matices
VÁMONOS, le dije al taxista con la voz rota,
como si gritara fuego frente a un pelotón de fusilamiento.
Ardiendo de dolor,
callando por orgullo,
me alejé de ti en aquel coche fúnebre
que me alejaba de todo lo vivo.
En el retrovisor estallaban rosetones pirotécnicos,
música y voces de juventud, de vigor, de fiesta.
En contraste mi cara, cetrina, aviejada,
ridículamente inexpresiva como la de un muerto,
como la de un muerto enterrado vivo
que arañaba por dentro mi piel
luchando en vano por salir de nuevo a tu luz.
He conocido a lo largo de mis viajes tantos matices del dolor...





