Vaselina
Si la corrupción rechina...
¡Vaselina!
Para que no haya psicosis,
para urdir el Estatuto,
para hacer nuestros negosis
(tanto neto, tanto bruto),
hay que aplicar una dosis
del ungüento más astuto:
la pomada pasqualina...
¡Vaselina!
Para hacer los presupuestos,
para conservar despachos,
para asegurar los puestos
de todos los amigachos
y mantenernos enhiestos,
no os acollonéis, muchachos,
y seguid bien la doctrina:
¡vaselina!
Para exaltar la nació
mientras acopiamos pelas;
para ejercer la inmersió
en todas nuestras escuelas;
para a Companys —o a Cambó—
poner en la tumba velas,
mientras el pueblo apoquina:
¡vaselina!
Para ver jugar al Barça
sentaditos en el palco
con toda nuestra comparsa;
para cometer desfalco
mientras prosigue la farsa,
ya lo he dicho —y lo recalco—,
hay que usar de la genuina
¡vaselina!
¡Silencio! ¡Pax catalana!
¡Que nadie hable del Carmelo!
¡Bailemos una sardana
mientras se hunde el subsuelo!
¡Que hay muy poquitita gana
de ir a la cárcel Modelo!
Chitón, pongamos sordina...
¡y echémosle vaselina!





