logotipo

img_google
la distancia más larga
relatos
Sindicación
 
fuego
ERES fuego. Te delata tu calor, tu forma de moverte,
de abrazarme, de consumirme, de mirarme.
Creces y quemas como el fuego, crepitas de gozo
como el fuego devorando una rama seca.
Te has propuesto seguir ardiendo
hasta haberme reducido a cenizas.
Nada te detendrá.
Tus llamas derriban muros, escalan montañas,
calcinan pastos, bailan sobre el agua.
A veces pareces apunto de apagarte
como el sol al atardecer,
y de repente estallas en lenguas que ciegan,
que envuelven, que abrasan, que besan, que muerden,
que dan la vida y que matan.






TÚ y yo sabemos que ya nada es lo mismo.
De repente te alejas dejando tu mano en mi mano
como quien deja un guante vacío.
De poco sirven las promesas, las posturas perversas
y los besos fetiches contra el olvido.
Nunca me negaste el pan y la sal de tu cuerpo,
durante muchos años no he buscado ni querido
ningún otro alimento,
pero llega un momento en que la belleza y el deseo no bastan,
no es culpa tuya ni mía,
es que la vida es así de puta, de absurda y de extraña.
Doy patadas a la puerta por donde te has marchado,
mientras entre las sábanas revueltas
los rescoldos de tu amor se van apagando.


No