Cuadernos de despotricamiento
Como acabo de dejar un nuevo y suculento mensaje en mi cuaderno de despotricamiento personal y que ya habíamos tocado el tema donde Charlotte, he decidido hablar un poco sobre esta clase de desahogos autocreados.
Un cuaderno de desahogo DEBE ser un cuaderno de verdad, con su papel y todo, en el que se escribe, inevitablemente, a mano. Esto es esencial y muy importante porque permite hacer dibujos y señales, muchas veces algo sangrientos o agresivos. Esto se debe al propósito esencial de este tipo de cuadernos: despotricar contra alguien o alguienes. Y como diría Superbambi (más conocido como Zetapé), suele ser injusto, innecesario... y yo diría que hasta ilegal. Porque si esa o esas personas llegasen jamás a leerlas, se ofenderían y mucho. Además, con toda la razón, porque por lo general reciben en esas páginas el mayor número de insultos y malos pensamientos por centímetro cuadrado. Y uno sabe, en el fondo de sí mismo, que realmente no piensa todo eso de él/ella/ellos/ellas, pero que, si no lo suelta, donde sea, revienta. Y es mucho mejor soltar esa clase de estupideces -exageradas la mayor parte de las veces, otras no- en un papel que a la persona/s a los que se dirigen. Después, una queda relajada y desahogada -follá y desfogá- y puede seguir viviendo y siendo mona y adorable con todo el mundo, aparte de eludir cabreos descomunales o depresiones insufribles.
Así que eso he hecho esta tarde, despotricar un rato. Ya me encuentro mucho mejor.
Un cuaderno de desahogo DEBE ser un cuaderno de verdad, con su papel y todo, en el que se escribe, inevitablemente, a mano. Esto es esencial y muy importante porque permite hacer dibujos y señales, muchas veces algo sangrientos o agresivos. Esto se debe al propósito esencial de este tipo de cuadernos: despotricar contra alguien o alguienes. Y como diría Superbambi (más conocido como Zetapé), suele ser injusto, innecesario... y yo diría que hasta ilegal. Porque si esa o esas personas llegasen jamás a leerlas, se ofenderían y mucho. Además, con toda la razón, porque por lo general reciben en esas páginas el mayor número de insultos y malos pensamientos por centímetro cuadrado. Y uno sabe, en el fondo de sí mismo, que realmente no piensa todo eso de él/ella/ellos/ellas, pero que, si no lo suelta, donde sea, revienta. Y es mucho mejor soltar esa clase de estupideces -exageradas la mayor parte de las veces, otras no- en un papel que a la persona/s a los que se dirigen. Después, una queda relajada y desahogada -follá y desfogá- y puede seguir viviendo y siendo mona y adorable con todo el mundo, aparte de eludir cabreos descomunales o depresiones insufribles.
Así que eso he hecho esta tarde, despotricar un rato. Ya me encuentro mucho mejor.
Comentario:
Aunque patentarlo no es mala idea. A la derecha de cada página, un recuadro en blanco donde plasmar artísticamente tu odio, acompañado, además, por algunas sugerencias, jajajaja
Comentario:
Yo sólo trato de que no los lea nadie más que yo, jajajaja. Es más práctico.
Comentario:
Deberíamos patentarlos y venderlos como producto novedoso en el Corte Inglés. De todos modos en mis cuadernos de despotricamiento nunca pongo nombres, y suelen ser más en contra de cosas o sentimientos en general que de personas (es lo malo de generalizar, que el desahogo es menor).
Comentario:
Ya te digo. Aunque a veces me da un poco de pena por los pobres aludidos, jajaja
Comentario:
jejejejejeje, quien no tiene uno de esos....





