Agresión fascista en el agro extremeño
Mi musa de nuevo, voluble y bizarra,
de cuyos caprichos jamás soy el dueño,
me lleva a la taifa donde impera Ibarra,
el bellotakari del agro extremeño.
Entre las encinas de aquellas dehesas,
hozan los gorrinos, nobles y selectos,
y, como vibrantes y aladas pavesas,
zumban retozones millares de insectos.
Por aquellos campos de pasto y bellota,
un día de agosto, entre los jarales,
se daba un paseo la ministricuota
de las soluciones habitacionales.
Un invertebrado, taimado y avieso
—ya habrá un entomólogo que lo catalogue
como alguna especie hostil al progreso—,
conoció a Trujillo (tal vez por el Vogue)...
Y en la Excelentísima se posó el bichejo;
el tóxico dardo le clavó en el cutis;
y, dejando hundido su cobarde rejo,
agitó las alas, voló e hizo mutis.
Así son los bichos fachas y cabrones,
que en vez de picarles a cerdos (o a cerdas)
prefieren hacer sus torpes punciones
en las tiernas carnes de nuestras izquierdas.
La cuotiministra, campestre y bucólica,
bajo su epidermis sintió la toxina
que instiló la inicua criatura diabólica,
y soltó un “¡Recórcholis!” (porque ella es muy fina).
¡Maldito bichejo, mil veces maldito,
teledirigido por algún pepero,
maldita tu estirpe, insecto cabrito,
fascista, retrógrado, reaccionario y fiero!
Mas desenvolverse frente a la desgracia
es talante propio de quien nos gobierna,
y el Ejecutivo tiene la eficacia
propia de una España social y moderna.
Cuando a una ministra pica un himenóptero,
se hace lo más rápido, conveniente y práctico:
mandarle a unos médicos en un helicóptero,
por si acaso hubiera shock anafiláctico.
Y ya, felizmente renovada y sana,
de vuelta al despacho la tenemos hoy;
pues su piel —lo dije hace una semana—
tiene que estar tersa si sale en Play Boy.
de cuyos caprichos jamás soy el dueño,
me lleva a la taifa donde impera Ibarra,
el bellotakari del agro extremeño.
Entre las encinas de aquellas dehesas,
hozan los gorrinos, nobles y selectos,
y, como vibrantes y aladas pavesas,
zumban retozones millares de insectos.
Por aquellos campos de pasto y bellota,
un día de agosto, entre los jarales,
se daba un paseo la ministricuota
de las soluciones habitacionales.
Un invertebrado, taimado y avieso
—ya habrá un entomólogo que lo catalogue
como alguna especie hostil al progreso—,
conoció a Trujillo (tal vez por el Vogue)...
Y en la Excelentísima se posó el bichejo;
el tóxico dardo le clavó en el cutis;
y, dejando hundido su cobarde rejo,
agitó las alas, voló e hizo mutis.
Así son los bichos fachas y cabrones,
que en vez de picarles a cerdos (o a cerdas)
prefieren hacer sus torpes punciones
en las tiernas carnes de nuestras izquierdas.
La cuotiministra, campestre y bucólica,
bajo su epidermis sintió la toxina
que instiló la inicua criatura diabólica,
y soltó un “¡Recórcholis!” (porque ella es muy fina).
¡Maldito bichejo, mil veces maldito,
teledirigido por algún pepero,
maldita tu estirpe, insecto cabrito,
fascista, retrógrado, reaccionario y fiero!
Mas desenvolverse frente a la desgracia
es talante propio de quien nos gobierna,
y el Ejecutivo tiene la eficacia
propia de una España social y moderna.
Cuando a una ministra pica un himenóptero,
se hace lo más rápido, conveniente y práctico:
mandarle a unos médicos en un helicóptero,
por si acaso hubiera shock anafiláctico.
Y ya, felizmente renovada y sana,
de vuelta al despacho la tenemos hoy;
pues su piel —lo dije hace una semana—
tiene que estar tersa si sale en Play Boy.
El imparable avance de la Historia
La envidia más cochina les corroe
a Vidal, de la Cierva y Pío Moa,
pues con ministricuotas en la proa
la Historia avanza gracias al pesoe.
