logotipo

img_google
Los versos de Fray Josepho
Poesía satírica
Acerca de
La identidad de Fray Josepho es un secreto celosamente guardado.
Enlaces
Fray Josepho en...
Sindicación
 
Carmen Dixie


(Durante una sesión del Senado, la ministra Carmen Calvo fue interrogada por el senador Juan Van-Halen acerca de las medidas del Gobierno para frenar la crisis del cine español. Van-Halen recordó las buenas cifras de espectadores durante el Gobierno del PP y se refirió, sarcásticamente, a las opiniones de Carmen Calvo: “Periodo negro, Calvo dixit”. La ministra, en su turno de réplica, se mostró ofendida por no haber sido llamada “su señoría”, e increpó al senador diciendo que para ella, él “nunca será Van Halen Dixie ni Pixie, será su señoría”. La ministra se refería —no sé si los recuerdan— a aquellos traviesos ratones de dibujos animados, a los que el gato Jinks, con acento andaluz, perseguía incansablemente.)

Es tu cultura, Carmen, de viñeta;
tu ilustración, de cómic y tebeo;
tus saberes, migajas al voleo;
y tu Historia se queda en historieta.

Tu sapiencia, precaria y mal sujeta;
tu formación, de frívolo escarceo;
tu oratoria, bullanga y balbuceo;
y, en fin, tu erudición, a la violeta.

Ministra te nombraron por la cuota,
quizá por ser sectaria y boquirrota
y carecer de empachos ni rubores.

En ti se da la LOGSE avant la lettre,
y a lo que más alcanza tu caletre
es a lo de “marditos roedores”.
 
Los nombres de España
(Repertorio de modos de nombrar la bicha por parte de nacionalistas y otros acomplejados)

Una solución sencilla
que viene de maravilla
es que, de forma genérica,
y casi por muletilla
suelten “Península Ibérica”.

También —ellos son así—
si hay circunstancias que obligan,
con disimulo gilí
es habitual que digan,
en lugar de España, “aquí”.

A veces se dan gran maña,
en el mitin de campaña,
para emplear este ardid:
nombran la parte, “Madrid”,
y callan el todo, “España”.

Algún cabecilla vasco
para el que España es estorbo,
poniendo cara de asco
le dice —¡toma del frasco!—
“lo que hay al sur de Pancorbo”.

Y tampoco es inaudito
que en un insólito quiebro,
esa testa de chorlito
largue el modismo exquisito
de “más pabajo del Ebro”.

Decir “España” es suplicio
que siempre saca de quicio
a esquerros republicanos:
de ahí viene el artificio
de “Países Castellanos”.

Y hay que ver cómo ha arraigado
en los medios de Polanco
ese tapujo afectado
de llamar a España “Estado”
(igual, por cierto, que Franco).

España se le indigesta
al progre chisgarabís,
por eso lo contrarresta
con la horterez manifiesta
de llamarla “este país”.

Si la nombran, por despiste,
la desazón los aplasta,
pues España sólo existe
para insultarla, hacer chiste...
o para pedirle pasta.
 
Sociatina


Rafael está triste... ¿Qué le pasa a Simancas?
Con sintaxis pastosa, a barrancas y trancas,
su discurso político va tocando el violón,
Su futuro en el PSOE se ha tornado agua chirre,
y los palos dialécticos que le atiza a la Aguirre
son blandorros y febles, de frufrú y algodón.

No levanta cabeza, de vahído en desmayo,
desde aquel espectáculo que brindara Tamayo,
el dilecto discípulo del astuto Balbás.
Ya se afilan las dagas en la FSM,
y Simancas, el pobre, ve venir y se teme
que se acaban sus días como gris mandamás.

No ha encontrado las tramas de ladrillo y cemento
que, según afirmaba con colérico acento,
auspiciaba Esperanza y avalaba el PP.
Sin embargo, resulta —¡oh crüel paradoja!—
que en su progre modestia, tan incólume y roja,
especula Simancas con su propio chalé.

Coge un día y denuncia la “eutanasia masiva”
que Esperanza —nos dice— casi casi incentiva,
y que aplican galenos en un cierto hospital.
Y a la tarde declara: “¿Eutanasia? ¡Lo niego!
Donde dije que digo digo ahora que Diego:
¡que dimita Lamela, por hacerlo fatal!”

¿Qué motivo le impulsa a buscar rifirrafe
—Rafael es cenizo, Rafael es un gafe—
y pisar cada charco con denuedo febril?
¿Quién le echó mal de ojo? ¿Quién le puso un hechizo
—Rafael es un gafe, Rafael es cenizo—,
que lo vuelve insensato, desquiciado y cerril?
 
