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Los versos de Fray Josepho
Poesía satírica
Acerca de
La identidad de Fray Josepho es un secreto celosamente guardado.
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Fray Josepho en...
Sindicación
 
La ministra inspirada


Ministra entre todas la más estupenda
–cuyo claro ingenio con soltura doma
del hombre el rebelde, mezquino idïoma–
es, sin duda alguna, la de la Vivienda.
Trovadora fértil, irradia emociones
y, próvida, ofrenda
sus frases geniales,
como “soluciones
habitacionales”.

Su plectro proviene del agro extremeño,
de allá donde canta Rodríguez Ibarra
(que es otro poeta de musa bizarra,
medio de bellota, medio de diseño).
Allí se acrisolan nobles expresiones
de asunto halagüeño
y acentos sociales,
como “soluciones
habitacionales”.

La envidia iracunda de negra silueta,
ante tu talento, ponzoñosa, brota;
y se oyen infamias –”ministra de cuota”–
del eterno fascio que nada respeta.
Mas ellos son torpes, biliosos, ramplones...
¡y tú eres poeta!,
¡y tú sí que vales!...
con tus “soluciones
habitacionales”.

La derecha infecta dice “casa”, “piso”,
toscas y anticuadas palabras inanes;
tú, ministra, apártate de tales patanes,
mas sin desviarte de tu compromiso.
Y expresa, garbosa, tus progres nociones
con verbo preciso
y términos tales
como “soluciones
habitacionales”.

Me gustas, gallarda ministra Trujillo,
y envidio a tu ilustre jefe Zapatero.
Y a veces lamento ser miembro del clero,
pues ante tu verbo tiemblo, trastabillo,
y, pese a mis votos, tengo tentaciones
–igual que un chiquillo–
de encuentros carnales...
¡en tus “soluciones
habitacionales”!
 
Aleluyas de la boda
Frívola está la musa del rapsoda
en estas aleluyas de la boda.

Son pinceladas breves, instantáneas,
benignas, baladíes, misceláneas...

Gallardín puso flores y guirnaldas,
pero evitó banderas rojigualdas.

La lluvia en fastidiar, terca, se afana:
¡qué puñetera y qué republicana!

La gente sufre el llanto de los cielos
y de los invitados tiene celos.

Ágata, tricolor, con Pedrojota,
ataviada llegó de chirigota.

Con su esposa contrasta Federico:
ella es mucho más guapa y él, más chico.

Llevó Trini Jiménez, muy simbólica,
por pamela una antena parabólica.

Sonsoles lució atuendo sobrio y fino,
que marcaba su “eterno femenino”.

En cambio, Ana Botella, mostró gala
de entre ex Primera Dama y concejala.

A Cándido, el baranda de ugeté,
el sueldo no le da para chaqué.

Qué decepción: no se dejaron ver
–por no estar invitados– los Boyer.

Flaco lo vi... Permitan que sospeche:
¿no seguirá algún plan este Ibarreche?

Felipe Juan Froilán, infante blondo,
practicó con sus primas el taekwondo.

Al elegir color, qué mala pata
tuvo Marichalar con su corbata.

El Príncipe de Gales a Camila
no la llevó, pese a que le encandila.

Carolina, princesa monegasca,
se dejó a su marido en una tasca.

Aunque es buen mozo el Príncipe Español,
más de un palmo le saca Pau Gasol.

Muy lejos se mostraron de lujurias
sus Altezas los Príncipes de Asturias.

A la gente está claro que le choca
que evitaran los besos en la boca.

¿Lágrimas echó el Rey? Quizá unas cuantas;
pero echó muchas más con las Infantas.

Y, hablando de los novios, es justicia
proclamar la belleza de Letizia.

No soy gay; que la duda se disipe...
¡pero también es guapo don Felipe!

Y, cómo no, les pido –si me leen–
¡que se pongan a ello y que procreen!

 
El logotipo de la boda
El exquisito alcalde madrileño
encargó diseñar un logotipo
a un señor, un sujeto, un menda, un tipo,
que a la labor se puso con empeño.

Ni la faena artística desdeño
ni de su hondo misterio participo;
ni sé si repartió con un equipo
o él solo recibió por tal diseño.

¿Han visto el logotipo? ¿Lo describo?
¿Les cuento sus estéticas finuras
sin que mi torpe verbo las blasfeme?

