Noche oscura
En una noche oscura,
con ansia por las opas inflamado,
–¡oh dichosa ventura!–
le mandé yo recado
de que viniese pronto aquí a mi lado.
Cauteloso y seguro,
mandé un Mystere partir para Lisboa
que, por el cielo oscuro,
volvió después la proa
y me trajo a Durao a la Moncloa.
En coloquio dichoso,
a solas, sin que nadie nos sorprenda,
le hablé a Durao Barroso
y urdimos componenda
magnífica, brillante y estupenda.
A solas… no del todo,
que otra persona allí también estaba;
pues, codo contra codo,
con ambos platicaba
mi fiel Alfredo Pérez Rubalcaba.
Cenamos bacalao
y, ya con el café, en la sobremesa,
le planteé a Durao
que lo de la OPA a Endesa
a Europa muy poquito le interesa.
Y me ofreció respaldo
si yo accedía a entrar en trapicheos…
¿A cambio? ¡Nada! Un saldo
que acepté sin rodeos:
renunciar a los fondos europeos.
Mas de esa noche intensa,
sosegada, fructífera y oscura
se ha enterado la prensa
que contra mí conjura
y que es bazofia, sí, bazofia pura.
Me embiste con su crítica
la turba columnista sicofante,
que ignora que, en política,
hay que ser dialogante
y ceder, si hace falta, con talante.
Que pare ya el galope
de tanto periodista nauseabundo.
Clausuremos la COPE,
sin tardar un segundo,
y cerremos también el diario El Mundo.
Y ya sin el ruïdo
de tanto detractor falaz y hediondo,
de crispación me olvido
y a la prensa respondo:
a Francino, a El País y a Gabilondo.





