la hora
LA HORA
Siempre supe que acabaría aquí sentado,
al borde del acantilado,
oyendo rugir bajo mis pies el mar oscuro,
y a mi espalda lejanas luces que parpadean,
se encienden, se apagan,
ateridas por el viento helado.
Siempre supe que acabaría aquí sentado,
balanceando el cuerpo, sin nadie a mi lado,
las manos vacías, los hombros cargados,
lejos ya de todo, vencido, olvidado,
solo, arrepentido, desengañado,
esperando en silencio esa hora sagrada
poco antes del último amanecer.





