Blanco y en botella (adivinanza)
¿Qué individuo zurupeto
de cabeza de chorlito
pronuncia esato, conflito,
corruto y anteproyeto,
con modales de paleto,
castellano cojitranco
y cara muy poco bella?
¡Blanco…
… y en botella!
¿Quién al adversario injuria
de manera sistemática,
iletrada y antipática,
y con su sectaria furia
(que despierta la lujuria
de las huestes de Polanko),
a la verdad atropella?
¡Blanco…
… y en botella!
¿Quién no es nadie sin su secta?
¿Quién es un trepa servil?
¿Quién con alma de reptil,
malevolente y abyecta,
de su frustración proyecta
frases de pata de banco
y cuchufletas de pella?
¡Blanco…
… y en botella!
¿Quién jamás tuvo una idea
y es sólo voz de su jefe?
¿Qué sujeto mequetrefe
embrolla, cascabelea,
engaña, miente, falsea
y, escorado al zurdo flanco,
a la sensatez degüella?
¡Blanco…
… y en botella!
¿Quién no logra terminar
la carrera de Derecho?
¿Quién en su vida no ha hecho
más que politiquear?
¿Quién tiene el alma biliar
y difamando no es manco
pues sólo en eso descuella?
¡Si ya te lo he dicho! ¡Blanco…
… y en botella!
Pepe Montilla Aguilera
Una de las lacras de esta democracia menguante es la mediocridad de buena parte de los políticos. A diestra y a siniestra, la política se ha convertido en la única carrera de muchos individuos que no han sido nunca nada en la vida civil. Estos políticos profesionales se incrustan en los aparatos de los partidos y ponen todo su esfuerzo en eliminar de ellos cualquier atisbo de excelencia. Mucha gente valiosa, que tal vez se dedicaría durante unos años a la política –por auténtico deseo de servicio a la sociedad o por afán de protagonismo, que tampoco es malo–, al final no lo hace porque da la sensación de que los partidos están integrados por una casta cerrada a la que se accede por medio de un meritoriaje interno, sectario y un tanto rastrero, que disuade a los advenedizos.
Sin embargo, estos políticos ramplones han adquirido –o tal vez traían de casa– una pillería, una astucia y una gramática parda que les permiten trepar y medrar indefinidamente. Por supuesto, carecen de escrúpulos, de moral y de ideas –y hasta de ideología–, de modo que son capaces de defender una cosa un día y al día siguiente la contraria, con tal de permanecer amorrados a la teta del presupuesto. La contemplación del abismo que hay fuera de la política –fuera de su vida política– les produce vértigo.
Algunos, ocupados en el politiqueo desde la adolescencia, ni siquiera han tenido tiempo de acabar una carrera universitaria, aunque sea para maquillar su currículum. Los hay que ni se han bachillerado. Seguro que al lector se le ocurren unos cuantos ejemplos. Y seguro que uno de esos ejemplos es el protagonista del ovillejo que va a continuación (segundo ovillejo que le dedico a este personaje, por cierto). Que nadie vaya a entenderlo, dicho sea de paso, como un apoyo a Pasqual Maragall: ¡nada más lejos de mi intención!
¿Quién no es más por más que trepe?
Pepe.
¿Quién al hablar trastabilla?
Montilla.
¿Quién ya no se bachillera?
Aguilera.
Y de ninguna manera
–pues tiene el rostro granítico–
volverá a ser lo que era
antes de hacerse político
Pepe Montilla Aguilera.
Sin embargo, estos políticos ramplones han adquirido –o tal vez traían de casa– una pillería, una astucia y una gramática parda que les permiten trepar y medrar indefinidamente. Por supuesto, carecen de escrúpulos, de moral y de ideas –y hasta de ideología–, de modo que son capaces de defender una cosa un día y al día siguiente la contraria, con tal de permanecer amorrados a la teta del presupuesto. La contemplación del abismo que hay fuera de la política –fuera de su vida política– les produce vértigo.
Algunos, ocupados en el politiqueo desde la adolescencia, ni siquiera han tenido tiempo de acabar una carrera universitaria, aunque sea para maquillar su currículum. Los hay que ni se han bachillerado. Seguro que al lector se le ocurren unos cuantos ejemplos. Y seguro que uno de esos ejemplos es el protagonista del ovillejo que va a continuación (segundo ovillejo que le dedico a este personaje, por cierto). Que nadie vaya a entenderlo, dicho sea de paso, como un apoyo a Pasqual Maragall: ¡nada más lejos de mi intención!
¿Quién no es más por más que trepe?
Pepe.
¿Quién al hablar trastabilla?
Montilla.
¿Quién ya no se bachillera?
