un denso aliento
Un denso aliento de tristeza inunda esta habitación.
Largos abrazos y besos dormidos que saben a sal.
Se cruzan nuestras miradas como dos espadas de tristeza
y nuestros jadeos son una lucha ciega de antemano perdida.
Nosotros, que en otro tiempo estallábamos de alegría,
que nos reíamos del mundo, que jugábamos con el destino.
Ahora la tristeza nos ha vuelto pequeños, vulnerables, sombríos.
Es nuestro amor un pájaro abatido por disparos de tristeza,
una hoja de hierba en medio del hielo.
Y ya no dejaremos de estar tristes
por muchas veces más que nos amemos.





