El Superejtar
Quiero ganar un Ójcar como protagonijta,
puej en mi fuero interno me juzgo máj actor
que José Luij Rodríguez, que ej otro gran artijta,
pero que necesita tener un buen guionijta,
mientraj que, improvisando, yo soy mucho mejor.
Yo sé que me encasillan como actor de reparto,
pese a mij muchoj añoj de luchaj y de afán.
Dejpuej de tanto ejfuerzo ya ejtoy un poco harto
de ser un secundario; no objtante, no dejcarto
interpretar un día como primer galán.
Si bien soy veterano, me siento como un roble,
y al rejpetable quiero dar lo mejor de mí.
Sé parecer simpático, sencillo, honrado y noble,
y en laj ejcenaj duraj no necesito doble,
mientraj que Zapatero, que ej un enclenque, sí.
Me gujta de helicópteroj bajar, en plan mediático,
acaso en un ejtadio, de la ovación en poj.
Y gozo de igual modo, humano y carijmático,
si, en un pueblo manchego, a algún secuaz fanático,
con gejto dejprendido, le entrego mi reloj.
En loj papelej serioj, de drama y de tragedia,
actúo con ejpléndida verosimilitud;
pero también domino la farsa y la comedia,
y sé, como ninguno, captar a loj majj media,
a quienej siempre trato con suma pulcritud.
Ejtoy perpetuamente en mitin de campaña,
con mi atractivo tono de ajtuto number one.
Y seduciendo al público me muevo con tal maña,
que ya no solamente me quieren en Ejpaña,
sino que soy un ídolo hajta en Afganijtán.