Aguilera.
Y de ninguna manera
–pues tiene el rostro granítico–
volverá a ser lo que era
antes de hacerse político
Pepe Montilla Aguilera.
Verificando
Verificando, verificando,
verificando que Arnaldo Otegui
es más que aliado, casi un colegui,
casi un peluche, mórbido y blando.
Verificando que están trocando
la metralleta por el yoyó…
No, Rubalcaba, ¡va a ser que no!
Verificando que se redimen,
verificando que no extorsionan,
verificando que se aficionan
quizás al bádminton en vez de al crimen
y que sus ansias ya no reprimen
de ser estrellas del dominó…
No, Rubalcaba, ¡va a ser que no!
Verificando que son simpáticos,
verificando que son joviales,
que sus propósitos son abertzales
pero de izquierdas y democráticos.
Que son abiertos y carismáticos.
Que son, en suma, vascos de pro.
No, Rubalcaba, ¡va a ser que no!
Verificando que no hay borroka,
que ya no hay cócteles ni hay amenazas;
verificando que, por las trazas,
ya estamos cerca –y es lo que toca–
de darles besos en plena boca,
pues a la víctima se la enterró…
No, Rubalcaba, ¡va a ser que no!
El alcaldillo pérfido
El ABC por ídolo te aclama
y te saca galano como un cromo.
Miguelito Bosé te soba el lomo
y por líder del centro te encarama.
Entre el progre posees buena fama,
porque con Prisa estás de mayordomo,
y sólo eres leal… según y cómo
le puedas a Rajoy hacer la cama.
Nadie hay con tanto ímpetu que reme
en dirección opuesta a quien lo vota
y a quien lo puso de primer munícipe.
Si quieres que se olvide el 11-M,
o lo haces por infame o por idiota…
¡No quiero ni pensar que por partícipe!
y te saca galano como un cromo.
Miguelito Bosé te soba el lomo
y por líder del centro te encarama.
Entre el progre posees buena fama,
porque con Prisa estás de mayordomo,
y sólo eres leal… según y cómo
le puedas a Rajoy hacer la cama.
Nadie hay con tanto ímpetu que reme
en dirección opuesta a quien lo vota
y a quien lo puso de primer munícipe.
Si quieres que se olvide el 11-M,
o lo haces por infame o por idiota…
¡No quiero ni pensar que por partícipe!
Mari Tere Fashion
María Teresa es chachi; hay que ver cómo mola…
¡Y es tan polifacética y con tantos tantos registros!
Igual le pilla un martes y va a bailar a Angola,
que un viernes nos relata lo que hacen los ministros…
Mari Tere jamás repite el mismo traje:
son cientos y monísimos los que ya lleva puestos;
no hay mujer en España que en esto la aventaje,
que para eso pagamos con gusto los impuestos.
La Tere es supermona para la edad que tiene;
un poquitín, quizás, escasa de pechuga.
Y sabe usar el botox cuando ve que conviene
disimular un pliegue o esconder una arruga.
Vice Tere se arregla con cuidado detalle,
y no se deja nada de nada al buen albur.
En el cóctel, el mitin, el consejo o la calle
siempre va haciendo gala de su enorme glamour.
Vogue Tere, además, equilibra y compensa
a José Luis que, el pobre, siempre va hecho un adán
(aunque con sus hoyuelos, en las ruedas de prensa
está para comérselo, enterito y sin pan).
Teresa nunca dice “¡Y yo con estos pelos!”;
y siempre está dispuesta para los protocolos;
y su vida es intensa, igual que las modelos…
¡Por eso la adoramos nosotros los zerolos!
Tere es chic, y majísima, y es super-fashionable,
y es híper-mega-lovely, en vivo y en la tele.
Me encanta Mari Tere, porque es tan adoréibol,
que qué más da que España se rompa y desmantele…
Tres bocazas en la SER
Llevamos ya veintiocho años de España constitucional, después de una Transición que resultó, si no modélica, sí bastante satisfactoria, pues permitió que abandonáramos sin demasiados traumas una larga dictadura y que nos incorporáramos a las democracias occidentales. Ahora, este modelo democrático está siendo desmantelado artera y aceleradamente. Con el atentado del 11-M se inició no solo un cambio de gobierno, sino un cambio de régimen. Pero los ejecutores de esta transición inversa necesitan, entre otras cosas, descalificar, desacreditar o, como se dice ahora, estigmatizar a todo el que ponga de manifiesto la perfidia o se resista a ella: a las víctimas del terrorismo, a los poquitos medios de comunicación indóciles y, por supuesto, al único partido que –a veces– hace oposición a la vigente alianza de todas las izquierdas y de todos los nacionalismos (incluidos los terroristas). Son infinitos los ejemplos de dicha campaña intoxicadora, pero hoy quiero fijarme en tres de ellos, que me han parecido significativos, entre otras cosas porque se pudieron oír en la cadena de radio polanquista.
