tus armas
TUS armas son mucho más poderosas.
Tienes la belleza, tienes la juventud,
tiene ese aura de fruta al sol,
esa intuición de algo perfecto, incólume, libre,
contra la que nada puede esta espada de madera
forjada con palabras de insatisfacción.
Empiezo a cansarme de luchar por ti,
no me lo reproches,
porque es como caminar hacia una montaña nevada
que a cada paso se aleja.
De repente un gesto tuyo,
lleno de gracia, lleno de luz, lleno de vida,
me derriba de una lanzada del caballo de mi soberbia
y me hace rodar herido por el polvo
mezclándose mi sangre con la tierra.
A tu lado me siento mudo y ciego,
y hasta el agua fresca que me das de beber
me hierve en la garganta, me arde, me abrasa,
me ahoga y me quema.





