Mientras dormia
Una habitación a oscuras. Apenas podía ver ese desorden del que tanto me había hablado. Sólo tenía ojos para ella. Mi respiración se aceleraba.
-Toma aquí tienes un pijama, voy un momento al baño.¿quieres algo?¿agua?
-No. Respondí con cierta tartamudeo, el frio se adueñaba de mi.
Ella se giro despació y arrimó la puerta. Me cambié rápido, quería sentir la calidez del pijama que otras noches había abrigado su cuerpo, tenía su olor. Respiré profundo.
Estaba al lado de la cama, esperando que ella llegara. No pensaba en nada. Sólo oía es castañetear de mis dientes. Cerraba los ojos. Apretaba los parpados. No quería que ese momento se desvaneciese.
-¿Estás bien? dijo ella mientras entraba en la habitación.
-Sí, claro. Sólo que tengo un poco de frio. Creo haber visto un pingüino.
-Jajaja, ya te dije que aquí hacia frio.
De un salto me metí en la cama. El colchón estaba en el suelo. Me enrrosqué en la funda nórdica. Ella no tardó ni en un segundo en acostarse.
Nunca había estado a su lado en la cama. Deseaba notar su calor. Ella me abrazó.
-¿Estas mejor?
-Sí.
Vaya, parecia boba. No conseguía decir más de dos palabras. Teniamos sueño, pero mi mirada recorría cada rincón de su cara, no quería dejar pasa por alto cada uno de sus rasgos. Mi pensamiento me decía aprovecha este momento...
Mi mano acariciaba las suyas. Despacio se deslizaban hasta su barriga. Tenía cosquillas, pero yo sólo quería que me sintiese cerca. La piel trasmite esos sentimientos que con las palabras no encuentro. Deseaba besarla, no separarme de ella ni un segundo. Ella se durmió y yo seguía mirandola. Creo que nunca olvidaré eso. Han pasado semanas y aún lo tengo en mi retina.
Una llamada de teléfono la despertó y con ella mis sentimientos, que me repitieron, mirala de nuevo que esto no volverá a suceder.
Me vestí y ese beso en la puerta me supo a un amargo adios.
Foto: Ouka Lele
-Toma aquí tienes un pijama, voy un momento al baño.¿quieres algo?¿agua?
-No. Respondí con cierta tartamudeo, el frio se adueñaba de mi.
Ella se giro despació y arrimó la puerta. Me cambié rápido, quería sentir la calidez del pijama que otras noches había abrigado su cuerpo, tenía su olor. Respiré profundo.
Estaba al lado de la cama, esperando que ella llegara. No pensaba en nada. Sólo oía es castañetear de mis dientes. Cerraba los ojos. Apretaba los parpados. No quería que ese momento se desvaneciese.
-¿Estás bien? dijo ella mientras entraba en la habitación.
-Sí, claro. Sólo que tengo un poco de frio. Creo haber visto un pingüino.
-Jajaja, ya te dije que aquí hacia frio.
De un salto me metí en la cama. El colchón estaba en el suelo. Me enrrosqué en la funda nórdica. Ella no tardó ni en un segundo en acostarse.
Nunca había estado a su lado en la cama. Deseaba notar su calor. Ella me abrazó.
-¿Estas mejor?
-Sí.
Vaya, parecia boba. No conseguía decir más de dos palabras. Teniamos sueño, pero mi mirada recorría cada rincón de su cara, no quería dejar pasa por alto cada uno de sus rasgos. Mi pensamiento me decía aprovecha este momento...
Mi mano acariciaba las suyas. Despacio se deslizaban hasta su barriga. Tenía cosquillas, pero yo sólo quería que me sintiese cerca. La piel trasmite esos sentimientos que con las palabras no encuentro. Deseaba besarla, no separarme de ella ni un segundo. Ella se durmió y yo seguía mirandola. Creo que nunca olvidaré eso. Han pasado semanas y aún lo tengo en mi retina.
Una llamada de teléfono la despertó y con ella mis sentimientos, que me repitieron, mirala de nuevo que esto no volverá a suceder.
Me vestí y ese beso en la puerta me supo a un amargo adios.
Foto: Ouka Lele
Comentario:
llega...si llega...
Un saludo señorita guadiana...
Un saludo señorita guadiana...





