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Los versos de Fray Josepho
Poesía satírica
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La identidad de Fray Josepho es un secreto celosamente guardado.
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Letrilla del 11-M
Esta semana me he puesto al día y he acabado de leer todas las entregas de “Los enigmas del 11-M” de Luis del Pino. Por si alguien no lo ha hecho aún, desde aquí quiero recomendarlo vivamente, al igual que la serie de artículos sobre el mismo tema que ha publicado Fernando Múgica en El Mundo.
La verdad es que hasta ahora, salvo alguna alusión de pasada, había yo evitado escribir sobre el 11-M. El verso satírico no casa bien con la tragedia. No obstante, hoy he decidido abordarlo y he compuesto la letrilla que va a continuación. Como es lógico, me ha salido más amarga que otra cosa. Lo último que quisiera con ella es molestar a las víctimas y a los familiares, a quienes desde aquí presento mi respeto y ofrezco mi apoyo.

¡Hasta que un santo blasfeme
hace lo del 11-M!

¿Quién dice “todo se sabe”?
¿Quién jura “todo está claro”?
¿Quién desea un juez ignaro
que nunca el sumario acabe?
¿Quién intenta que se trabe
y a contracorriente reme
el que indaga el 11-M?

¿Quién odia a del Pino, Luis?
¿Quién a Múgica, Fernando?
¿Quién está manipulando
desde la SER y El País?
¿Quién suelta un agrio mentís
a todo lo que resqueme
que digan del 11-M?

¿Quién suicidó a los suicidas
del piso de Leganés?
¿Quién permitió en Avilés
actividades prohibidas?
¿Quién casi doscientas vidas
–en el infierno se queme–
segó en aquel 11-M?

¿Quién está mintiendo aquí?
¿Quién mintió en la comisión?
¿Quién le soplaba al soplón?
¿Por qué el sultán marroquí
no hace a la gendarmerie
que su diligencia extreme
en el asunto 11-M?

¿Quién seguir pistas impide?
¿Quién confunde al juez Del Olmo?
¿Quién no entrega, y ya es el colmo,
datos que Del Olmo pide?
¿Quién pretende que se olvide?
¿Quién que se esclarezca teme
el fondo del 11-M?
 
La tierra y la milicia


Para que la tierra cunda,
primero he de hacer la siembra.
La tierra, amigos, es hembra
que en recompensas abunda.
Pero cuando está infecunda
y sus frutos ambiciono,
no rinde si la abandono:
he de ararla, según creo.
Y, después del laboreo,
por supuesto, echar abono.

Hablando de la milicia,
siempre su razón de ser
es saber obedecer,
con honor y con justicia.
Pero si el poder desquicia
a la fuerza militar,
¿hay modo de gobernar
a nuestros hombres de guerra?
Pues, igual que con la tierra,
¡también a Bono hay que echar!
 
Los suevos y la enseñanza española
Rechifla general han causado las razones históricas con las que, en el proyecto de nuevo Estatuto para Galicia, el BNG defiende la autodeterminación de lo que ellos llaman nación gallega. Argumentan los aliados del PSOE que “la llegada de los suevos consolidó el marco político de un reino en Galicia”. Tal que así. Los chascarrillos se vienen a la boca casi sin querer.

Se podría pensar que estos delirios del BNG son tan disparatados que no merece la pena ni prestarles atención. Pero, ojo, que a la peligrosa situación actual nos ha llevado el adoctrinamiento en despropósitos similares, si no más descabellados, que, como ya sabemos, en el País Vasco y en Cataluña se ha venido practicando desde hace mucho tiempo. Pero lo peor es que también ha ocurrido en comunidades presuntamente no nacionalistas como Andalucía, Valencia, Baleares o Canarias. Y, por supuesto, en Galicia.

Porque lo de los suevos no es una fantasía que los ideólogos del Bloque hayan gestado últimamente sabe Dios en qué aquelarre o tormenta de ideas nazional-galleguista y que, aprovechando su situación de poder, estén lanzando ahora, cual globo sonda, a la opinión pública. No, esto viene de atrás. Está más arraigado de lo que se cree, y buena parte de la culpa la tiene el PP gallego. Sí, sí: el PP de Fraga de toda la vida, que ha gobernado en Galicia con mayoría absoluta hasta hace nada. El mismo que, entre otras cosas, en aras de un ridículo galleguismo sectario, se unió a las hordas nacionalistas contra Paco Vázquez y contra muchos ciudadanos gallegos, en el propósito de acabar con la ele de La Coruña, letra que ha llegado a ser el mascarón de proa del uso del español en esa región.

No sé si recuerdan que hace tiempo la Real Academia de Historia publicó un informe en el que se denunciaban los descuidos, los desprecios y las omisiones –cuando no las falsedades– que habían tomado carta de naturaleza en los programas educativos autonómicos de enseñanza secundaria. Uno de los datos que daba aquel informe era que en los institutos gallegos la Edad Media española prácticamente no se estudiaba, y en cambio, se le daba una gran importancia a… exacto: al reino suevo de Galicia.

La LOGSE es un desastre difícilmente superable. No cabe en la cabeza cómo la vagancia y la incultura se han podido fomentar de tal manera desde el poder. Aunque parece que ahora la LOE puede batir el triste récord, sobre todo en lo que toca a la cesión de competencias a las autonomías. Puede ser un buen momento para que el PP, el gran partido de la derecha española –el único partido español propiamente dicho– rectifique algunas actitudes y prácticas, y reconozca que también ellos, por desidia, por cobardía, por complejo o por mera estupidez, han contribuido al desbarajuste autonómico y educativo que vivimos.

