golpe de piedra
CUANDO te miro,
cuando contemplo tu belleza delicada y voluptuosa,
esos manantiales de luz brotando de tu carne dulce,
presiento que esta guerra está perdida,
que soy un suicida con una espada de madera
frente al ejército de tus seducciones.
Siento un golpe de piedra en las sienes
y una oscuridad de tumba enterrándome vivo.
Pinto con sangre en las paredes de mi cueva,
mientras tiembla la tierra, arden los bosques
y las montañas se hunden en el mar.
Eres, niña, otra herida abierta
que tarde o temprano me tendrá que matar.