Que la SER las ensalce y que las loe;
que Caffarel también se una a la loa:
¡qué gran hito, posar en la Moncloa
y salir en el Vogue en vez del BOE!
Y, aunque ya mi lujuria cría moho,
me siento igual que un chico que hace COU
(o lo que en su lugar se estudie hoy):
mordisqueo mis uñas, me las roo,
esperando que al fin culmine el show,
y del Vogue se pasen al Play Boy.
a Vidal, de la Cierva y Pío Moa,
pues con ministricuotas en la proa
la Historia avanza gracias al pesoe.
Que la SER las ensalce y que las loe;
que Caffarel también se una a la loa:
¡qué gran hito, posar en la Moncloa
y salir en el Vogue en vez del BOE!
Y, aunque ya mi lujuria cría moho,
me siento igual que un chico que hace COU
(o lo que en su lugar se estudie hoy):
mordisqueo mis uñas, me las roo,
esperando que al fin culmine el show,
y del Vogue se pasen al Play Boy.
Fraga perpetuo
¿Quién rige Galicia él solo?
Manolo.
¿Quién la reelección amaga?
Fraga.
¿Quién manda aunque se reencarne?
Iribarne.
No habrá en España Milicia,
Fútbol, Corte Inglés, Justicia,
Mundo, Demonio ni Carne;
tendrá bisnietos Letizia,
y continuará en Galicia
Manolo Fraga Iribarne.
Manolo.
¿Quién la reelección amaga?
Fraga.
¿Quién manda aunque se reencarne?
Iribarne.
No habrá en España Milicia,
Fútbol, Corte Inglés, Justicia,
Mundo, Demonio ni Carne;
tendrá bisnietos Letizia,
y continuará en Galicia
Manolo Fraga Iribarne.
Rodríguez, políglota
(A su llegada a Menorca, en rueda de prensa improvisada, una periodista preguntó en inglés a Rodríguez Zapatero por qué había escogido la isla para sus vacaciones. Con su habitual sonrisa y sin inmutarse, ZP respondió: “Yes”)
No eres como José Mari,
que, enclaustrado en la Moncloa,
ponía, adusto, la proa
al ínclito lendakari.
Tú —ikurriña y chistulari—
lo recibes en plan guay,
y no te sale un “nanay”,
sino que, en correcto euskera,
dices con voz placentera:
Bai.
El cenizo del bigote,
a partir de lo de Irak,
con el pulido Chirac
se agarró un fuerte rebote.
Tú, más sociable y noblote,
lo tratas de monamí
—como al sultán marroquí—
y le dices en gabacho
sin vergüenza y sin empacho:
Oui.
A Schröeder, líder germano,
no lo podía tragar
el intolerante Aznar.
Tú, risueño y campechano,
lo tratas como a un hermano,
pues su talante te va.
Y casi siempre te da,
entre risa y entre broma,
por responderle en su idioma:
Ja.
Aznarín, tipo intratable,
siempre, por facha y arisco,
estaba hecho un basilisco
con Pasqual, el Honorable.
Tú, en cambio, le echas un cable,
porque es que tú eres así;
y en cabal catalaní
(sin traductor simultáneo)
le sueltas un espontáneo:
Sí.
Y ante la prensa extranjera
muestras tu densenvoltura,
tu prudencia y tu soltura.
Sabes que de ti se espera
respuesta firme y sincera;
y si en el idioma inglés
quieren que la opinión des,
sobre no importa qué tema,
respondes, con mucha flema:
Yes.
El retrato
La farsa, el contubernio, la artimaña,
la hipocresía, el cálculo, el engaño,
el dolo, la recámara, el apaño,
la demagogia astuta y la campaña;
el truco, la engañifa, la patraña,
el complot marrullero y soterraño,
El País y la SER en el escaño,
la disimulación y la maraña;
el colmillo enroscado, la doblez,
la argucia y el ardid chiticallando,
la martingala, el plan, la mala baba;
la artera y colosal desfachatez,
la calva, la trastienda y el comando;
la cara dura. Insisto: Rubalcaba.





