Requiem for a dream
A punto estoy de correrme de gusto escuchando versiones varias de Requiem for a dream y Carmina Burana. Sí, y todo a las 4 de la mañana, 5 de la mañana en España. Para que luego digáis (si hay alguien por ahí que dice algo sobre mi blog) que no pongo celo actualizando el susodicho.
Y os preguntaréis que qué coño hago aquí, conectada y escribiendo polladas en internet a estas horas de la mañana? Yo también me lo pregunto, así que si alguien tiene la respuesta, por favor, contáctenme al 555-3575, gracias.
No, ya en serio, es que Chris me ha llamado por teléfono a las 1:40 de la mañana. A ver si consigo explicar esto para que tenga algo de sentido. Chris le dejó sus llaves a Mick (que viven juntos porque, como ya sabéis, Chris se fue de está casa hará un mes o más) porque Mick perdió las suyas. Pero esta noche, no salieron juntos. Así que cuando Chris volvió a su casa, no tenía llaves. Llamó a la puerta y a los teléfonos de sus dos compañeros de piso, Mick y René, pero ninguno de los dos respondió. Así que se vino aquí. Que no hay problema ninguno, entendedme, como si fuera su casa. En fin, que me levanto, le abro la puerta y me cuenta, poco después, que se ha dejado a Patrick dios sabe donde y que este tampoco tiene donde quedarse. Algo pasaría que Patrick no quería venir a dormir aquí, se creería que le iba a violar o algo así, angelico. La cosa es que al final accedió porque le cogí el teléfono a Chris y le dije: Mira, sólo tienes dos opciones, o mueves tu culo irlandés aquí o duermes en la calle. Así que hemos tenido que esperar otra media hora a que el señorito se presentase. Yo, tan pancha, me eché en el sofá con Chris, medio dormidos los dos, él más que yo. Pero amos, como dormir con mi hermano, que si no, no me hubiera echado con él, una no es tonta del todo.
En fin, que Patrick llegó, llamó a la ventana, que no a la puerta y me vio levantarme del sofá. Sólo ahora me doy cuenta de lo que me preguntó cuando le abrí (Chris ya estaba como un tronco) y era si estaba durmiendo con un tío en el sofá. Es que el pobre no se dio cuenta de que era Chris. Después, cerré la puerta con llave y me largué a dormir, buenas noches mediante. Pero es que se tiraron una hora de cháchara. No es que hablaran muy alto, pero hay veces que cualquier cosa me toca las narices al dormir. Y nada, desde entonces ando dando vueltas en la cama.
Así que, ante tal desmesurada actividad, me he dicho que me iba a escribir el blog, porque esta es una anécdota tontorrona como cualquier otra y bien vale escribirla a las 4 de la mañana. Todo sea porque estoy escuchando Carmina Burana y demás.
Y os preguntaréis que qué coño hago aquí, conectada y escribiendo polladas en internet a estas horas de la mañana? Yo también me lo pregunto, así que si alguien tiene la respuesta, por favor, contáctenme al 555-3575, gracias.
No, ya en serio, es que Chris me ha llamado por teléfono a las 1:40 de la mañana. A ver si consigo explicar esto para que tenga algo de sentido. Chris le dejó sus llaves a Mick (que viven juntos porque, como ya sabéis, Chris se fue de está casa hará un mes o más) porque Mick perdió las suyas. Pero esta noche, no salieron juntos. Así que cuando Chris volvió a su casa, no tenía llaves. Llamó a la puerta y a los teléfonos de sus dos compañeros de piso, Mick y René, pero ninguno de los dos respondió. Así que se vino aquí. Que no hay problema ninguno, entendedme, como si fuera su casa. En fin, que me levanto, le abro la puerta y me cuenta, poco después, que se ha dejado a Patrick dios sabe donde y que este tampoco tiene donde quedarse. Algo pasaría que Patrick no quería venir a dormir aquí, se creería que le iba a violar o algo así, angelico. La cosa es que al final accedió porque le cogí el teléfono a Chris y le dije: Mira, sólo tienes dos opciones, o mueves tu culo irlandés aquí o duermes en la calle. Así que hemos tenido que esperar otra media hora a que el señorito se presentase. Yo, tan pancha, me eché en el sofá con Chris, medio dormidos los dos, él más que yo. Pero amos, como dormir con mi hermano, que si no, no me hubiera echado con él, una no es tonta del todo.
En fin, que Patrick llegó, llamó a la ventana, que no a la puerta y me vio levantarme del sofá. Sólo ahora me doy cuenta de lo que me preguntó cuando le abrí (Chris ya estaba como un tronco) y era si estaba durmiendo con un tío en el sofá. Es que el pobre no se dio cuenta de que era Chris. Después, cerré la puerta con llave y me largué a dormir, buenas noches mediante. Pero es que se tiraron una hora de cháchara. No es que hablaran muy alto, pero hay veces que cualquier cosa me toca las narices al dormir. Y nada, desde entonces ando dando vueltas en la cama.
Así que, ante tal desmesurada actividad, me he dicho que me iba a escribir el blog, porque esta es una anécdota tontorrona como cualquier otra y bien vale escribirla a las 4 de la mañana. Todo sea porque estoy escuchando Carmina Burana y demás.





