Llegar a la cumbre
No aprendas ni te instruyas, hijo mío,
pues pasarás de curso de igual modo.
No te apliques jamás ni hinques el codo,
y mantén tu cerebro bien vacío.
No estudies, que empollar es desvarío
inútil e infructífero del todo.
Sal siempre al botellón, vuelve beodo
y déjate de esfuerzo, que es baldío.
Sin bachiller ni nada, muy ufano,
podrás ser ganador del Gran Hermano.
Y, si no, a la Legión, al Primer Tercio.
O puedes comandar el PSC
y hacer por que te ponga Zetapé
de ministro de Industria y de Comercio.





