alrededor y que a nosotros nos ponen los pelos de punta. Un beso fugaz cuando nadie mira, buscar tu mirada entre la gente. Compartir el silencio.
"Amelie" me encantó. No se las veces que la he visto. Una buena manera de plasmar esto en la gran pantalla. ¿Quién no ha metido alguna vez la mano en un saco de legumbres en un supermercado?Yo lo echo de menos. Cada vez que iba hacer la compra, un letrero imaginario me avisaba desde la otra punta. "LENTEJAS". Un placer para los sentidos.(No estoy loca) Creo que estaban hartos de mi y lo han quitado.
En definitiva, como diría Joan Manuel Serrat, aquellas pequeñas cosas que "te sonríen tristes y nos hacen que, lloremos cuando nadie nos ve", y que sin ellas los días no serían iguales.
 
Escapada


21º, música a todo volumen, mi mano izquierda sobre la suya en la palanca de cambio. Mis ojos fijos en la carretera y la mente recordando cada momento a su lado.
Desde que me fui a mi ciudad no nos habiamos vuelto a ver. Esta era la primera escapada juntas. Llevaba tanto tiempo dibujando en mi cabeza este momento. Sentir sus miradas, sus besos, sus caricias, cientos de conversaciones y miles de risas. 48 horas a su lado y sabía que iban a pasar a toda la velocidad. Los segundos se convertirian en minutos pero aún así me agarré a ella con todas mis fuerzas.
"¡Sois dos chicas! os había puesto una cama de matrimonio". La dueña del hotel rural insistió en que le quedaba una habitación con camas individuales. "Da igual. Mira que vistas, nos quedamos en esta", la miré de reojo y sonreí. Me daba igual como fuera la habitación, sólo quería estar a su lado. Dormir abrazada a ella y sentirla de nuevo.
Tarde de vuelos y sentimientos revueltos que provocaron más de una lágrima sin derramar. Soñé despertarme a su lado, ver su cara dormida, sus mejillas marcadas por las sabanas y su tímida sonrisa mientras se despereza. Abrí un ojo y ella seguía a mi lado, no había sido un sueño.
 
Y yo lo sabía
 
Tormenta
Olor a mojado. Paraguas que hacen de las calles un largo pasillo con goteras. Pies mojados. Charcos escalando por los bajos de nuestros pantalones. Gente que corre buscando un refugio. Atasco. Cientos de coches en las calles, con sus cientos de claxons sonando. Las gotas de lluvia resbalan por la luna de su coche. Al final de Gran Vía el cielo se ilumina. Relampagos. Aprieto su mano y disfruto de la tormenta a su lado.

 
¿Cuándo llega el frio?
Miro el ventilador. Gira una y otra vez. Se cuando lo tengo enfrente porque me despeina sin pedirme permiso. Tejo malabares entre mis dedos. Los ojos dibujan recorridos invisibles en las cuatro paredes de la habitación a oscuras. El resto del cuerpo permanece inmóvil, el mínimo movimiento puede despertarla, apesar de su profundo sueño. Mañana miraré si entra el colchón en la nevera.


 
Puzzle
Un blog es un puzzle. Cada sentimiento se convierte en un post. No siempre consigo que todo lo que pasa dentro de mi se convierta en una pieza.
Desde que volví a Madrid me he sentado un montón de veces delante del ordenador. Pero apenas puedo escribir. Las palabras se escurren entre el teclado, las frases se resbalaban. Tanto que decir y no se cómo.
Hace unos meses quité una pieza de este puzzle y hoy la quiero volver a poner.
Pongamos que hablo del mes de marzo. Recuerdo perfectamente ese día. Calles estrechas, tumulto de gente. Música que acompañaban los pasos de las personas que con rumbo o sin él ibamos algún sitio. Fin del carnaval. Calles cortadas para enterrar a la sardina y yo no me podía entretaner, miraba el reloj. 10 minutos para que sean las 20 y prometí ser puntual. Una tarde fria, pero me sobraba la cazadora. Los nervios en ocasiones te arropan con tanta fuerza que desprenden mucho calor.
Prueba superada. Yo estaba en el lugar y a la hora acordada. Los minutos pasaban y ella no llegaba. La Plaza de Chueca es un buen lugar para esperar. Pasos cortos y la mente en blanco aunque con algún garabato. Se acercó un chico, la noche del lunes habíamos coincidido en una fiesta. Nosotros eramos los amigos de unos amigos. Empezamos a hablar y reir. Levanté la vista. Es ella. Caminaba hacia nosotros con una gran sonrisa en su cara. Las disculpas se juntaron con dos besos. El chico de la bici se fue y nosotras ibamos buscando un sitio donde tomar una caña. Esquivando gente, esquivando pivotes, algunos con menos suerte. Seguró que un moratón le salió en la rodilla, y a Gallardon algún oido le pitó.
Aquí mismo. Creo que el lugar era lo de menos. Sonrisas y nervios se mezclaron con la espuma de la cerveza. Apenas podía mantener la mirada fija en sus ojos. Sus manos, sus rizos, su forma de sentarse fue el centro de mis miradas. Pasaban los minutos y yo no era consciente de ello. Estaba como digo yo, muy agustito. No podía parar de hablar. Los silencios se quedaron fuera del bar. Le levanté dolor de cabeza, aunque ella insista que no. "Otro día quedaremos y te demuestro que no has sido tu*".(1de marzo de 2006).
*Se demostró que no había sido yo la del dolor de cabeza. Menudo peso me quité de encima.