Nana regia
Arrorró, mi niña;
al no ser varón,
por ti modifican
la Constitución.
Arrorró, mi niña;
–y no es un eslogan–
puestos a cambiarla,
van y la derogan.
Arrorró, mi niña;
no es meter cizaña,
pero cuando reines
no quedará España.
Arrorró, mi niña,
duerme en tu capacho;
que, siendo optimistas,
tal vez quede un cacho.
Arrorró, mi niña;
que en este desmadre
ya va a ser difícil
que reine tu padre.
Arrorró, mi niña,
¿quién te dará auxilio
cuando –Dios no quiera–
partas al exilio?
Arrorró, mi niña;
duérmete feliz,
que, sin el Borbón,
tienes el Ortiz.
Arrorró, mi niña,
nieta de un buen Rey:
que nunca contraigas
matrimonio gay.
Arrorró, mi niña,
párvula ignorante;
ríete y babea:
¡eso es el talante!
Arrorró, mi niña,
criaturita inerme;
no pienses en nada:
duerme, duerme, duerme…





