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Viajando en escoba
Viajes y tribulaciones de una francesa que no para quieta en un país o en otro.
Acerca de
Yo, mis aficiones, mis gustos, mi foto... ahm... pues yo: un orgullo desmedido en un cuerpo en el que escasamente cabría un orgullo pequeño, injusticias de la naturaleza. Mis aficiones: leer, leer, leer, dibujar, dibujar, dibujar y escribir, también. Mis gustos: El color negro, el rojo, los domingos por la tarde, las noches de luna llena, la brujería, la mitología celta, las leyendas artúricas, el cine, adoro el cine. En cuanto a mi foto, la imaginación es poderosa, ya que no se ve muy bien.
Sindicación
 
Charlas alrededor del fregadero.
Ayer por la noche, después de la cena de despedida de Chris, salimos algunos al pub de la esquina. Rita (Austria), Elric y Clément (France), María, Raquel y yo (España).
Nunca he mencionado a Elric porque no se puede decir que lo veamos mucho. Pero, para que os hagáis una idea, es metro noventa y cuatro de veinteañero francés, bastante guapo, majo y con unas manos enormes (a buen entendedor...)
La cuestión es que el chico va a por Rita, que se los lleva a todos de calle... menos a los que a ella le interesan. En fin, que parecía haber buen rollo. Ya justo antes de irnos, decidimos quedarnos en la planta baja a tomar la última copa y, como la cosa iba bien, Raquel, María y yo nos retiramos (todo menos discretamente) (Clément se había ido mucho antes) al baño. Y allí nos quedamos, charlando y cotilleando acerca de ellos alrededor del cuarto de baño. Y pasó algo que, entre muchas otras cosas, no juega mucho en favor de la inteligencia de las irlandesas. Una mujer entró el baño y tras hacer sus necesidades fue a lavarse las manos. Por una razón que desconocemos (borrachera, ceguera congénita o estupidez), se intentó secar las manos en la boquilla del expendedor de condones. Claro, cuando la mujer vio que eso no echaba aire por mucho que metiera las manos, lo intentó directamente por debajo de la máquina tras lo cual procedió a buscar algún tipo de interruptor en los lados del aparato. Mientras tanto, María se había apartado de la pared para que la mujer pudiera ver el aparatejo, pero nada.
Y el aparato se las trae. Ya nos habíamos encontrado con ese tipo de aparato ese mismo día en otro pub. Eso es un secador de pelo de camello, porque, señor, menuda potencia. He tenido aspiradoras que hacían menos ruido. Es que la piel se te revoluciona y te hace olas (y no exagero). Más que un secador, es un tratamiento anticelulítico, lo que pasa es que queda un poco mal meter el culo debajo del secador de manos en un baño público.
En fin, tras media hora sospechosa en el baño, volvimos al lugar de los hechos... o de los no hechos, porque ahí no había pasado nada. Pero nada de nada...
Luego Rita me comentó que no le gusta que la besen en público porque había tenido una experiencia traumática en el instituto con unos rumores muy feos sobre ella. Es que los 16 son muy duros. A lo que yo le contesté que si se deja que los rumores o el-qué-dirán influya en nuestro comportamiento, al final, dejaríamos de vivir... Lo cual no significa que al final salga con el pobre chico.
 
Comentario:
se los lleva a todos de calle... menos a los que a ella le interesan.
eso me encanto jajajajjaja, suele pasar. pq sera? jiji
muy chulo tu cuento, gracias
No