San Sebastián en San Sebastián

Por ser suave, nunca me ha gustado mucho la canción 20 de enero, de LODVG, pero desde que en Septiembre me contaron que era una fiesta en la que era típico comer sopas de ajo, me picó la curiosidad... Como dicen que quien se pica, ajos come... pues eso. Estaba yo con el toletole de ir a San Sebastián en San Sebastián, con el capricho de meterme unas sopas entre pecho y espalda.
Supongo que todos tenemos un rico mundo interior. Yo sólo sé que algunos lo tenemos rico, rico... Era la hora de desayunar y aún no tenía nada claro si subirme o no. Desde el martes dudaba de la conveniencia del viaje. Pero, claro... puestos a no tener nada claro, no me pareció ni justo ni de recibo tener que esperarme un año para poder verme la tamborrada. Sobre todo porque lo mismo en un año me da por otra cosa... Así es que llamé a Ferdi, que ha nacido allí, por si me podía recomendar algún sitio donde hacer noche. Ley de Murphy... Le pareció gracioso el salamancazo (creo que ya he explicado, aquí o en el fotolog, que consiste en no decidir nada hasta el último momento... Un poco el antiyo, pero que me ha funcionado muy bien) pero no lo suficiente para subirse. Y como, aunque nació en Sanse, vivió en Bilbao hasta que se vino a los madriles, sólo me pudo recomendar que buscara algo por el barrio de Amara. Unos telefonazos a unos números encontrados en internet me dejaron clarito, por un lado, que la ciudad estaba hasta las trancas y que no quedan apenas profesionales en la hospedería. No obstante, solventé el tema con cabezonería (mi fuerte).
Cogí el bus: Nos pusieron Oceans 11 y Oceans 12... Creo que la segunda es un pestiño aunque no le hice gran caso, la verdad, pero la resolución me parece tramposa, tramposa... Bonita parada a medio camino, junto a un río. Llegamos puntuales.
Desde la estación, cogí la verita del río y fui caminando hacia lo que parecía el centro (intuición de uno)... Eché varias fotos con el teléfono. Sin saberlo, pasé frente a la estación de tren. Y todo pa'lante... En el bolsillo tenía una hoja con varias direcciones de sitios que podían estar "entretenidos". No voy a decir que no me sirviera de nada pero ya podían haberla actualizado un poco... De la más de media docena de sitios que venían, sólo dos eran lo que prometían (jeje) pero, bueno, esa hoja no era mi meta en ese momento.
San Sebastián es alucinante... una vez que llegas, claro, porque la inexistente "estación" de autobuses (es más bien una parada) no presagiaba nada bueno... Ni puesto de información, ni taquillas abiertas... Nada que me dejara claro el horario del día siguiente. Eso sí, está en Amara. Ya algo me sonaba (gracias Ferdi...).
Entré en el primero de los bares de mi lista, para hacerme un café de camino a "lo viejo" (que para rizar el rizo, y para dar la nota con respecto al resto de ciudades, no es lo mismo que el centro), gracias a las indicaciones de un guardia de movilidad que parecía un guardia de amabilidad... Me atendieron a las mil maravillas, poniendo mi lista al día a la vez que mi café (¡por uno cincuenta!) y suma y sigue...
Tras llegar a la plaza de la "consti" (que, dicho sea de paso, con tanta nación no tengo claro a qué consti se refiere) y dar por imposible ver algo con comodidad allá me escabullí del jaleo por una calle llenita de garitos que daba a la Concha. La vista me dejó sin respiración. Frente a mi una roca iluminada que, de bonita, parecía de cartón, un faro con una luz que tan pronto me daba como se iba... Miro a mi derecha y una especie de acantilado y, subiendo la vista... Lo que yo pensaba que era un San Sebastián iluminado y que me parece (por lo que me dijeron después) que es un Sagrado Corazón (¿?) Sentado en un banco, junto a un furgón de la ertzaintza veía a toda la chiquillería, como de botellón... Un buen rollo...
...que se jodió en un par de mensajes de móvil. Si eres según cómo, un par de mensajes te pueden dejar en un estado más lamentable que el del santo que da nombre a esta ciudad conchuda (jeje...) pero te pones a andar y empiezas a oir tambores, y lo que no son tambores... y el chakra del corazón se deja ir, mientras se cura solito, y te llenas de la alegría de una ciudad llena de gente vestida de cocinero tocando tambores y unas maderitas como la de la foto (los de a pie) que no llegan a serlo... Desde que la Navidad no es Navidad no he sentido nada igual.
