España truncada, tronchada, trinchada y trincada
Los hijos del rencor y la patraña
de la Nación pretenden hacer leña:
fragmentada la quieren y pequeña,
a ver quién se la zampa y la rebaña.
Su corazón de víbora o piraña
nos odia, nos traiciona y nos desdeña...
Niegan Constitución, himno y enseña
y dicen “El Estado”; nunca España.
Junto con el desdén, va la rapiña:
la mísera avidez, la pura roña,
el ansia de trincar, la socaliña...
Se piensa Zetapé que están de coña
y consiente la indigna rebatiña
tocando, indiferente, la zampoña.





