gracias...
No siento que pueda ni quiera cerrar los ojos ante lo que ví... es potente como en tres meses y un poco más pueden darse procesos tan fuertes y hoy no habla la "psicóloga" o tal vez también; por qué no reconocer la humanidad en aquello que hemos hecho juntas, reconocer el vínculo que liga a otro ser humano, a otra, al escucharla, al oir su llanto o su risa, al oir la violencia en la que vive inmersa cada día... y sentir que en ellas, y en todos, conviven, la luz y la oscuridad, la vida y la muerte...
Hoy compartí con otras mujeres tan distintas y a la vez tan parecidas a mí en su humanidad, en sus dolores, en su vitalidad. Otras historias, vivencias, y encontranos al reir con ellas, bromear con ellas, al sentir complicidad, cariño y agradecimiento reciproco y mutuo.
Ya no puedo esconder la cabeza después de atravezar esas rejas y ver que allí hay vidas, personas, dolores, alegrías, inteligencia... preguntas... seres humanos, que la sociedad esconde, condena ... entre el hacinamiento, la injusticia y quizá también la "maldad" de la que ellas hablaban...
Y no quiero hoy sentir que es ingenuo pensar esta experiencia como una más... porque no lo es... y porque yo siento que también crecí gracias a ellas... me quedan palabras, sonrisas, historias... y agradecimiento... y una emoción dificil de poner en palabras.
Quizá sea ingenuo pensarlo o tal vez es más cínico no ver que la comunión, un encuentro con otros seres humanos nos alienta a seguir, porque por mucha teoría y técnica que haya tras lo que hacemos nos encontramos con seres humanos, que sufren, que sienten, que ríen...
quizá hoy no dije todo esto, quizá el lugar en que estaba y el trabajo que realizaba no lo permitió o yo no me lo permití, pero necesitaba decirlo, escribirlo aquí para quien lo lea... para mí probablemente es importante dejar estas emociones plasmadas en el lenguaje que siempre es insuficiente cuando lo humano nos golpea y nos acaricia, y en la vida parecen convivir la crudeza de una cárcel, con la vitalidad de una mujer.
GRACIAS.
Hoy compartí con otras mujeres tan distintas y a la vez tan parecidas a mí en su humanidad, en sus dolores, en su vitalidad. Otras historias, vivencias, y encontranos al reir con ellas, bromear con ellas, al sentir complicidad, cariño y agradecimiento reciproco y mutuo.
Ya no puedo esconder la cabeza después de atravezar esas rejas y ver que allí hay vidas, personas, dolores, alegrías, inteligencia... preguntas... seres humanos, que la sociedad esconde, condena ... entre el hacinamiento, la injusticia y quizá también la "maldad" de la que ellas hablaban...
Y no quiero hoy sentir que es ingenuo pensar esta experiencia como una más... porque no lo es... y porque yo siento que también crecí gracias a ellas... me quedan palabras, sonrisas, historias... y agradecimiento... y una emoción dificil de poner en palabras.
Quizá sea ingenuo pensarlo o tal vez es más cínico no ver que la comunión, un encuentro con otros seres humanos nos alienta a seguir, porque por mucha teoría y técnica que haya tras lo que hacemos nos encontramos con seres humanos, que sufren, que sienten, que ríen...
quizá hoy no dije todo esto, quizá el lugar en que estaba y el trabajo que realizaba no lo permitió o yo no me lo permití, pero necesitaba decirlo, escribirlo aquí para quien lo lea... para mí probablemente es importante dejar estas emociones plasmadas en el lenguaje que siempre es insuficiente cuando lo humano nos golpea y nos acaricia, y en la vida parecen convivir la crudeza de una cárcel, con la vitalidad de una mujer.
GRACIAS.