Según me pusieron como un trapito, me di cuenta de que no había cenado... así es que decidí probar si el primer garito de mi nueva lista era un café, con algo de suerte. La tuve y no la tuve porque era más tipo discopub pero... me echaron una mirada de esas que te levantan la moral en un plis... Probé a buscar el segundo sitio de la lista y, como me indicaron mal la calle, en el camino me puse a charlar con el director de los tamborreros de la asociación que queda en la calle de atrás de este primer antro. Me dijo que en seguida se iban a juntar con otra tamborrada y yo le dije que quería hacerme un café. Me dijo que este "en seguida" era como poco media hora (jeje) así es que quedé en pasarme después.
El segundo sitio tampoco resultó ser un café y, de camino, me encontré con dos chicas de Irún que, según me estaban preguntando por una calle se dieron cuenta de que yo tampoco era de allí -pero preguntad- les dije- que llevo tanto dando vueltas que lo mismo os puedo ayudar- Y así fue: Iban al mismo sitio que yo así es que nos hicimos unas risas. Cuando vi de qué iba el garito me despedí de ellas porque quería picar algo -Si quieres te doy un par de magdalenas que llevo en el bolso- me dijo una... Voy a empezar a confiar más en la bondad de los desconocidos.
Buscando un sitio donde picar (entré en un par de sitios que anunciaban sopas de ajo y caldos caseros, pero tenían la cocina cerrada) acabé frente a la Concha... Qué bien suena el mar en San Sebastián... Y qué bonito lo iluminan de noche... Una alemana me pidió fuego y, cuando se lo di, me dijo que era un encanto... Supongo que la mala leche sube el guapo (je,je...) Volví al primer antro, después de ver la tamborrada de mi "amigo" tocando con la vecina (lo prometido es deuda) y me tomé un café (¡a la una de la mañana!) Los dos camareros de mayor edad (supongo que los dueños) estuvieron de lo más simpáticos conmigo, hablándome de cómo funcionaba su garito (decían de él que era como un ajedrez, por cómo se movía la gente de aquí para allá, hablando con unos y con otros... Un señor junto a mi se reía y dijo que más bien era un dominó, broma que yo no entendí pero que les hizo a los tres mucha gracia)
Y ya todo fue de bien en mejor... Volví al segundo garito y allí estaba Pablo, de Pamplona, con sus amigos... Me los presentó y ya me quedé con ellos, ronda va, risa viene... La persona que me había echado el ojo en el sitio anterior, al principio de la noche, me echó dos tientos pero (jeje...) no sé... supongo que llevaba pocas copas para cagarla tanto (jeje... y no estaba nada, nada mal...) Los amigos de Pablo se fueron a dormir pero nosotros seguimos...
Nuevo cambio de local... Y más conocidos, de Madrid y más allá... y más risas... y más... ¡piropos! Je,je... Una tía que estaba en un grupo de cuatro me entró, y luego la amiga... Aunque se cortaron cuando un desconocido me plantó un morreo sin venir a qué... Je,je... Bueno, me había estado mirando toda la noche y dos veces que pasó, dos roces que me dió... Supongo que el que calla otorga y, alguna copa después se animó... Pablo, que me conoce, todo boquiabierto... Yo, sin palabras, igual que él...
El garito lo cerramos nosotros dos. Y un chico de Vitoria llamado Diego con su amigo (creo que él sí era de Sanse pero no lo dijo). Hablando de lo divino y de lo humano... De lo complicados que somos y... blablablá, blablablá... Muy buen rollo.
A la Bataplán ya no quise llegar... Me lo había pasado tan bien que no quise alargar más de la cuenta. Me despedí de ellos y para la estación de tren con desayuno por el camino...
Ayer, muy extraño, pero con una siestecita tuve bastante... luego me hice un par de pelis en casa de Paco con él y Chari. Pero qué bien... Y hoy, ya sí que sí... he puesto en práctica uno de los consejos de Diego para darme placer a mi mismo...
Desayunar y volver a acostarme, malpensados...
Besitos...
pd. Sólo me faltó una baqueta más para conseguirme un kit de ¿tamborrero?
Para bien y para mal, hoy me siento txiki total... Si tan sólo hubiera podido tomarme una sopa de ajo... je,je...
Supongo que ahora tocan abrazos.





