setenta veces siete
SI me falta tu aliento me derrumbo como una marioneta,
me muero por dentro, me oscurezco, me hielo, me seco,
si me falta el fruto de tu belleza, el cobijo de tu cuerpo.
Cada noche me conecto a la savia de tus venas
para seguir viviendo.
Meto mi mano en tu carne y saco cosas vivas,
caleidoscopios de luz, manantiales de fuego.
Te acercas, me miras, me rozas, te huelo,
y sin saber cómo vuelvo a estar de pie,
y ardo, y vivo, y puedo, y crezco, y creo.
MIRO a la gente a mi alrededor
y todos parecen tener algo que yo no tengo,
como si hubieran llegado antes,
como si hubiesen entendido mejor las lecciones de la vida.
Después me miro en el espejo
y veo a un ser desgraciado y harapiento,
y la silueta de un monstruo
incrustada como un hacha en lo más profundo del cerebro.
Tropiezo en cada sombra del camino
y se me caen todas las cosas de las manos.
Para seguir adelante necesito perdonar siete veces
y setenta veces siete ser perdonado.





