Kukina
Kukina y el episodio de las olivas...
El otro día sin ir mas lejos, abrimos un bote de olivas y claro, como ella lo tiene que probar todo.... pues ¡¡allá voy!! empezó a beberse el vinagre y luego a darle cabezazos al bote, yo me reía y le decía a David “Mira, mira que gracia” “Mira, mira como lo enviste con la cabeza” Hasta que lo mando a hacer pintacodas. No veas luego que gracia cuando el vinagre se comió el terrazo del suelo...




Le gusta meterse en las bolsas de plástico y quedarse dentro jugando al escondite. Alguna vez no la hemos visto y la hemos cogido como si fuera un paquete no veas que bien se lo pasa.
Aunque a veces, no es tan divertido. El otro día nos dio un susto de muerte porque no la encontrábamos...
Después de mucho buscar y casi perder los nervios, apareció de repente. Se había echado una siesta en un rincón recóndito y nos miraba con cara de sueño y de “¿Qué coño pasa?, ¿porqué me miráis así de desencajados? A esta gente no hay quien los entienda...” Y acto seguido se estiró las uñas en el sillón, como quien no quiere la cosa...





¡¡Vaya fresca!!
Más fotitos...
Mau, mau


Haciendo una siesta:


Dándole caña:


La reinona:

Con su nuevo rascador...




Sé lo que hicisteis el último verano...

A la fresca...

Vigilando una caja...

¡¡¡Comiiiiiidaaaaaaaaa!!!

Esperando dar una vuelta:

El otro día sin ir mas lejos, abrimos un bote de olivas y claro, como ella lo tiene que probar todo.... pues ¡¡allá voy!! empezó a beberse el vinagre y luego a darle cabezazos al bote, yo me reía y le decía a David “Mira, mira que gracia” “Mira, mira como lo enviste con la cabeza” Hasta que lo mando a hacer pintacodas. No veas luego que gracia cuando el vinagre se comió el terrazo del suelo...




Le gusta meterse en las bolsas de plástico y quedarse dentro jugando al escondite. Alguna vez no la hemos visto y la hemos cogido como si fuera un paquete no veas que bien se lo pasa.
Aunque a veces, no es tan divertido. El otro día nos dio un susto de muerte porque no la encontrábamos...
Después de mucho buscar y casi perder los nervios, apareció de repente. Se había echado una siesta en un rincón recóndito y nos miraba con cara de sueño y de “¿Qué coño pasa?, ¿porqué me miráis así de desencajados? A esta gente no hay quien los entienda...” Y acto seguido se estiró las uñas en el sillón, como quien no quiere la cosa...





¡¡Vaya fresca!!
Más fotitos...
Mau, mau


Haciendo una siesta:


Dándole caña:


La reinona:

Con su nuevo rascador...




Sé lo que hicisteis el último verano...

A la fresca...

Vigilando una caja...

¡¡¡Comiiiiiidaaaaaaaaa!!!

Esperando dar una vuelta:






