salsa
¡¡SALSA!!
“¡Siempre estoy pensando en ti, lo bonita que tú eres, con tu suave y linda piel, la reina de las mujeres!”
Encarnita bailaba al son de la música estridente. Concentrada, muy seria, con cara de asombro, como si se le hubiera aparecido la virgen en lo alto de un almendro, la prez altiva, un ojo en blanco, el otro muy abierto y bizqueando ostensiblemente. Dio un paso corto hacia delante, luego otro muy rápido apoyada en la punta de los pies, parecía el Chiquito de la Calzada contando chistes, de repente se detuvo, puso las manos en jarras y movió las caderas como un pato que se sacude las plumas.
- ¡Muy bien, Encarnita, que bien lo baila usté, a ver ese ritmo!- La animó con voz cantarina su profesor, un negro cubano que trabaja de portamaletas en el aeropuerto de Barajas.
“¡Falda de cuadros, mochila asul, cabello risado, esa eres tú!”
Encarnita echó el cuerpo hacia delante como si se dispusiera a vomitar. A continuación se incorporó con la elasticidad de un mimo y caminó hacia atrás como si se asustara de algo. Y otra vez hacia delante, mirando al vacío, con una expresión de máxima concentración, un poco trágica, el pelo lacio, la barbilla de bruja, el cuello hercúleo, el cuerpo achaparrado, las manos inertes en los costados, de repente un giro, otro, otro, otro, se anima tanto que no para de girar, hasta que se marea y cruza las piernas como una marioneta descoyuntada, para no caerse se apoya en una compañera muy gorda a la que le falta un pecho.
-Uy, me da vueltas to, je je je, je je je, qué tonta estoy-
“ ¡Baila conmigo porque bailar me provoca….
Encarnita fue a sentarse en una silla. Fuera, tras la ventana, el mundo giraba como una rueda que se ha salido de su eje y se dirige loca hacia un destino fatal.
Encarnita olía a sudor, un olor picante como a guindillas fritas con aceite requemado. Tras descansar un instante se incorporó de nuevo y con bríos renovados siguió bailando la salsa, chocando con las compañeras como si se tratara de un baile de sonámbulos.
“¡Cuando la luna se asoma dame un besito en la boca!”
-¡Pa pa, paparabara! ¡Salsa, salsa! ¡Viva la salsa!-