En primer lugar, en el programa de Gemma Nierga, el conocido showman venezolano Boris Izaguirre dijo que el PP se está convirtiendo en muchísimo más antidemocrático que la ETA. Aquello le sonó feo hasta a la Nierga, que, amablemente, discrepó del histriónico personaje. Un par de días después, para salvaguardar su talante, el propio Boris reconoció que su comentario había sido desafortunado.
Significativo fue también lo que se pudo oír en el programa de Francino, que se hacía desde el Congreso de los Diputados, en la jornada de puertas abiertas. Un hombre dejó sobre el escaño de Zapatero una foto de Miguel Ángel Blanco y dos rosas blancas manchadas de rojo, mientras gritaba “¡Libertad, dignidad y justicia!”. Inmediatamente fue detenido y desalojado. El incidente fue captado en directo por los micrófonos de la SER y en ese momento el crítico cinematográfico Carlos Boyero, contertulio de la cadena de Prisa, quiso hacer una gracia y comparó el hecho con el Tejerazo de 1981. Sin comentarios.
Y, por último, Miguelito Bosé que, entrevistado por Francino, afirmó que la derecha está en la democracia solamente porque quiere dinamitarla desde dentro. Maravilloso. Aunque es obligado precisar que el hijo de Dominguín en seguida exculpó de la labor dinamitera a Alberto Ruiz Gallardón, que recientemente ha adjudicado al cantante el honor de ser pregonero de las fiestas de San Isidro.
En fin, con estos tres personajes he pergeñado el ovillejo que pueden leer a continuación.
¿Quién nos da mil aliporis?
Boris.
¿Quién delira con Tejero?
Boyero.
¿Y quién denigra al PP?
Bosé.
Los tres empiezan por be
y tienen las mismas trazas,
pues son tres bo… bo… bo… cazas
Boris, Boyero y Bosé.
En primer lugar, en el programa de Gemma Nierga, el conocido showman venezolano Boris Izaguirre dijo que el PP se está convirtiendo en muchísimo más antidemocrático que la ETA. Aquello le sonó feo hasta a la Nierga, que, amablemente, discrepó del histriónico personaje. Un par de días después, para salvaguardar su talante, el propio Boris reconoció que su comentario había sido desafortunado.
Significativo fue también lo que se pudo oír en el programa de Francino, que se hacía desde el Congreso de los Diputados, en la jornada de puertas abiertas. Un hombre dejó sobre el escaño de Zapatero una foto de Miguel Ángel Blanco y dos rosas blancas manchadas de rojo, mientras gritaba “¡Libertad, dignidad y justicia!”. Inmediatamente fue detenido y desalojado. El incidente fue captado en directo por los micrófonos de la SER y en ese momento el crítico cinematográfico Carlos Boyero, contertulio de la cadena de Prisa, quiso hacer una gracia y comparó el hecho con el Tejerazo de 1981. Sin comentarios.
Y, por último, Miguelito Bosé que, entrevistado por Francino, afirmó que la derecha está en la democracia solamente porque quiere dinamitarla desde dentro. Maravilloso. Aunque es obligado precisar que el hijo de Dominguín en seguida exculpó de la labor dinamitera a Alberto Ruiz Gallardón, que recientemente ha adjudicado al cantante el honor de ser pregonero de las fiestas de San Isidro.
En fin, con estos tres personajes he pergeñado el ovillejo que pueden leer a continuación.
¿Quién nos da mil aliporis?
Boris.
¿Quién delira con Tejero?
Boyero.
¿Y quién denigra al PP?
Bosé.
Los tres empiezan por be
y tienen las mismas trazas,
pues son tres bo… bo… bo… cazas
Boris, Boyero y Bosé.
Rosas fétidas
Va repartiendo rosas
Ana Belén
y, a su lado, la anciana
Pilar Bardem.
Y las increpan:
“¡Meteos las rositas
por donde os quepan!”
Es consigna del Régimen
que las artistas
regalen rosas blancas
prosocialistas.
Pero ninguna
va a darlas a la sedes
de Batasuna.
Rosas de olor cerrado
de camerinos.
Rosas de trapicheos
con asesinos.
Fétidos ramos
para que no luchemos
y nos rindamos.
Rosas televisivas,
publicitarias,
rosas de vano alarde,
rosas falsarias.
Rosas de peste,
para que por las víctimas
no se proteste.