Intentaré ser claro y expresivo
y encarnar en un verso sus honduras:
El logotipo es sólo... ¡una gran eme!
 
Ausencias en la boda
El independentismo y la ultraizquierda
–tropa cerril, arisca y chabacana–
faltarán a la boda esta semana,
pues no son los Borbones de su cuerda.

Quien no quiera acudir, que se lo pierda;
cada uno va donde le da la gana...
Pero, aunque nuestro Rey se llame a andana,
yo mandaba a estos tíos a la mierda.

Y es que con Zetapé se ensoberbecen,
y, hechos a la pancarta, consideran
que han de mostrarse hirsutos y muy malos...

Afectados mindundis me parecen,
y no descarto yo que sólo quieran
ahorrarse –pura roña– los regalos.
 
Biútiful dey. May inglis is veri bad
Siempre dices la verdad,
al carbonero o al rey:
–“May inglis is veri bad;
hace muy biútiful dey”.


En política exterior
hay que cambiar el talante
y echar siempre por delante
mansedumbre, paz y amor.
Y al guiri negociador
decirle con humildad:
–“May inglis is veri bad”.

No es torpeza, sino audacia;
no es tosquedad: es viveza.
Ha nacido en tu cabeza
una nueva diplomacia,
y arguyes, con la eficacia
de un estadista de ley:
–“Hace muy biútiful dey”.

En Rabat como en Bruselas,
en Nueva York o Estrasburgo:
cual un moderno Licurgo,
Zapatero, te revelas.
Y dices, cuando recelas
alguna contrariedad:
–“May inglis is veri bad”.

Tus pactos son indoloros,
pues no reparas en gastos:
si Aznar era el As de Bastos
tú eres la Sota de Oros.
¿Dicen que sobran los toros?
Seamos, pues, como el buey:
–“Hace muy biútiful dey”.

Que vuelvan de Iraq las tropas
con la más urgente prisa.
Y pon tu linda sonrisa
si con Bush o Blair te topas.
Invítales a unas copas
y diles con claridad:
–“May inglis is veri bad”.

Mas la sonrisa más tierna,
te la ha de ofrecer Chirac:
–“Te has getigado de Igaq:
¡Tge bian: así se gobiegna!
¡Qué yolí, la España Etegna!
Muchos gecuegdos al Gey”.
–“Megsí, Jacques. Biútiful dey”.

 
Seguidillas de la LOGSE


Un alumno dormita;
otro se rasca;
otro –dedo en las napias–
se desatasca.
Otro está ciego
(de canutos, se entiende):
clase de Griego.

Una alumna nos muestra
su canalillo;
otra exhibe el ombligo
con un zarcillo.
Pintas sabáticas...
Pero estamos en clase
de Matemáticas.

Una alumna gallea,
borde y chulesca,
mientras otros, sañudos,
montan la gresca.
Y, ciclotímica,
la profesora calla...:
clase de Química.

La didáctica lúdica:
brisca, rentoy,
tres en raya, strip-poker,
damas, game boy...
El profe, en coma.
Suele pasar a veces:
clase de Idioma.

Cuando escribe sus frases
en la pizarra,
nadie lee ni atiende:
reina la farra.
Qué pronto mengua
la dignidad del pobre
profe de Lengua...

Dos alumnos que trotan
echan el bofe;
los demás sólo corren
si mira el profe.
Idiosincrasia
de los adolescentes
cuando hay Gimnasia.

Antes de entrar en clase,
de forma aviesa,
han echado gargajos
sobre la mesa.
Cuánto cabrón
debe aguantar el profe
de Religión.

A la clase siguiente
hay más gargajos
y, por los suelos, sobras
de comistrajos.
Blasfematoria
es la queja iracunda
del que da Historia.

Los alumnos en clase,
protervos, gritan.
Vocingleros y bárbaros,
se desgañitan.
Y, en el motín,
silencioso, solloza
el de Latín.

Mientras el profe explica
los gonococos,
los alumnos, más prácticos,
se sacan mocos.
Irreverencias
que suceden en plena
clase de Ciencias.

Los alumnos contemplan,
sin gran bochorno,
las imágenes lúbricas
de una web porno.
Psicosomática
va a resultar la úlcera
del de Informática.

Un alumno a otro alumno
le da un mamporro
y le quita el bocata
por todo el morro.
El choriceo
no sucede en la clase:
¡llegó el recreo!