Letrilla de la Gallizo
(Mercedes Gallizo, Directora General de Instituciones Penitenciarias —que desembarcó en el PSOE desde el PDNI de López Garrido— ha acumulado estas últimas semanas un número difícilmente superable de dislates)
¿Quién se fue de Izquierda Unida
junto con López Garrido,
y, ya en su nuevo partido,
cual giliprogre aguerrida,
a los delincuentes cuida
con fervor arrobadizo?
La Gallizo.
¿Quién a veintiún directores,
de repente, destituye;
nombra a amiguetes, y arguye
—sin salirle los colores—
que estos nuevos son mejores
por su carácter rojizo?
La Gallizo.
¿Quién, con talante simpático
y dulce como la miel,
de la prisión hace hotel,
mezquita o parque temático,
para el musulmán fanático,
el etarra y el chorizo?
La Gallizo.
¿Quién, con pródigo ademán,
concede las bibliotecas
de las cárceles batuecas,
para enseñar el Corán,
a cualquier mullah o imán
que se muestre antojadizo?
La Gallizo.
¿Quién defiende que el etarra
curse estudios superiores,
pese a que a los profesores
el pánico los desgarra?
¿Y quién se muestra bizarra
frente al profe asustadizo?
La Gallizo.
¿Quién desazona al guardián
pero embelesa a los reos?
¿Quén auspicia los paseos
que por la calle se dan
tipos como Luis Roldán,
que está endeble y enfermizo?
La Gallizo.
¿Quién no padece inquietud
cuando islamistas aviesos
intimidan a otros presos
con flagrante ilicitud,
y persiste en su actitud
y su proceder cenizo?
La Gallizo.
¿Y quién, ante la evidencia,
en vez de la dimisión,
sigue pegada al sillón
en insólita adherencia,
y alega, con insolencia,
que fue el Pepé el que lo hizo?
¡Pues quién va a ser! ¡La Gallizo!
Alianza de civilizaciones
(Información de La Razón del 15-10-2004: "Éxito de la diplomacia española: Mongolia es el primer país que apoya la ‘alianza de civilizaciones’ de Zapatero. El presidente de Mongolia manifestó al embajador español su apoyo sin fisuras a la ofensiva diplomática española para articular ese pacto".)
Una gran coalición, una familia,
se sacó Zetapé del portafolio,
para finiquitar el monopolio
que en Washington se arraiga y domicilia.
España con el orbe se concilia;
que tiemblen la White House y el Capitolio:
ya no podrá George Bush tirarse el folio,
y pobrecito de él, si no se afilia...
El mundo no tolera más abulia:
se hace preciso darle nuestro auxilio
en contra del Imperio que lo expolia.
Ya lo ensalza la SER en su tertulia:
"¡El Nuevo Orden Mundial, ¡el Gran Idilio!:
¡España forma alianza con Mongolia!"
(Pero el afán de eubolia*
me tiene taciturno y melancólico:
¿se ha de decir "mongol", o bien "mongólico"?)
[*eubolia.(Alterac. del gr. εuβουλiα, buen consejo).1. f. Virtud que ayuda a hablar convenientemente, y es una de las que pertenecen a la prudencia]
Una gran coalición, una familia,
se sacó Zetapé del portafolio,
para finiquitar el monopolio
que en Washington se arraiga y domicilia.
España con el orbe se concilia;
que tiemblen la White House y el Capitolio:
ya no podrá George Bush tirarse el folio,
y pobrecito de él, si no se afilia...
El mundo no tolera más abulia:
se hace preciso darle nuestro auxilio
en contra del Imperio que lo expolia.
Ya lo ensalza la SER en su tertulia:
"¡El Nuevo Orden Mundial, ¡el Gran Idilio!:
¡España forma alianza con Mongolia!"
(Pero el afán de eubolia*
me tiene taciturno y melancólico:
¿se ha de decir "mongol", o bien "mongólico"?)
[*eubolia.(Alterac. del gr. εuβουλiα, buen consejo).1. f. Virtud que ayuda a hablar convenientemente, y es una de las que pertenecen a la prudencia]
¿Quién hace todas estas cosas?
(Que el lector perspicaz adivine a qué importante político catalán me refiero)
Formar la martingala y el barullo,
jugar al laberinto y al embrollo,
soltarnos permanentemente el rollo
con ronco y enigmático murmullo.
Enmendarle la plana a Perogrullo,
crear la confusión, montar el pollo
y, apartándose siempre del meollo,
tomar al español por un capullo.
Manifestar ardor republicano,
pero hacerlo con tal galimatías,
que no lo entiende, en fin, ningún cristiano.
Y también estimar las monarquías
(por ser un gran adicto al Soberano:
al de Borbón y al de González Byass).
Formar la martingala y el barullo,
jugar al laberinto y al embrollo,
soltarnos permanentemente el rollo
con ronco y enigmático murmullo.
Enmendarle la plana a Perogrullo,
crear la confusión, montar el pollo
y, apartándose siempre del meollo,
tomar al español por un capullo.
Manifestar ardor republicano,
pero hacerlo con tal galimatías,
que no lo entiende, en fin, ningún cristiano.
Y también estimar las monarquías
(por ser un gran adicto al Soberano:
al de Borbón y al de González Byass).
San Segundo, mártir
Hoy te dedico mis versos, venerable San Segundo,
claro ejemplo de ascetismo, de abnegación y de fe.
Hace diecinueve siglos que abandonaste este mundo
y, a pesar de tanto tiempo, no has quedado demodé.
Sufriste cárcel, martirio, y preferiste la muerte
—te cortaron la cabeza— antes que la abjuración.
Fueron terribles los tiempos que te tocaron en suerte,
pero hoy gozas en el Cielo de la glorificación.
Nuestros tiempos son mejores sólo en algunos aspectos:
en el desarrollo técnico y el bienestar material;
pero somos tan crueles, tan mezquinos, tan abyectos...
y bastante menos íntegros en el terreno moral.
Y en la enseñanza, ¡Dios mío!, ahí sí que retrocedemos:
las nuevas generaciones nadan en la tosquedad,
las escuelas e institutos son fábricas de hacer memos
y los maestros, los pobres, carecen de autoridad.
La decadencia es tan grave, que —sic transit gloria mundi—
hoy, San Segundo, tu nombre puede llegarlo a tener
un mentecato, un mostrenco, un majadero, un mindundi...
o una ministra de cuota. Y qué le vamos a hacer.
claro ejemplo de ascetismo, de abnegación y de fe.
Hace diecinueve siglos que abandonaste este mundo
y, a pesar de tanto tiempo, no has quedado demodé.
Sufriste cárcel, martirio, y preferiste la muerte
—te cortaron la cabeza— antes que la abjuración.
Fueron terribles los tiempos que te tocaron en suerte,
pero hoy gozas en el Cielo de la glorificación.
Nuestros tiempos son mejores sólo en algunos aspectos:
en el desarrollo técnico y el bienestar material;
pero somos tan crueles, tan mezquinos, tan abyectos...
y bastante menos íntegros en el terreno moral.
Y en la enseñanza, ¡Dios mío!, ahí sí que retrocedemos:
las nuevas generaciones nadan en la tosquedad,
las escuelas e institutos son fábricas de hacer memos
y los maestros, los pobres, carecen de autoridad.
La decadencia es tan grave, que —sic transit gloria mundi—
hoy, San Segundo, tu nombre puede llegarlo a tener
un mentecato, un mostrenco, un majadero, un mindundi...
o una ministra de cuota. Y qué le vamos a hacer.