Rosas viles y hediondas
de esencia abyecta,
rosas embaucadoras,
rosas de secta.
Rosas veneno,
que quieren olvidarse
del muerto ajeno.
Rosas verde batracio,
rosas reptil,
rosas hacha y serpiente,
rosas fusil.
Rosas de jeta
de quienes siempre callan
ante la ETA.
Rosas sucias que fingen
buscar la paz
pero que llevan sangre
bajo el disfraz.
Rosas falacia,
con que se rinde a ETA
la democracia.
Rosas subvencionadas
por esta izquierda,
rosas que, aunque son flores,
huelen a mierda.
¡Rosas y actrices!
¡A tapar los bolsillos…
y las narices!
Tú míralo a los ojos
Tú míralo a los ojos, Patxi Cero,
y búscale la paz en las pupilas:
la misma paz que tú también destilas
(según el presidente Zapatero).
Tú míralo a los ojos, Patxi Artero,
y deja que se vayan los gorilas,
que seguro que a solas lo encandilas
y surge algo importante, Patxi Huero.
Tú míralo a los ojos y le dices
que nadie va a evitar que seáis felices,
e intenta que que perciba tu respaldo…
Qué momento más íntimo y más chachi
cuando él musite: “Sí, lo haremos, Patxi”,
y tú le cuchichees: “Ven, Arnaldo”…
Un juez como Dios manda
Quienes conocen a Juan del Olmo aseguran que es un juez meticuloso y muy profesional. No dudo de que lo haya sido en la mayor parte de sus actuaciones judiciales pasadas –no en todas, porque, como revelaba hace poco El Mundo, su labor instructora fue duramente reprobada por la Audiencia de Vizcaya en el año 1992–; pero está claro que en el sumario del 11-M Juan del Olmo se ha mostrado, como mínimo, cobarde, torpe e incompetente. Parece evidente que lo han estado toreando y que, habiéndose dado cuenta de ello, ha seguido entrando a los engaños. Le ha faltado coraje para enfrentarse a las fuerzas de seguridad, al Ministerio del Interior, a los medios de comunicación gubernamentales y a la fiscal "perturbada" por las revelaciones de El Mundo y de LD.
Tengo el barrunto de que ahora el juez Del Olmo se siente no perturbado, sino abrumado por el peso de lo que ha hecho y, sobre todo, de lo que ha dejado de hacer con el sumario del atentado terrorista más brutal de la historia de España. Las declaraciones de su secretario judicial, que ha salido a defenderlo alegando que estaba físicamente agotado, casi ciego y agobiado por la "presión mediática", no hacen más que confirmar mi sospecha.
En la Audiencia Nacional, en cambio, hay magistrados como Fernando Grande-Marlaska, valiente juez bilbaíno, que lleva tiempo demostrando que para él la ley está por encima de consideraciones políticas, de apaños y de presiones. Y que si hay que enfrentarse a la ETA o al Gobierno, se enfrenta uno y punto, que para eso se es juez. Por derecho.
En fin, ahí va mi sátira de hoy, en forma de ovillejo.
¿Quién la ley está aplicando?
Fernando.
¿Sin que la presión lo ablande?
Grande.
¿A pesar de la borrasca?
Marlaska.
Un juez de raigambre vasca,
valiente, que no se atasca...
¡Y que ve bien!... ¡Ya es el colmo!
¡Que sustituya a Del Olmo
Fernando Grande-Marlaska!
Tengo el barrunto de que ahora el juez Del Olmo se siente no perturbado, sino abrumado por el peso de lo que ha hecho y, sobre todo, de lo que ha dejado de hacer con el sumario del atentado terrorista más brutal de la historia de España. Las declaraciones de su secretario judicial, que ha salido a defenderlo alegando que estaba físicamente agotado, casi ciego y agobiado por la "presión mediática", no hacen más que confirmar mi sospecha.
En la Audiencia Nacional, en cambio, hay magistrados como Fernando Grande-Marlaska, valiente juez bilbaíno, que lleva tiempo demostrando que para él la ley está por encima de consideraciones políticas, de apaños y de presiones. Y que si hay que enfrentarse a la ETA o al Gobierno, se enfrenta uno y punto, que para eso se es juez. Por derecho.
En fin, ahí va mi sátira de hoy, en forma de ovillejo.
¿Quién la ley está aplicando?
Fernando.
¿Sin que la presión lo ablande?
Grande.
¿A pesar de la borrasca?
Marlaska.
Un juez de raigambre vasca,
valiente, que no se atasca...
¡Y que ve bien!... ¡Ya es el colmo!
¡Que sustituya a Del Olmo
Fernando Grande-Marlaska!