Romance de la pérdida del latín
No es el latín lengua muerta, / sino lengua asesinada. / Quiso matarla Solís, / cuando Franco gobernaba / (“Más deporte” —dijo el prócer, / que era natural de Cabra— / “y menos latín”. Y el tío / se quedó como unas Pascuas). / Luego, en el setenta y uno, / le asestó otra puñalada / un tal Villar Palasí, / también infausto jerarca / que puso Francisco Franco / para regir la enseñanza. / Pero al final la puntilla / se la dieron los sociatas, / bien entrados ya los años / de la España democrática. / Un tal Álvaro Marchesi, / Maravall, Javier Solana / con la ayuda, cómo no, / del artero Rubalcaba, / consumaron, con la LOGSE, / el fin de las lenguas clásicas. / Al pobre bachillerato / le aplicaron la eutanasia, / y encima nos lo vendieron / como una cosa fantástica, / una idea progresista / de extraordinaria eficacia: / aprender sin dar ni clavo / ni pegar un palo al agua. / El Latín quedó proscrito / y el Griego... no digo nada; / pero otras asignaturas / fueron también a hacer gárgaras: / de Historia sólo se da / la que le conviene al sátrapa / (el pretérito glorioso, / falseado, de su taifa). / Y en cuanto a la Geografía, / sólo la de la comarca: / que el mundo sea pequeño / y lo controle el baranda. / En fin, para qué seguir: / la enseñanza secundaria / se ha ido parvulizando, / la han ido dejando chata, / se ha quedado en doctrinilla, / en revoltijo tontaina, / en papanatismo lúdico / y en festival de chorradas. / Y dicen los inventores / de la doctrina logsiana / que aplicaron las ideas / de la modernidad laica. / La Revolución Francesa, / pero adaptada a las aulas: / Libertad, Fraternidad / e Igualdad. Qué tres palabras / tan dignas de admiración... / si no fueran mera farsa. / Libertad, para los golfos; / fraternidad, en vagancia; / e igualdad que, por supuesto, / es igualdad a la baja. / Análogos en burricie / y de idéntica ignorancia.

Pero hay quien saca provecho / de esta debacle didáctica, / porque Jesús de Polanco, / fundador de Santillana, /ha medrado con los cambios / desde la era autocrática. / Y así, con el dictador, / Polanco empezó a hacer pasta / vendiendo libros de texto / como churros y a mansalva. / Libros nuevos cada año, / polícroma exuberancia / de carísimos volúmenes... / de una utilidad escasa, / porque a más libros vendidos, / menos se exige en las aulas.

Y así iban las promociones / que en la LOGSE se educaban / dejando sus tiernas mentes, / como poco, malogradas, / cuando Pilar del Castillo / quiso mitigar el drama. / Pero Pilar pinchó en hueso, / porque las huestes zocatas / le saltaron, como fieras, / con demagógica saña. / Le dijeron, de momento, / que era retrógrada y facha, / y que cómo se atrevía / a organizar la enseñanza, / asunto del que la izquierda / se cree señora y ama. / Y consiguieron su meta / las hordas asilvestradas / de la pedabobería, / la zurdera y la mangancia. / Llegó al poder Zetapé, / y en menos que un gallo canta / dejó sin vigor la LOCE / antes de que se iniciara. / Y, como era de esperar, / vovemos a las andadas: / la LOGSE sigue aplicándose / y ya otra ley se prepara, / que, conociendo a estos tíos, / será, si cabe, más mala.

No es de extrañar, por lo tanto, / con esta instrucción tan parva / que han recibido los jóvenes / de las últimas hornadas, / que titulen los periódicos, / con énfasis y alharacas, / que hace cuatro o cinco años / quiso dimitir el Papa. / “Nunc dimittis” lo tomaron / como ‘dimisión cantada’... / El rábano por las hojas, / irreflexivos, agarran / y en enormes titulares / lo ponen en las portadas... / (He de decir, sin embargo, / que dos diarios se salvan: / éste en que ustedes me leen / y el catalán La Vanguardia.) / Pero lo del “nunc dimittis” / es sólo una circunstancia, / un detallito, un ejemplo, / que está lejos de ser pauta. / Sirve, eso sí, como síntoma / de que está la cosa mala. / Y tras enunciar la anécdota, / fray Josepho ya remata / este romance de hoy, / que demasiado se alarga. / No fue un romance jocoso, / pero es lo que se despacha. / Si han llegado hasta el final, / un saludo y muchas gracias.
 
