no te vayas
¡NO te vayas!,
me pides tendiendo hacia mí tus manos infantiles.
Siento que bajo mis pies la tierra me falta,
que pierdo ese rincón de sol
que hasta los perros tienen,
que el viento arranca de cuajo
las velas de mi barca,
que no soy yo sino el devenir
quien mis pasos arrastra,
que viéndote llorar
mi corazón se muere.





