Seguidillas de la venta de tanques
(España vende a Marruecos carros de combate M-60 a un precio simbólico, a condición de que no los sitúe frente a Ceuta y Melilla)
Es Zetapé estadista
de los sublimes
y hace muy buenas migas
con los muslimes.
Si ve un turbante,
se le inflama de pronto
todo el talante.
Ofrecer lo que es nuestro
nunca es desdoro,
si aquel que lo recibe
es pobre y moro.
Al moro pobre
debemos entregarle
lo que nos sobre.
Para la Paz Perpetua
de Zapatero
no hay que ser miserables
con el dinero.
Sin talonarios,
vamos a darles tanques
humanitarios.
Que se dejen de burros
y de camellos:
nuestros tanques usados
van para ellos.
Somos bizarros,
y si les hace falta,
les damos carros.
Como el Sultán moruno
ya es nuestro socio,
a sólo un euro el tanque
se hace el negocio.
Que es calderilla,
mientras no bombardeen
Ceuta y Melilla.
“Lo juro por la sombra
de la Kaaba,
y por el dobladillo
de mi chilaba.
De añadidura,
que se quede mi móvil
sin cobertura.”
“Que se me ponga enfermo
mi terapeuta
si ataco con los tanques
Melilla o Ceuta.
Lo prioritario
es machacar las líneas
del Polisario.”
Zetapé escucha al ínclito
rey alauita
y, emocionado, vierte
su lagrimita.
Y, tras la venta,
ambos líderes brindan
con té con menta.