Homenaje a Juan Pablo II


Este romance de hoy
no es un romance sarcástico,
ni lo he escrito para guasa,
para rechifla o escarnio.
Este romance de hoy
no es flagelo, azote o látigo,
no es caña, leña ni tunda,
no es golpe ni es estacazo.
No es un romance de broma,
ni es para pegarle un palo
a un ministro, a un presidente,
a un mandamás o a un tirano.
Este romance de hoy
no es gracioso, no es salado,
no es chistoso, no es bromista...
sino triste y cabizbajo.
No sé yo si estará bien,
pero es lo que me ha brotado
de las teclas del PC
y, como brotó, lo largo.
Este romance de hoy
me ha salido, por lo tanto,
como elegía, homenaje,
pésame, recuerdo y llanto
a ese hombre que se ha muerto
en Ciudad del Vaticano.
Es un romance mohíno
para llorar a Juan Pablo,
al Papa viajero, al hombre
cuya vida se ha apagado
y ha dejado estremecidos
los corazones cristianos.
E incluso los corazones
que tiran más bien a laicos.
Y corazones agnósticos,
y judíos, mahometanos,
y budistas. Y hasta ateos,
porque este Papa polaco
ha tenido la virtud
de ser, más que Papa, humano.
Y todo el mundo lo quiso
(salvo quien quiso... matarlo).
Este romance de hoy,
repito, es para Juan Pablo,
el que resistió el nazismo
cuando era sólo Karol,
e igualmente resistió
el comunismo tiránico
—pues Polonia, tristemente,
tuvo que sufrirlos ambos—.
Y, luego, cuando ascendió
al Sumo Pontificado,
logró —con su suavidad,
con su presencia de ánimo,
con su firmeza y su ejemplo—
tirar el muro nefasto
que partía en dos Europa,
opresivo y arbitrario.
Este romance de hoy
—no sé si es bueno o es malo—
es para el que se mantuvo
en Roma veintiséis años.
Para aquel que supo estar
igual arriba que abajo.
Para el el que se fue poniendo
viejo, enfermo y encorvado,
y paradójicamente
se fue también agrandando.
Este romance de hoy
no sé cómo terminarlo.
Sólo me sale decir:
descanse en paz, Padre Santo.
 
Romance de los abrazos
Abrazas al Hugo Chávez,
a Maradona, otro tanto;
abrazas a Néstor Kirchner,
quieres abrazar a Castro,
y abrazas, por abrazar,
a cualesquiera tiranos
que se te pongan a tiro
de estrujón y de arrumaco.
A Maradona, por cierto,
después de darle el abrazo,
le dijiste —así eres tú—
que te hallabas encantado
de trabar conocimiento
con el genial propietario
de aquella “Mano de Dios”
que no logró ver el árbitro.
La trampa, glorificada,
y el tramposo, celebrado.
Será cosa del talante,
pero, en fin, yo no lo capto.
El caso es que, José Luis,
tan cariñoso y simpático,
cuando fuiste a ver al Papa
(al llorado Padre Santo
que se acaba de morir
en Ciudad del Vaticano),
la mano no se la diste,
porque estabas lesionado.
¡Menuda contrariedad,
menudo accidente infausto
fue a pasarte justamente
en ese momento exacto!...
Las lenguas de doble filo,
los típicos malpensados,
dicen que fue un paripé
y que el esguince era falso,
y que lo que no querías
era la foto, el retrato
de tu manita cogida
por la del Papa Juan Pablo.
Pero esto es maledicencia,
habladuría y agravio.
Si lo suelto es simplemente
porque estoy interesado
en ir haciéndome fama
de venenoso y de cáustico.
Mas volvamos, Zetapé,
a aquello de los abrazos.
Abrazar, si bien se mira,
no tiene por qué ser malo.
Pero tú, sobre abrazar,
les vendes a los tiranos
armas de guerra, avioncitos,
helicópteros y barcos.
Esas cosas que les niegas
en Irak a los aliados,
las exportas al Gorila
con el mayor desparpajo.
Cosas de la Paz Perpetua
que nos estás preparando.
Porque las armas que vendes,
las vendes, que quede claro,
con talante progresista
y fines humanitarios.
Y te retrata El País
como héroe contemporáneo
que acabará con el hambre
en el mundo de un plumazo.
Pero ya eres, Presidente,
mayorista de artefactos
creados para la guerra,
representante de trastos
de los que usan los ejércitos
para ocasionar estragos.
En viajante de armamento,
Zapatero, te has quedado.
Menos grotesco sería
y menos desatinado
que ya que vas por el mundo
expendiendo y despachando,
y que te va ese rollete
de sonrisas y de abrazos,
hicieras escala en Cuba
a venderle a Fidel Castro
ollas exprés y neveras,
que es más revolucionario.