El caso es que estaba intentando pergeñar algún versillo gracioso acerca de lo de los suevos cuando recordé que, ya en el año 2000, con motivo del informe de la Real Academia de Historia, había escrito yo unas quintillas sobre el asunto. Permítanme que me tome la libertad (digital) de repetirlas aquí. Con la esperanza de que sirvan para algo.

Con la LOGSE –¡qué delicia!–
soplan unos aires nuevos:
en la enseñanza en Galicia,
desde que el curso se inicia
sólo se tocan los suevos.

No se tocan los romanos
y, de los pueblos germanos
de los lejanos medievos,
ni visigodos ni alanos:
siempre se tocan los suevos.

Y de la Historia de España
estos galaicos mancebos
no estudian ninguna hazaña:
pues se les queda tamaña
al ladito de los suevos.

¡Ay!... Con esta trayectoria
de enseñanza obligatoria,
¿qué sabrán nuestros relevos,
si sólo en clase de Historia
suelen tocarse los suevos?
 
Don Evo


Su manera de hablar, suave y concisa;
ancha, cobriza y sólida, su cara;
su sangre, cien por cien de estirpe aimara,
y del Marx más añejo, su divisa.

Su jefe de campaña, el Grupo PRISA;
su ideólogo, Ernesto Ché Guevara,
y su intención política, muy clara
(pues jamás es traidor aquel que avisa).

Su cultivo, las hojas de la coca;
el perdón de las deudas, su bicoca;
sus agravios, de tiempos del Virrey.

Hugo Chávez y Castro, sus mentores,
y pérfidos, en fin, los asesores
que le han puesto, don Evo, su jersey.
 
Ovillejo de los abajofirmantes
Recientemente se ha publicado un manifiesto en apoyo al Estatuto catalán, entre cuyos firmantes figuran Rigoberta Menchú, Adolfo Pérez Esquivel y José Saramago. Desde luego, son tres de los más cotizados signatarios de manifiestos que hay en el mercado. Y es que cuando un partido de izquierda toca poder no tardan en acudir los santones de la progresía profesional a apoyar lo que haga falta. En este caso, para más inri, no es uno, sino tres los partidos gobernantes. El Tripartito sabrá mostrarse triplemente generoso con la grey antiimperialista, antiglobalizadora y antiyanqui. Siempre habrá conferencias, congresos, foros, encuentros… o, si no, pasta gansa directamente. Se cuenta que hay personajes que cuando firman no preguntan qué, sino cuánto. Bien mirado, no es tan diferente un manifiesto de un cheque. Si acaso, los cheques tienen la ventaja de la brevedad. Si yo fuera santón progre y me pidieran la firma para el Estatuto, lo que más me fastidiaría no es la rúbrica en sí, sino el hecho de tener que leerme el insoportable tocho. Pero… ¿quién dijo leer?

–¿Quién no ojeó siquiera la cubierta?
–Rigoberta.

–¿Quién raudo lo dejó en el anaquel?
–Esquivel.

–¿Y quién no lo empezó, ni hizo el amago?
–Saramago.

De entrada, he de decir que no los trago;
pero ni borrachuzos de vermut
ni tampoco siquiera previo pago,
se han leído el letárgico Estatut
Rigoberta, Esquivel y Saramago.
 
La fragata alegre

Yo quiero ser fragata de zocata
y hacer lo que me salga del paquete.
Yo quiero, por favor, que se me flete
para zarpar al Golfo, de regata.

Yo quiero ser benévola fragata
que en las aguas del Pérsico se mete.
Yo quiero ir con los USA del bracete,
en son de amor y paz: de eso se trata.

Yo no quiero la guerra, que es perversa,
y sí una España plácida y diversa,
cuyas banderas múltiples tremolo.

Yo quiero ser fragata de arco iris
y que en cubierta tomen sus daiquiris
los alegres amigos de Zerolo.
 
Ovillejos de la fragata


I

–¿Qué buque no es de regata?
–Fragata.

–¿En dónde se posiciona?
–En zona.

–¿Y qué intenciones encierra?
–De guerra.

Ya sin las tropas de tierra,
la guerra no es ilegal,
y es despliegue doctrinal
fragata en zona de guerra.


II

–¿A qué se hicieron al mar?
–A ayudar.

–¿Pero no era USA el coco?
–Un poco.

–¿Y a quién decían no hay mus?
–A Bush.

Sin la CNN Plus
y sin mayor controversia,
fueron al golfo de Persia
a ayudar un poco a Bush.


III

–¿Quién de la Armada es patrono?
–Bono.

–¿Qué órgano usar le disloca?
–La boca.

–¿Mas qué hace, si no hay medalla?
–Se calla.

Otra vez no da la talla:
durante el desbarajuste
y pillado en un embuste,
Bono la boca se calla.


IV

–Zetapé también se esconde.
–¿Dónde?

–¿En Doñana se hallará?
–Estará…

–¿Qué cosa exhibir descarta?
–La pancarta.

Bambi se oculta y se aparta,
y en la calle no se ven
los levantiscos Bardem…
¿Dónde estará la pancarta?


V

–¿Cómo estoy (sin más matiz)?
–Feliz.

–¿Qué año ha tomado el relevo?
–Año nuevo.

–¿Quiénes no son enemigos?
–Amigos.

Los bobos y ablandahígos
de la COPE están bien lejos.
Ya acabo mis ovillejos:
Feliz año nuevo, amigos.