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la distancia más larga
relatos
Sindicación
 
sigues ahí

¡AH, ¿pero todavía sigues ahí?
Pero si ya todos te dieron por muerta.
Hace tiempo que dejaste de servir
ni siquiera para hacer cosquillas a la conciencia.
Pareces un coche abandonado en un desguace,
con las ruedas pinchadas y las lunas polvorientas.
Por haberte enterrado viva
disculpas a tus hijos, a tus nietos y a tus nueras.
¡Ah, de la vida!, gritas en la oscuridad,
ni tu propio eco te contesta.
Al arrullo de la tele, con el corazón resquebrajado,
conduces la papilla a la boca con mano trémula.
Es tan perra la vida, pobre vieja, tan falsa, tan mísera, tan indigna,
que menos mal que no es eterna.


No