Dimite
Has cambalacheado el Estatuto,
y aún juegas con él al escondite.
No puedes prorrogarte ni un minuto;
no sigas siendo frívolo y dimite.
Con déspotas, caudillos y tiranos,
te montas un estúpido convite
de socios antinorteamericanos…
No seas más patético y dimite.
Has consentido infamias a Marruecos
y nuestro honor no se te da un ardite
para tus alianzas y embelecos…
No sigas siendo pánfilo y dimite.
Con una tregua, anhelas que la ETA
el triunfo electoral te facilite.
Como no hay tregua, pillas la rabieta…
No sigas siendo histérico y dimite.
Has hablado de paz y de esperanza…
para que la serpiente resucite.
Y la antiespaña crece y se afianza:
no sigas siendo pérfido y dimite.
No eres tú, sino España la que arriesga:
te nos jugaste a todos en tu envite,
pero tu expectativa se te “sesga”,
no sigas siendo hipócrita y dimite.
Pero es que, en fin, te pegas a tu cargo
más que con Supergen o con Loctite.
No vas a hacerme caso, y sin embargo,
voy a seguir gritándote: ¡dimite!





